Por todos lados en el Gran Bazar y alrededores hay puestos en los que apilan las alfombras y la gente pregunta precios para comprarlas. Las alfombras turcas son muy parecidas a las persas, ambas difieren en los motivos decorativos y en que las turcas tienen menos nudos que las persas. La diferencia entre las alfombras turcas (o de Anatolia) y las persas es con mucho una cuestión de fabricación y de tradición en el empleo de motivos decorativos.
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In the Electric Mist
En el mercado global en que se ha convertido nuestro mundo no hay mucho espacio para producciones pequeñas y en las que intenta poner un poco de calidad y si no tiene efectos especiales, ni estrellones de renombre ni un presupuesto desorbitante, muchas acabarán en las estanterías de los videoclubs directamente. Algo así le pasó a In the Electric Mist, película que incluso en los Estados Unidos fue directa a DVD y solo ha conseguido estrenarse en los cines en un pequeño grupo de países entre los que se encuentran los Países Bajos. En España ni tiene título ni fecha de estreno.Un julay casposo se pasa con los chutes de pegamento imedio y termina viendo trapicheos allí en donde no los hay
Un teniente de policía intenta vincular la muerte de una putorra con el capo mafioso del condado, el cual se ha metido a productor de cine de una película sobre la guerra civil norteamericana en la que el protagonista es un borrachuzo que habla con el espíritu de un general. Al final hasta el poli ve espíritus y termina resolviendo crímenes del pasado, del presente y casi que del futuro.
Hoy en día lo normal es escribir guiones en los que las tramas son sencillas, los personajes más planos que una tabla rasa y en los que el espectador no tiene que juntar puntos con íes para comprender lo que sucede a su alrededor. Posiblemente por eso cuando alguien hace un thriller dramático ambientado en Luisiana, con gente que vive a un ritmo muy distinto del nuestro y en el que se mezclan la realidad y el mundo mágico, los distribuidores decidieron desecharlo. Toda una pena porque la película es exquisita, tiene un guión complejo y que se retuerce continuamente saltando de la realidad a la fantasía y los protagonistas hacen un trabajo fantástico. Mientras resolvemos el crimen sin Internet ni cosas de esas seguiremos al policía, un hombre honesto, algo violento y que parece no encajar muy bien en el mundo.
Toda una sorpresa. La película es sencillamente hermosa, la historia triste y dura y de esas que se disfrutan lentamente y el acento sureño de casi todos es delicioso. Absolutamente recomendada para los amantes del buen cine.

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Las cabezas de las medusas
En la parte más alejada de la entrada a la Cisterna de Basílica hay dos cabezas de medusa en la base de dos de las columnas. No deberíais perdéroslas. Nadie sabe de donde vienen estas columnas y siempre ha sido motivo de especulación. Se dice que las pusieron a propósito mirando de lado para evitar la mirada ya que cualquiera que intentase mirar una medusa quedaba petrificado. Dentro de este lugar se rodaron escenas de la película Desde Rusia con amor.
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Pechugas de pollo con parmesano y prosciutto
Hoy tenemos otra receta extremadamente simple de preparar y que es fantástica. Si queréis impresionar a alguien a la hora de cenar, seguro que con esta lo conseguiréis y como se tarda tan poco, la podéis hacer mientras charláis en la cocina. Es una forma distinta de comer las pechugas de pollo. El jamón prosciutto se puede sustituir por jamón serrano sin más problemas. Esta receta forma parte de la campaña de Jamie Oliver PASS IT ON así que os animo a que la probéis y la incorporéis al repertorio de cosillas que preparáis para almorzar o cenar. Las cantidades son para dos personas pero como todos sabéis multiplicar y dividir seguro que la podéis adaptar para otro número de comensales.
Los ingredientes: 2 pechugas de pollo, 30 gramos de queso parmesano, 2 ramas de tomillo fresco, pimienta negra molida, 1 limón, 6 lonchas de jamón prosciutto (o serrano) y aceite de oliva.
La implementación: Si no tenéis el queso parmesano rallado, este es un buen momento para hacerlo. Se separan las hojas de tomillo de las dos ramas. Con un cuchillo hacéis cortes cruzados en la pechuga por la parte inferior.
Se sazonan las pechugas con la pimienta negra molida. Como el jamón es salado no hace falta poner sal. Se pone por encima de las pechugas las hojas de tomillo y se añade un poquito de cáscara del limón cortada finamente (podéis usar un rallador para la cáscara del limón). Sobre todo esto se pone el queso parmesano y se cubre con tres lonchas de prosciutto por pechuga, procurando que lo cubra todo y envolviéndola en el prosciutto. Procurad que se solapen para que no se salga el parmesano. Se pone un poco de aceite de oliva por encima del jamón y si os queda algo de tomillo lo añadís.
Se envuelve cada pechuga con film plástico y con una sartén o un martillo de cocinar se golpean para alisarlas y dejarlas más o menos de un centímetro de grosor. De esta forma se cocinarán antes.
Todo lo anterior no debería tomaros más de dos o tres minutos. Se pone una sartén grande a fuego medio y una vez está caliente se ponen las pechugas (una vez has quitado el film plástico) del lado del jamón (el cual recordaréis que tenía un poco de aceite). Se fríe durante unos cuatro minutos y mientras se hace, añadid un pelín de aceite sobre las pechugas para cuando les deis la vuelta. Si veis que no os está quedando crujiente, dejarlo un minuto más del lado del jamón.
Para servirlas yo opté por cortarlas aunque también se pueden dejar enteras. A la hora de servirlas podéis poner rodajas de limón por si quieren rociarlas por encima y van perfectas con una ensalada, un puré de papas o incluso papas fritas. Una receta sencillísima y muy agradecida.
Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa



