En el paseo en barco que dimos en Henderson vimos un caimán. Era un ejemplar de tamaño mediano. Los tipos que manejaban el barco le tiraron marshmallow (nubes o malvavisco) pero el animal no estaba por la labor de comer y se hundió grácilmente en el agua desapareciendo. Por lo que nos contaron no son animales particularmente peligrosos a menos que te acerques al lugar en donde tienen sus crías. Fue en Abril y el agua aún no estaba muy caliente por lo que no pudimos ver muchos.
-
Jennys
Hoy damos un giro de ciento ochenta grados, algo radical y diferente para refrescar un tema algo manido y hablaremos de las Jennys, también conocidas como Yenis, otro de los grupos en los que se divide el amplio universo del Hembrario. Hasta ahora hemos recuperado palabras y expresiones que en muchos casos son usadas por unas mujeres contra otras, todo por culpa de esa envidia que negamos todos pero que está en la base de cualquier relación. Ya se sabe que el mayor enemigo del perro es el propio perro y con una pizca de reglas lógicas y algo de magia extendemos la regla a las marujas de barrio y afirmación demostrada de manera aplastante.
Nuestro idioma se mueve de manera sinuosa y gusta de pescar palabras de otras lenguas y pervertirlas y retorcer su significado para que encuentren una nueva vida. Es lo que le ha sucedido a las Jennys, palabra que llegó del inglés y que originalmente es un nombre de mujer y aquí ha servido para bautizar a las hembras de entre trece y dieciséis años.
Una Jenny es una chavala que acaba de eclosionar y está descubriendo el mundo. Viste casi sin ropa o más bien se desviste para mostrar las carnes y atraer las miradas de los machos circundantes. Les gustan los colores brillantes y su proximidad a la infancia las pone que parecen versiones putorras de la Barbie. Jamás verás a una Jenny andando sola por la calle. Son seres gregarios y se agrupan en manadas que arrasan los lugares por los que se mueven. Las Jennys se dejan notar, primero por la cantidad de las mismas que ves y porque gritan continuamente. Estas jóvenes parecen verduleras, se gritan entre ellas y a cualquiera que vean cerca. Su estrategia de éxito parece centrarse en dar la nota continuamente, ya sea con la ropa, con las carnes que enseñan, con esos maquillajes pasados de vuelta y con los gritos. Sus berridos las delatan y dejan visibles sus carencias. Las Jennys, como cualquier otro grupo que ha evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad, han sufrido transformaciones drásticas en su composición. No se puede lograr esos cuerpillos y esas maneras sin pagar un precio y el de ellas está en la falta de masa cerebral. Las Jennys son tontas del culo, carecen de actividad neuronal conocida e incluso las funciones motrices más básicas no se han desarrollado plenamente. Las Jennys no poseen la gracia natural de las jóvenes bien educadas al andar, ellas patean las calles aullando sus ordinarieces y por no conocer, ni siquiera saben hablar su propio idioma, por eso se han inventado el Español compacto también conocido como la lengua SMS. Para una Jenny no hay diferencia entre una «k» y una «q«. Han comprimido el idioma y lo han dejado en un puñado de letras y vocales. Ni lo saben hablar ni por supuesto escribir. Ellas se sienten orgullosas de sus carencias y se revolverán como ratas arrinconadas si las intentas encauzar por el buen camino. Somos nosotros los que debemos cambiar, los que estamos equivocados, los que perdemos el tiempo usando palabras que no pueden comprender y escribiendo con un exceso de letras que no tienen razón de ser. Ellas viven en su mundo abstracto, mandándose sus mensajes y dando la nota allí donde van.
Las Jennys únicamente se separan de la manada cuando están agarradas a un macho, generalmente un pedazo de carne con ojos del que desconocemos si sabe hablar pero que la mayor parte de las veces tiene una motocicleta en la que traslada a la hembra a la que se folla, porque una Jenny no hace el amor sino que folla, se agarra de la polla de su macho y no se suelta hasta que queda satisfecha. La Jenny además no tiene vergüenza y carece de las zonas del cerebro que regulan la discreción y la intimidad así que no es extraño escuchar una conversación de Jennys a más de doscientos metros en la que están contando con todo lujo de detalles su último encuentro sexual. No le hacen asco al sexo y gustan de practicarlo en grupo. Ellas lo ven como una forma de interacción con los de su raza y no le dan mayor importancia. Sin embargo, es muy importante el que los otros miembros de la manada estén al tanto de su vida sexual y por extensión, toda la gene que escucha los gritos mientras cuentan la aventura.
