Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • Sticky & Sweet Tour – ¡VIVA MADONNA!

    4 de septiembre de 2008

    Ir a un concierto de la REINA es algo más que una experiencia religiosa. Uno se prepara durante semanas poniendo las canciones que componen el espectáculo en su iPhone para ensayar y recordar alguna letra que se puede haber difuminado un poco en nuestra mente.

    Yo no sé si Dios existe y ni siquiera me preocupo en creer en ese ente etéreo creado por el hombre, para el hombre y sobre el que tanto se ha escrito. Tampoco me interesa esa dimensión adicional en la que es posible que se mueva. Yo creo en Madonna y es para mí lo más cercano a una Diosa que tengo. He crecido con ella, recuerdo su música en mi adolescencia, en el instituto, en la universidad, en todos y cada uno de mis trabajos y en casi toda mi vida. Uno de los hitos de mi vida sucedió en el año 2004 cuando acudí a ver el Madonna?s Re-Invention Tour. Ese día me juré que nunca jamás me perdería una de sus giras y aún estoy cumpliendo la promesa. Cuando dos años más tarde, en el año 2006 vino de nuevo, yo estuve allí, en el Confessions Tour 2006 y de nuevo viví una experiencia mística. En este tercer encuentro con mi diosa estuve acompañado por mi amigo el Moreno y su esposa, ambos también seguidores de la Divina. En esta ocasión teníamos entradas para el césped, de pie pero más cerca de Nuestra Señora. El día se presentaba lluvioso y desapacible pero por suerte el estadio Amsterdam ArenA tiene un sistema para cerrarlo completamente y dejarlo convertido en una preciosa cajita que resalta en el horizonte de la capital holandesa. Llegamos con tiempo más que suficiente y cenamos por allí a la holandesa, es decir, a las seis de la tarde.

    Después nos dividimos para entrar en el estadio ya que pese a que todos teníamos entradas para el césped, el acceso era por puertas distintas. Nada más salir del metro ya habíamos visto a los fans que se plantan allí desde un día antes para conseguir un sitio lo más cercano al escenario. Yo no llego a tanto, me conformo con estar allí y disfrutar del espectáculo. Lo bueno del césped es que tenemos un acceso más fácil al alcohol y mientras esperábamos que empezara el concierto nos pusimos tibios. Ayuda mucho que exista un ejército de vendedores ambulantes que se acercan con sus barriles de cerveza Grolsch a la espalda y así no tienes ni que moverte.

    Vendedores de cerveza ambulantes

    Aquellos que crean que la mejor cerveza holandesa es la Heineken deberían probar la Grolsch o la Jupiler, ambas a milenios luz de distancia de la más ordinaria de las cervezas neerlandesas. En mis dos conciertos anteriores Madonna no había tenido ningún artista telonero pero en este venía acompañada de Robyn, una chica sueca que lo hizo muy bien y comenzó a caldear el ambiente. Después de una espera interminable, se apagaron las luces, se iluminaron las dos grandes letras M que había a los lados del escenario y comenzó todo.

    M de Madonna

    Abría el concierto Candy Shop, la canción que está en primer lugar en su último álbum y que iniciaba el primero de los cuatro segmentos de que consta. Fue un comienzo muy en su línea, espectacular y con la Reina en plena forma. Ella misma se hacía los coros grabados en una melé de Madonna cantando con Madonna absolutamente fascinante. Continuó con Beat Goes On, con un coche de época en el escenario, Kanye West en una pantalla detrás de ella cantando y Madonna demostrando que cuando quiere, hasta canta. Esta es una de esas canciones que en el disco no me terminaba de impresionar pero la versión en directo me ha dejado completamente asombrado. Después llegó Britney Spears en la canción Human Nature, uno de esos clásicos menores que solo conocen los fans. La versión era un poco pachanguera y no muy afortunada. Tras esto llegó Vogue, uno de los grandes hits que ha tenido y una favorita de todos. El escenario con todo el equipo bailando y una remezcla fantástica. Entre medias aparecieron brochazos de otras canciones. En este punto ya bailábamos todos y así entramos en el primer interludio, esas pausas en movimiento en que la reina desaparece para cambiarse y en el escenario continúa el espectáculo. En las pantallas teníamos una versión exótica de Die Another Day con dos bailarines que boxeaban en un ring.

    El segundo interludio comenzó con un viaje en el tiempo y una puñalada trapera en nuestro corazón. Viajamos al año 1985 con Into The Groove y os juro que casi lloro de la emoción. Ella bailaba en plan stripper, cantaba y saltaba con una agilidad que ya quisiera yo para mí. Parece increíble que tenga medio siglo de vida. Sólo por esta canción merece la pena pagar la entrada. Todavía con el corazón en un puño llegó Heartbeat, otro de los temas del último álbum y en el que exhibió su voz de una forma grandiosa. Después vino Borderline y fue como si volviera a ser un adolescente. Es posiblemente mi canción favorita de su primer álbum. Aquí no me importa reconocer que lloré. Este clásico ha sido actualizado y suena mejor que nunca. Todavía lo escucho en mi cabeza. Todos temblábamos de emoción, alucinando en colores y casi no nos dimos cuenta que la canción se transformó en She’s Not Me en la que cuatro versiones de Madonna que hemos visto a través de las décadas aparecían en el escenario mientras ella las negaba y cantaba disfrutando con el momento. Esta es una de las canciones del nuevo disco que más me gustan y solo había una forma de incrementar la temperatura y era con Music, el clásico del año 2000. Así llegamos al final del segundo episodio y para la transición disfrutamos con Rain, una pausa visual en la que quizás no eligieron la mejor de las versiones de esta canción.

