Por suerte, yo he visto todas las películas de Indiana Jones en el cine y las he disfrutado todas. A muchos se les olvida que las tres primeras eran bastante infantiles y llenas de chorradas que no hay manera de creerse, pero ahí precisamente es donde radica su encanto. Cuando supe que estaban rodando la cuarta mi miedo es que se olvidaran de ese espíritu y trataran de hacer alguna película como las de ahora. Después de dieciocho largos años, la magia ha vuelto al cine y el gran Indiana Jones
se ha embarcado en otra épica aventura en la película Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, que en España se llama Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.
Indiana se hace Sudamérica y no deja indio con cabeza
Todavía recuerdo cuando se estrenó la tercera parte de la saga. Uno de mis amigos trabajaba ese verano en un multicine y me coló para ver la película. Estuve en la sala como diez horas y vi la misma peli cuatro veces consecutivas. Fue ¡Bestial! Me reí, me asusté, descubrí decenas de errores de montaje y aún así lo pasé tan bien que las horas se me fueron volando. Era diversión en estado puro. Cuando comenzó Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull crucé los dedos y recé para poder retroceder en el tiempo y volver a ser un niño. Un escalofrío me recorrió al escuchar el tema de Indiana y recordar que la banda sonora de esta saga la firma el compositor de bandas sonoras más grande que ha existido nunca, un genio al que le debemos algunas de las tonadas más escuchadas y reconocidas de la historia. La película sigue exactamente el mismo formato que las anteriores y lo único que la diferencia es la edad del protagonista, algo que han suplido con el chaval ese que le han adosado. La historia no tiene mucho sentido, faltaría más y básicamente es la búsqueda de una calavera de cristal y al mismo tiempo ayudar a unos amigos. Indiana sigue teniendo el mismo ingenio y sale de todas las situaciones gracias a la mezcla perfecta de ingenio y pura chiripa. Salta de país en país demostrando la misma indiferencia que en los ochenta por sus habitantes y supuestamente haciendo descubrimientos arqueológicos. Tenemos persecuciones geniales, chascarrillos soltados en los momentos más inoportunos y la complicidad con todos sus acompañantes. Además hay un malo y a falta de los nazis en esta ocasión es una rusa comunista malísima y con una mala hostia de cuidado que por supuesto acabará muy mal por su propia culpa.
Harrison Ford todavía es capaz de echarse alguna carrera y decir las boberías que se esperan de él y aunque me duela enormemente reconocerlo Shia LaBeouf
hace muy bien su papel y no desentona, algo que yo me temía porque hasta ahora cada una de sus actuaciones se cuenta por pallufo.Me deleitó volver a ver a Karen Allen y me alegro de saber que ella es la elegida entre todas las mujeres que tuvo Indiana. Aplaudí en algunas escenas y me reí en otras y disfruté como un enano cada vez que alguien salía del agua y un plano más tarde ya estaba seco, con ropa limpia y peinado, que es como deben ser las cosas en este tipo de cine de palomitas y cachondeo.
Es una excelente película con diversión garantizada y que definitivamente veré un par de veces más antes de que la retiren de la cartelera. Muy pocos directores parecen darse cuenta que nosotros, el populacho, en muchas ocasiones solo queremos ver una película para pasarlo bien y se agradece que Spielberg nos lo haya recordado.