Las Jennys son todo fachada pero tras tanto emperifollamiento y aspecto de Barbie hay unos dientes que jamás han visitado un dentista, un cutis reventado de granos y unos pelos con las raíces más abiertas que el coño de su propietaria. Estas pobres infelices viven sus pocos años de gloria y las que tienen suerte se reciclarán como culo coche y las demás se convertirán mayormente en Potrancas.
Si tienes la suerte de pulirte a una Jenny no te olvides de ponerla a cuatro patas y tirarle del pelo mientras la embistes por detrás abobáncala con música de Reggaeton que es algo que las pone mucho. No te molestes en hablar con ella y si abre la boca, ya sabes lo que le tienes que meter dentro.
Puedes leer más anotaciones relacionadas con este tema en el hembrario
Technorati Tags: desvaríos
-
En el Swamp
Cerca de Houma nos dimos otro paseo en el páramo (swamp). En esta ocasión era una barca pequeña y nosotros éramos los únicos turistas. El hombre nos llevó por toda aquella zona, la cual conoce como la palma de su mano y podías sentir el agobio con tanto verde y tanta vegetación cayéndote encima. El sitio es idílico. Nuestro guía había sido capitán de barco hasta que un accidente lo obligó a retirarse. Tras el verde se esconden todo tipo de animales.
-
Pendón
Después de dar por concluído el Hembrario he descubierto que entre tanta definición y tanto matiz me dejé atrás un par de grupos que merecen ser catalogados. Hoy nos centraremos en uno de ellos, el de los Pendones .
En esta ocasión disiento plenamente d el significado que le dan el en RAE y que dice:
Mujer cuyo comportamiento es considerado indecorosoo
En mi barrio un Pendón era un Putón Verbenero pero de a diario, una chica, joven o mujer que salía por la mañana a trabajar bien arreglada o sentía la necesidad de ir al mercado con ropas normales y no con un chandal o unos leotardos fluorescentes como la mayoría. Su preocupación por el maquillaje y por el vestir despertaba las iras del sanedrín de alcahuetas y en seguida disparaban su artillería sobre la pobre desgraciada y por las calles se corría la voz de la existencia de un Pendón. El término arrastra una gran carga peyorativa y está diseñado para molestar y turbar a la persona que lo recibe. Algunas madres lo usan frecuentemente cuando ven a sus hijas vistiéndose para ir al instituto o a la universidad y es sin lugar a dudas una de las palabras favoritas de las abuelas, que no dudarán en gritar a la joven desde la cocina ¡Pareces un Pendón! si las ven salir bien puestas por la mañana.
Un Pendón puede ser fea, guapa, alta, baja, gorda o flaca. No es una palabra que se circunscribe a un grupo determinado por la condición física y se puede solapar con cualquiera de las otras categorías, por lo que una chica puede ser Pendón y Putón Verbenero o Arretranco de oficina o Rebenque o cualquiera de las que hemos visto hasta ahora. Al identificar a una chica como Pendón se está tratando de producir un daño a muy corto plazo y es un estado en el que se entra y se sale en función de la ropa y el maquillaje de la mujer. Un día se puede ser un Pendón y al día siguiente no serlo. No tiene nada que ver como camine, ni su actitud frente a los hombres, únicamente la impresión que cause en otras mujeres que son las que juzgan y catalogan de esta forma.
El Pendón como carece de una entidad precisa tiende a confundirse fácilmente y su naturaleza temporal también nos lleva a engaños. Cualquier mujer que se precie ha sido un Pendón en algún momento de su vida y seguro que se ha tenido que morder los labios y evitar responder porque pensaba que la insultaban pero lo cierto es que yo lo veo como un piropo. Cuando una chica recibe este calificativo sabe que ha conseguido su objetivo y llamará la atención de una forma positiva en el lugar al que se dirige. Es por tanto cosa buena y deseable. También la chica ha de saber que los hombres no la catalogarán nunca como un Pendón porque para ellos el mundo se divide en dos grupos indivisibles, las Follables y las que no lo son. Si una ha sido considerada un Pendón por otras mujeres es más que probable que para cualquier macho de la especie humana sea Follable y consecuentemente está en el grupo adecuado.
Si alguna vez te encuentras con una amiga que anda un poco desanimada porque la han llamado Pendón dale la vuelta a la tortilla y explícale que ha de estar tranquila y contenta porque aquellas que intentaron hacerle daño han fracasado miserablemente.
Puedes leer más anotaciones relacionadas con este tema en el hembrario
Technorati Tags: desvaríos