    En el tercer segmento llegamos a la locura máxima. Comenzó con Devil Wouldn?t Recognize You en donde Madonna está sobre un piano completamente cubierta por una especie de traje que le cubre hasta la cara y que parece un poco surrealista. Es una canción suave que bailamos dejándonos llevar por las mareas humanas y a la que sucede Spanish Lessons, con Madonna chapurreando español y todo su equipo de baile trabajando y divirtiéndose en el escenario. Acaba con un zapateado en plan gitanillo lolailo y luego agarra la guitarra (algo que ya ha hecho en algunas canciones anteriores) y se pone a cantar Miles Away, algo que nos recuerda a todos los emigrantes que estamos muy lejos físicamente de nuestras familias pero en nuestros corazones las distancias no existen. Al acabar suelta la guitarra y llega La Isla Bonita, un clásico del año 1987 que todos nos sabemos de memoria. 50.000 personas cantaban con ella y disfrutaban cada segundo de esta versión mezclada con música de gitanos y no dejamos de gritar cuando Madonna nos dio la orden: You Must Love Me, una de las baladas de la película Evita en la que despliega todo el encanto de su voz y nos hace vibrar en silencio mientras nos enjugamos las lágrimas de emoción que nos caen a todos. El tercer interludio fue con Get Stupid, con imágenes de dictadores y gentuza entre las que pone al candidato republicano a las elecciones americanas y en la segunda parte imágenes de gente honrada y decente con un final dedicado a Obama. Está super claro a quién le va a votar.

    En la parte final comenzó con 4 minutes, la cancion más conocida del último álbum y en la que canta con Justin Timberlake por todo el escenario. El está en un montón de pantallas con las que Madonna baila, se restriega, canta y se divierte. Este es el comienzo del momento cumbre de la noche. El estadio vibraba sin parar y sin descansar seguimos con Like A Prayer en su version definitiva. Nunca sonó tan bien como en esta gira. Brincábamos y aullábamos sin parar bailando sin poder detenernos y cuando crees que por fin vas a poder descansar llega el Ray Of Light y tienes que continuar con la locura, en una versión rockera de este éxito que sirvió para enganchar con el Hung Up y continuar la fiesta. Esta es la parte del concierto en la que está totalmente prohibido dejar de bailar y aunque lo quisieras no podrías evitar que tu cuerpo se mueva sin control alguno por tu parte. El punto y final llegó con Give It 2 Me, Madonna baila con nosotros o quizás somos los espectadores los que bailamos con ella que se divierte y contonea al ritmo de la música mientras todos sus bailarines se reparten por el escenario. Fue el final perfecto.

    Como todos sabemos que no hay bises, nada más terminar comenzó la desbandada. Pasé junto a una de las divas que habían ido al concierto y aproveché para hacerle una foto:

    Una diva en el concierto

    Aún en extasis nos montamos en el metro y nos alejamos el Amsterdam ArenA, lugar al que seguro que volveré para ver a Madonna en el futuro. Si tienes oportunidad no te pierdas esta gira, es un espectáculo soberbio y que se disfruta a cada instante.

  • Berlin Hauptbahnhof en el Club de las 500

    4 de septiembre de 2008
    Berlin Hauptbahnhof

    Berlin Hauptbahnhof, originally uploaded by sulaco_rm.

    La Estación de tren de la ciudad de Berlín sigue siendo la más espectacular que he visitado en mi vida. El interior es un inmenso centro comercial en el que de casualidad pasan trenes y metros junto a las tiendas. La vimos por primera vez hace casi dos años en la anotación Berlin Hauptbahnhof y hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.

  • Un final de vacaciones tranquilo

    3 de septiembre de 2008

    Con menos de cuatro horas de sueño uno no está muy lucido. Me faltan sesenta minutos que deben ser vitales para que todos los engranajes funcionen perfectamente porque tan poco puede significar mucho. Me desperté un minuto antes de sonar la alarma de mi iPhone, una jauría de perros que ladran para llamar la atención. Una ducha rápida, todos los perecederos en la maleta y listo para salir de casa. No tenemos grandes despedidas porque nos vemos con mucha frecuencia. En un mes estarán mis padres en los Países Bajos y un mes y medio después de su marcha estoy yo en Gran Canaria para las vacaciones navideñas.

