Cuando vas desde Baton Rouge hacia Nueva Orleans la autopista tiene un tramo de decenas de kilómetros sobre las aguas del lago Bigeaux. Es una obra de ingeniería increíble. En el paseo que dimos en barca en el Bayou pudimos pasar por debajo de la autopista y en la foto podéis ver como se pierde en el horizonte. Fijaros también en la columna y la marca del agua. Esa es la diferencia entre el nivel en invierno y en verano.
-
Folclóricos del mar del Norte
El otro día conocimos al Pájaro Verde y lo pudimos ver en una de sus fracasadas actuaciones en la ciudad de Alkmaar. Ese mismo día nos cruzamos con dos folclóricos nórdicos, los de la foto que podéis ver. Se paseaban por las calles saludando a los turistas y dejándose hacer fotos con los mismos, regalando sonrisas sucias y rastreras como las nuestras, que por supuesto nos reímos de ellos. Imagino que están a sueldo del ayuntamiento y que a falta de nada mejor que hacer, los ponen a hacer el julay en las calles de la ciudad el día que hay subasta de queso. He estado en ese lugar en multitud de ocasiones y esta es la primera vez que me los cruzo por lo que intuyo que ha sido la gran innovación de la temporada 2006.
La chocha de la foto viste un traje llamado fantasía de una noche de verano harto de vino y con ilusión y fantasía y la podemos catalogar fácilmente como follable. No hay nada más que ver la cara del chaval para saber que ese está pensando que la pone contra una farola, le remanga la falda y le hinca la Poderosa hasta los huevos y seguro que ella se agarrará la cofia mientras grita metemela todaaaaaa, o quizás no, que hay tantos universos paralelos como lectores de esta bitácora y quizás incluso más. En el que me tocó vivir a mí ella se marchó paseando del brazo del armario que la acompaña y allí hubo paz y en el cielo aviones.
Esta bobería me recuerda la cantidad de gente rara con la que he trabajado en Holanda. He tenido un transexual y me he gozado su transformación de Fernando a Chabeli en primera línea de batalla, he visto como se nos salían dos del armario y se metían en la secta del julandro y también he podido ver como a otro al que sacaron a la fuerza lo tuvimos que volver a meter en el armario porque pese a las malas lenguas y los rumores en la máquina de café el hombre no perdía aceite y le gustaba más una pipa del eso que a un niño un caramelo. La razón por la que se extendieron los rumores fue el haber sido visto en el Tagrijn, un disco-pub de Hilversum en el que ponen música de los ochenta y bailable y eso parece ser causa suficiente para situarte inmediatamene en el reverso julandroso.
-
Cipreses talados
Luisiana era un lugar casi paradisíaco con unos bosques inmensos de cipreses centenarios. Cuando la civilización se asentó por allí arrasaron con los bosques y solo unos pocos árboles lograron escapar. En algunos lugares lo que ves es un lago lleno de troncos cortados casi a ras del agua. Cada uno de esos muñones era un hermoso árbol.
-
Putones Verbeneros
Mi imaginación, aunque excelsa y regalada también tiene sus límites y en este asunto presiento que estoy a punto de alcanzarlos. Cuando comencé a escribir el Hembrario nunca pensé que daría para más de tres o cuatro boberías pero no hay más que ver el índice del Hembrario para ver que no ha sido así. No descarto retomar el tema en el futuro si es que me vienen al cabezón definiciones nuevas obtenidas del saber popular canario que me fue inculcado por nacimiento pero de no ser así podemos considerar este ciclo cerrado con la anotación de hoy. Me he tomado la molestia en leer todo de nuevo y hay que ver lo rastrero, zafio y vulgar que puedo llegar a ser a poco que me lo proponga.
Hoy hablamos de los Putones Verbeneros, la cima más alta a la que cualquier hija de vecina puede llegar en su camino hacia la madurez y el matrimonio. El Putón Verbenero es un pájaro nocturno, un depredador de hombres que comienza a prepararse al caer el sol y patrulla los bares, discotecas y verbenas de nuestras ciudades. Al principio de los tiempos solo existían las verbenas como lugar para el lucimiento de la hembra y para lucir sus dotes de seducción. No era algo muy frecuente y ese día, o mejor dicho esa noche ella se ponía las pinturas de guerra, el mejor de los vestidos, entendiendo por «mejor» aquel que servía a sus turbios fines y se iba a la plaza del pueblo a menear las domingas, agitar las caderas y de ser posible apalancarse con un macho en cualquier rincón semi-oscuro en el que desatar los más bajos instintos suyos y de su pareja. Por supuesto todo se sabe y más pronto que tarde se corría la voz por el pueblo que tenían un Putón Verbenero, una hembra descuidada y rumbosa a la que no importaba airear la Flor de su secreto.
El tiempo pasó, los pueblos crecieron y se transformaron en villorrios y luego en ciudades y de la nada surgieron bares, restaurantes y discotecas y una marea sacudió a la masa juvenil y la desató, animándola a salir de marcha los sábados y luego los viernes y hoy en día hasta los jueves. La renombrada y rememorada verbena pasó a ser un evento semanal sin mayor importancia y los Putones Verbeneros parecían abocados a la extinción. Por suerte La Isleta existe y al menos en Gran Canaria esas hembras rumbosas que salen todos los viernes con tacones afilados, cortas de ropas y aún más escasas de cascos fueron bautizadas como Putones Verbeneros.
Ellas viven la vida y son sociables por naturaleza. Nadie sabe muy bien lo que hacen fuera del barrio pero se teme lo peor, se sospecha que se despatarran a la primera de cambio y ofrecen su gruta de los milagros a cualquiera que les pague dos copas y se las camele un rato. Así en la tienda de la esquina las noveleras y alcahuetas repasan su inventario de Putones Verbeneros y añaden y quitan nombres del mismo. La expresión no se detuvo ahí y aquellas a las que se calificaba de esa forma comenzaron a usarla para referirse a peligrosas compañeras de batalla, esas agraciadas por Dios con belleza corpórea y por supuesto absolutamente horribles por dentro, que ya sabemos todos que la belleza interior es patrimonio único y exclusivo de las bigotudas y las malhechas, que recibieron dicho don como premio de consolación y te lo restriegan a las primeras de cambio. Esos bellezones que nos alegran la vista eran aludidos por las otras como Putones Verbeneros, tratando de otorgar la mayor carga despectiva posible a la frase para que a nuestros ojos la manzana se torne en serpiente. No es algo que funcione porque ya me diréis quien prefiere la belleza interior a la alegría visual y a la sana envidia que puede despertar entre las amistades cuando te ven de la mano de un Putón Verbenero. Ya escucho las críticas que me hacen esos mismos que se compran un coche por encima de sus posibilidades para poder fardar o compran una casa que les ahoga por su hipoteca se empeñan en vestir con ropa de Lacoste cuando no se pueden pagar ni Modas Mamut. Hay mucha hipocresía por ahí afuera.
Al Putón Verbenero debemos celebrarlo como obra gloriosa de la creación de nuestro señor y no es nada peyorativo el recibir dicho calificativo, de hecho la que lo logra sabe que ha entrado en la Liga de Campeonas y está en un Olimpo al que muy pocas pueden llegar. Se tendrá que mantener y cuidar porque con la misma facilidad con la que se entra en ese club se puede salir del mismo.
Puedes leer más anotaciones relacionadas con este tema en el hembrario
Technorati Tags: desvaríos



