
Llegamos seguramente a la única de las películas con un montón de nominaciones a los Oscars que me faltaba por ver y de no haber sido por los rastreros del cine, igual la podría haber visto una semana antes, pero decidieron ponerla solo en sesiones especiales y de noche y yo paso muy mucho de eso. Una cosa que me intrigó cuando la vi y que después miré es que no es una biografía, está inspirada en un personaje real, pero ni lo llaman igual ni siguieron estrictamente las cosas que hizo el chamo. La película se titula Marty Supreme y en España se estrenó con el mismísimo título y se limitaron a añadir esa verdad como un templo que dice que truscoluña no es nación.
Un julay se pasa la vida pasándola putas y canutas.
Tenemos a un chamo que juega al ping-pong, es un borde y un soberbio de que te cagas y que no me quedó claro si empreñó a una amiga de la infancia o no, pero bueno. El chamo va a Inglaterra a participar en un campeonato que no gana y allí hace de diva y el panoli corrupto que controla el deporte lo veta para el campeonato mundial en Japón, así que se tendrá que buscar la vida y camelarse a un ricachón para que lo lleve en su avión y poder competir con el amarillo al menos amistosamente porque no le dejan participar en el campeonato mundial. A todas estas, está también tratando de ponerle la pierna encima a la hembra casada con el ricachón.
Básicamente vemos un periodo específico de la vida de una persona que es un tipo petulante que se cree obviamente superior al resto y eso lo hace muy divertido, su propia visión suya de ser superior y como vez tras vez se tiene que bajar los pantalones y hasta se los baja en una escena porque los que le rodean saben que es muy gallito pero nada más. Gwyneth Paltrow está fantástica como la esposa del ricachón y que en su madurez, se siente alagada por el pavo ese que la corteja por su dinero, aunque es plenamente consciente que la atracción del pavo está en el capital y no en ella. Timothée Chalamet es muy buen actor y aquí explora registros distintos, lo vemos en situaciones más cómicas y absurdas y está fantástico, tiene una energía infinita. La película está muy bien escrita y montada, es una montaña rusa de escenas de acción de todo tipo y momentos muy divertidos y en ningún instante te aburres. Esto es entretenimiento del bueno, algo hecho no para alimentar el ego de un director o un guionista sino más bien pensando en la gente que lo va a ver. Es toda una experiencia.
Nada que pueda atraer a los miembros del Clan de los Orcos pero sí que es una prácticamente obligatoria para los sub-intelectuales con GafaPasta.