    Llegamos al aeropuerto diez minutos antes que los autobuses que traen a los turistas y de esa forma me ubiqué muy bien en la cola de facturación. Una vez en marcha, fui de los primeros. En el mostrador que me tocó no funcionaba el indicador de la báscula y la chica estaba llamando para que la cambiaran a otro porque este era un vuelo en el que hay que dar el peso real, algo que asusta un poco porque suena a que no ponen ni un litro de combustible de más. Le pedí que me colocara en la última fila para estar lejos de la veintena de chiquillos y me dijo que tenían órdenes de sentarlos en la parte de atrás, a partir de la fila diez, así que me sentó en la primera fila, en el conocido asiento 1F, en rincón, con ventana y a nueve asientos de distancia de los enanos. Crucé el control de seguridad comiéndome un cruasán de Colomar que me había traído y me tronché de risa cuando me cachearon para ver si llevaba armamento y similares.

    El rato que esperamos a que salga el avión lo pasé en la cafetería, jugando con el iPhone y escuchando algo de música. En el aeropuerto predominaban los alemanes, con un montón de aviones que salían en ese momento y que dejarían su carga por toda Alemania. Nosotros éramos el único vuelo previsto para la mañana de Transavia. Una niña corría por la terminal tropezando con todo el mundo bajo la atenta mirada de su madre, que la dejaba hacer.

    Antes de subir al avión, descargué peso en el baño que está en el centro de la terminal de salidas del aeropuerto de Gran Canaria. Hace tres meses, en ese mismo baño, habían 2 urinarios cubiertos en bolsas de plástico negro, rotos. Ahora son tres y solo quedan dos operativos. Supongo que con la pasta que nos sacan por tasas de aeropuerto no hay dinero para arreglarlos y preferirán esperar a que caigan los dos que quedan.

    Tras embarcar, comenzó el ritual propio del despegue. Sonidos extraños, compartimientos que se abren y cierran y mi maleta, a la que vi subir junto con otras. Se porta bien la jodida, un solo despiste en más de un centenar de vuelos, siempre llega al destino conmigo. Está muy achacosa pero le tengo cierto apego emocional y me da la impresión que el día que la cambie, igual su substituta es más pendenciera y le gusta perderse a menudo. Al llegar a cabecera de pista tuvimos que esperar a que aterrizara un avión. Era de Spanair, del mismo tipo del que no completó su viaje hace un par de semanas. Yo no tengo miedo a volar y pese a los accidentes ocasionales, sigo pensando que es el medio más seguro de transporte. Tampoco veo nada bien la demonización que se ha hecho de esa compañía. Estoy seguro que ninguna persona de las que trabajan en ella realiza su trabajo con negligencia porque en ello les va la vida. Ellos también están a bordo con los pasajeros.

    Al estar en el lado derecho del avión, al despegar no pude ver Gran Canaria y me tuve que conformar con ver a lo lejos Fuerteventura y Lanzarote. Después tomamos altura y llegó la tranquilidad del vuelo, bastante más rápido que el de ida. Atrás dejé el sol Grancanario, el calor del mar y un montón de cenas y encuentros con amigos. En este viaje esos cruces de caminos fueron mucho más abundantes que en visitas anteriores y la verdad es que no me puedo quejar. Nos dejamos querer unos a otros. En mi mochila vuelve a casa conmigo el libro de la Gramática de la Lengua Española el cual me dedicaré a estudiar en los próximos meses para ver si enderezo un poco mi dominio del idioma y rectifico todos esos fallos que sé que cometo.

    Una vez en Eindhoven me encontré con la sorpresa de tener veintisiete grados de temperatura, aunque el aire es más pegajoso que en las islas. Recogí mi maleta y sudé como un pollo en el autobús que nos llevaba a la estación de tren de la ciudad. El resto forma parte de la rutina habitual. Al llegar a mi casa me encontré con mis vecinos. El hombre me había cortado el césped y arrancado todas las malas hierbas del jardín. Hay que reconocer que es un puntal.

  • Playa de Amadores en el Club de las 500

    3 de septiembre de 2008
    Playa de Amadores

    Playa de Amadores, originally uploaded by sulaco_rm.

    No sucede con mucha frecuencia que alguna de las fotos que he tomado en Gran Canaria alcancen el mínimo necesario para entrar en el Club de las 500. La foto de hoy la pudimos ver por primera vez en el verano del año 2006 en la anotación Playa de Amadores y tras estos dos añitos largos ha conseguido su pase. Quitando el hecho de destrozar una pequeña playa natural y convertirla en algo turístico, al fondo tenemos las montañas que definen la geografía del suroeste de Gran Canaria.

←Página anterior
1 … 3.071 3.072 3.073 3.074 3.075 … 3.767
Página siguiente→
  • Genín
    en Hungry
    Que cagada, pasando a toda leche… 🙁 S…
  • Genín
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Yo tenia a los caballitos de mar como tr…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 5
    Los pececitos se bañan, que lindos… Sa…
  • Genín
    en La mielda de empresa de ladrones truscolanes
    Yo tengo cuenta en ese banco desde siemp…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 4
    Mas humedades con pescaitos… 🙂 Salud
  • Genín
    en Veintiséis
    Se ve que te estás haciendo viejo, pero …
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 3
    Está muy húmeda esta entrada… 🙂 Salud…
  • Genín
    en Mejor hacer borrón y cuenta nueva
    Tengo dos nietos, de 19 y 22 años y llev…

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR