Mi primera mañana en Nueva York fui a presentar mis respetos a la Estatua de la Libertad. Cuando el barco dejó el embarcadero miré hacia atrás y pude ver una vista preciosa de la ciudad, con un montón de rascacielos que parecen pelear entre ellos por subir más alto. Al frente el viejo embarcadero que parece fuera de contexto y más bien de otra época. Esta foto ha recibido múltiples empujones para llevar los colores hacia el punto en el que los podéis ver. El azul del cielo es más intenso, más irreal. Los colores de algunos edificios han cambiado para hacerlos más vivos y para que el contraste sea mayor, el agua es más neutra y el embarcadero huele a viejo. Esta es la ciudad con la que sueño de cuando en cuando, esa ciudad en la que hasta los edificios quieren tocar el cielo.
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Caldo de millo

Uno de los platos típicos de la cocina Canaria es el Caldo de Millo y seguro que hay tantas versiones como canarios y todos os jurarán que la suya es la mejor. Yo crecí con la de mi abuela y mi madre y esa es la que cocino. No es ni mejor ni peor que cualquier otra, es solo la que a mi me gusta. Por si no lo sabes, en Canarias denominamos al maíz como millo. Este es un plato ideal para el otoño o el invierno, con el fresquito y que apetece aún más en esta época en la que hay tanto maíz fresco y puedes comprar las piñas y así no tener que echar mano del millo de bote. Yo lo suelo comer acompañado de queso tierno o de eso que en Canarias llamamos queso de plato y que no es otro que el queso holandés.
Prepararlo es muy fácil y en menos de una hora puedes tener el plato en la mesa y el grado de dificultad es nulo así que hasta el más inútil lo puede hacer sin más problemas.
Los Ingredientes: 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 tomate grande o dos pequeños, 4 o 5 papas, cilantro, un puñado de fideos (o arroz), 4 piñas de millo (mazorcas de maíz para aquellos incapaces de comprender el dialecto), 4 huevos y sal. Esto está calculado para cuatro o cinco personas.
La Implementación: Se pela y corta la cebolla, el pimiento y el tomate y se sofríe todo en un caldero hondo y que se pueda tapar. Mientras se desgranan dos de las piñas o si no quieres tomarte la molestia usa un bote de maíz dulce. Se pelan las papas y si son muy grandes se cortan. Yo suelo partir las otras dos piñas por la mitad y así cada comensal tiene su parte. Se añade al sofrito el millo desgranado, las piñas cortadas, las papas, los fideos (o el arroz) y se añade agua hasta cubrirlo todo. Se añade sal al gusto y un poco de cilantro cortado bien fino, se tapa y se cocina a fuego medio durante treinta minutos.
Después de ese tiempo se añaden los huevos, abriéndolos y echándolos dentro del caldo, en donde se cocinarán en el caldo hirviendo, se vuelve a tapar y se deja cinco minutos más. Servir caliente acompañado de queso.
Así que ya ves lo sencillo que resulta y creedme cuando os digo que está delicioso.
Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa
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Toda una dama
La Estatua de la Libertad de Nueva York es muy cinematográfica y supongo que eso tiene mucho que ver conque yo la vea siempre en mi mente en blanco y negro. Por eso no tuve casi que pensarme lo que hacer con la foto de la Gran Dama que vemos hoy. Le robé los colores y la volví un poco sepia y le cambié el azul del cielo para que al transformarla ganara en profundidad y pareciera un poco más tridimensional. Me gusta mucho el contraste en esta imagen entre la luz y el gris y la forma en la que unas zonas están sobre expuestas y en otras parece que les falta la luz.
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Cosas de aquí y de allá
La semana pasada salí una noche a cenar con mi amigo el Rubio. Vino a Utrecht y primero hicimos eso que no hacen las mujeres: nos fuimos a Media Markt para ver tecnología, para quedarnos con la boca abierta con la televisión de 109 pulgadas y 79.999 euros que tienen expuesta y que tiene por detrás quince ventiladores de ordenador para refrigerarla. Recorrimos las secciones de una en una, tocándolo todo, probando trastos y disfrutando como enanos. Hemos descubierto que los de Media Markt están tratando de atraer a las féminas al negocio. En lugar de poner zapatos o ropa que sería lo que yo haría, ellos han montado una sección de consoladores y vibradores. Choca un montón encontrar esos aparatos en esa tienda. Para más Inri los han colocado junto a la sección de cepillos de diente eléctricos, que es como mandar mensajes al subconsciente porque con uno te curras la boca y con el otro el coño y al fin y al cabo, ambos son orificios. No pude controlar mi ansia derrochadora y me compré la mini serie y primera temporada de Battlestar Galactica, una serie que adoro y en la cola de la caja me hice con Clerks de Kevin Smith. No suelo comprar casi nunca películas porque no las veo en la tele y solo muy de cuando en cuando caigo en la tentación. Me sorprendieron los precios tan bajos de los DVD, casi que salen más baratos que una entrada de cine, es algo increíble.
Desde allí nos fuimos de bares y acabamos cenando en un restaurante griego, el plato especial de carne, una brutalidad compuesta por tres tipos distintos de carne apilados en el plato y que te deja reventado. Es en esos momentos cuando me gustaría ser capaz de seguir la dieta leididí y darme un paseo por el baño, enchufarme los dos dedos en la garganta, vaciar el gaznate y volver a la mesa para seguir comiendo. Por desgracia no puede ser y salimos del restaurante como dinosaurios, moviéndonos lentamente y enfilamos directamente hacia el Oudaen para tomar unas cuantas cervezas. El bar estaba lleno y conseguimos mesa de chiripa. Estuvimos allí un par de horas y nos lo pasamos genial. Cerca de la medianoche volví a casa y aunque al día siguiente tuve algo de resaca, no fue tan mal como me temía.
El Rubio quiere organizar alguna salida de vacaciones conmigo y su esposa e hijos. Hace un año y medio estuvieron conmigo en Gran Canaria y se lo pasaron genial y quieren repetir. Aún no hemos decidido cual será el destino aunque imagino que será alguna ciudad europea. Me han invitado a ir a esquiar con ellos en febrero pero como siempre he declinado la invitación. Lo de esquiar no me atrae nada, el día que pongan montañas rusas en esas montañas y uno se pueda lanzar cómodamente sentado y bien amarrado a su silla hablamos.
Y ya que estamos en plan insubstancial y vulgar, comentar que el lunes supuestamente se sabe a quién echan en mi empresa y quién consigue pasar a la siguiente ronda. Yo siempre quiero que me expulsen de la academia pero me temo que no tendré suerte. Me tocará quedarme y seguir hacia la final. Igual debería apuntarme a algún concurso de esos que dan por la tele. Seguro que ganaba.


