Yo siempre le digo y le repito a Merilleín que ajolá y fuese culocochista como la digitalmente difunta Virtuditas, que hasta tiene una patineta eléctrica para moverse por la keli y llegar al coche y ya después no se separa de sus preciosos mil y pico kilos de hierro que forman su exoesqueleto. Por desgracia yo no tengo el gen y así, cuando el amigo con el que voy a caminar me preguntó si quería ir el lunes de Pascua, que es el primer festivo en los Países Bajos desde el uno de enero, le dije que sí y él me propuso que fuera a Nimega, o Nijmegen, que es el nombre en neerlandés y que se pronuncia naimejen y que caminaríamos desde allí. Para aquellos que son super-hiper-mega fans de la Segunda Guerra Mundial, eso está en el este de los Países Bajos, tan al este que la frontera con Alemania está al ladito mismo y de hecho era probable y hasta posible y finalmente sucedió que cruzáramos la frontera e hiciéramos la primera caminata entre dos países. Al ser un día festivo, los horarios de los trenes estaban muy pero que muy restringidos y además, no queríamos empezar muy tarde, con lo que tocó madrugón brutal para pillar el tren a las ocho y cinco de la mañana en dirección a Utrecht Centraal y allí cambiar a otro tren que me llevaría a mi destino, con un tiempo total de viaje de setenta y dos minutos, algo más alto de lo normal, pero aceptable. Todo funcionó a la perfección y al llegar nos encontramos a la salida de la estación y comenzó la caminata, primero por la ciudad de Nimega y después por las «montañas» que hay en dirección a Alemania, aunque esto es un eufemismo cuando la diferencia de nivel no llega a los cien metros de altura, que en los Países Bajos es un montón, pero en el resto del universo no es prácticamente nada. En el tramo inicial íbamos por la montaña y sitios llenos de árboles y después en el segundo tramo, después de entrar en Alemania, fuimos junto a un canal y finalmente andamos en el pólder del río Waal, que es uno de los múltiples nombres que tiene el río Rin cuando llega a los Países Bajos y se desmembra en su delta. La caminata fue muy bonita, el día estuvo fabuloso e hicimos dos paradas para tomar cafelito y al llegar de vuelta a Nimega y aprovechando el solito, nos sentamos a tomar cervezas en una terraza y después fuimos a cenar a un mexicano. Después hice el recorrido de vuelta, con una duración idéntica a la de la ida y vine llegando a mi keli una hora antes de escribir esto, con lo que está calentito, calentito. Como en ocasiones anteriores, tenemos dos vídeos que son documentos estremecedores:
Primero tenemos el resumen fotográfico hecho por el Polarsteps, con muchísimas de las fotos que hice por el camino. Después tenemos este:
Después tenemos el recorrido con algunas fotos. Merece la pena mencionar que GooglEVIL ha elegido la misma imagen para ambos vídeos pero son muy distintos. También merece la pena mencionar que esa foto está hecha frente al kabouterboom van Beek Ubbergen, que es el árbol de tronco más grueso de los Países Bajos, con una circunferencia que oscila entre los 8 y los 9 metros. Se dice y se cuenta y se rumorea que es posible que ese árbol esté ahí desde la época del Imperio romano. Ya tenemos una idea para la próxima caminata. En esta, el objetivo eran treinta kilómetros y fue más o menos lo que hicimos.




