Uno de mis amigos en el espectro hace cada año la caminata de la Vierdaagse Dagen de Nimega, una coña manirera que requiere que durante cuatro días consecutivos camine cincuenta kilómetros junto con miles y miles de julays, en una de las pruebas multitudinarias más famosas del universo y a la que no se puede apuntar todo el mundo porque tienen una lista de espera de-que-te-cagas, pero cuando ya la completas la primera vez, siempre te puedes apuntar y el chamo ha hecho once de esas. La cosa es que para llegar entrenado a la caminata, que es a partir del 21 de julio, desde enero comienza a prepararse y como nadie quiere caminar con él salvo de Uitverkorene, durante sus meses de preparación siempre vamos unas cuantas veces juntos y la primera de este año fue ayer y su objetivo era pasar de los TREINTA KILÓMETROS. Entre las tres opciones que le di, eligió la caminata alrededor de Soest (Rondje Soest en el idioma bárbaro local), que tenía veintiséis kilómetros, pero como teníamos que ir desde la estación de tren de Amersfoort Centraal, entre la ida y la vuelta nos pásabamos de los treinta.
El domingo me desperté a las siete de la mañana para echar el jiñote, ducharme y prepararme unos Pannenkoeken, aunque sabía que ese sería también mi almuerzo y después fui en tren hasta Amersfoort, en donde quedamos a las nueve de la mañana. La caminata fue fabulosa y por el camino vimos y descubrimos un montón de cosas. Es curioso como nunca entramos en la ciudad de Soest, la rodeamos pero jamás pusimos el pie en la ciudad. Sí que entramos en Baarn y nos desviamos de la ruta original para ir a comer los pannenkoeken en Lage Vuursche, el mejor pueblo típico neerlandés a salvo de las hordas de turistas por no tener estación de tren, estar en el medio del bosque y tener una sola guagua por hora y solo unas horas al día. Del evento tenemos dos documentos estremecedores y espeluznantes.
Este primero es el repaso fotográfico hecho con el polarsteps del que soy tan fans. En las fotos se ve que estuvimos en campos abiertos, en bosques, en dunas y en Lage Vuursche. Hubo mucha variedad.
Este segundo vídeo es el resumen que hace el programilla de mi pulsera de deportes, que aunque marca algo más de treinta y dos kilómetros y medio, en realidad fueron unos treinta y tres y medio porque se me olvidó iniciar la actividad en la estación de tren. Se puede ver clarito como la luz de un agujero negro que estamos rodeando algún poblacho que siempre nos queda por la izquierda.
Creo que en abril haremos otra y seguramente será algo similar pero con Hilversum y acabaremos cenando costillas en el legendario y épico Café Cartouche.




