El otro día tuve un encontronazo con la hembra de uno de mis amigos, que es muy de izquierdas y que cuando hace más de dos años un puñado de josdeputa-terroristas-islámicos atacaron y mataron a más de mil judíos, como todos los izquierdosos, suciolistas y podemitas, lo justificó, porque lo que hace moro es siempre bueno y cuando Israel respondió con contundencia y les dio como se merecen, se lo tomó muy mal y se convirtió en asidua de las manifestaciones semanales de la banda del río hasta el mar, que son esas congregaciones de sarnosos y piojosos berreando a grito pelado por las calles, con una cantidad considerable de individuos que además caen en las cestas de julandrones, bolleras y mujeres, grupos que en Palestina y en cualquier otro país terrorista-musulmán se les considera seres inferiores y a los que hay que exterminar, pero la estupidez está muy extendida en nuestra tierra y por desgracia, ya no hay enfermedades ni plagas que limpien la raza como las había antes.
Lo que calentó como una burra a la pava fue su silencio cuando le pregunté como es que ahora no salían ni un puto día a la calle para manifestarse desde el río hasta el océano y denunciar los miles de asesinatos cometidos en Irán por los josdeputas-terroristas-islámicos que dominan el país, y que matan con gusto y alegría a cualquier julandrón y a cualquier bollera que se encuentren y a las mujeres las tratan como animales de rebaño únicamente aptos para la procreación y que por consiguiente no necesitan educación alguna. También le pregunté como es que cuando sirios y kurdos se matan entre ellos, ambos grupos de josdeputas-terroristas-islámicos según nuestra clasificación occidental, a ella le parece muy bien y tampoco sale a la calle a berrear desde el río hasta el infinito y más allá.
Sus justificaciones eran patéticas porque no las tiene. Resulta que en dos días, en CUARENTA Y OCHO horas, los fundamentalistas iraníes mataron a treinta mil de sus ciudadanos y eso a suciolistas, podemitas e izquierdosos les parece bien, es incluso sano y propio de civilizaciones muchísimo más avanzadas que las occidentales, pero que un judío no toque un pelo de un palestino y a los judíos, en los Países Bajos, se les está acosando y persiguiendo hasta tal punto que el gobierno ha tenido que recordar a las universidades, que son nidos de suciolistas y podemitas mamando de la teta del estado, que lo que hacen es un delito y se les perseguirá y se les castigará con todo el peso de la ley. La chama, ante su incapacidad para rebatir los hechos, optó por berrear, que ya lo tiene muy practicado con sus sesiones semanales acompañada de la banda de amigotes piojosos y facinerosos.
El marido se tiraba al suelo de risa mientras la otra incrementaba su color rojo a marchas forzadas y gritaba más y más y más y mucho más porque yo también me reía de ella y no hay nada que le joda más a un suciolista o a un podemita que practiques con ellos la condescendencia y el desprecio que ellos consideran que es patrimonio exclusivo de los suyos. Ahí aproveché para explicarle que la hipocresía es el acto en el que un SUBNORMAL (literalmente, alguien ha modificado la página de la Güikipedia para ponerlo así) se comporta de forma contraria a los valores sostenidos por el mismo individuo y eso es exactamente lo que ella y todos sus compinches suciolistos y podemitas están haciendo. Están, usando la más formal definición de la RAE, fingiendo cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tienen y en realidad, lo que ellos quieren es lo mismo que querían los NAZIS, matar judíos y por eso, que un moro mate a otro moro no les afecta para nada, algo en lo que yo coincido con ellos, que ya lo dice el undécimo mandamiento, MORO BUENO, MORO MUERTO, que no deja resquicio alguno para la duda.
Cuando ya la llevé a temperaturas de ebullición y se fueron a su keli, con la totorota ciento quince veces más caliente que una burra, el marido me mandó un mensaje agradeciéndome el gran servicio que presté voluntariamente a la humanidad y diciéndome que la probabilidad de que su hembra quiera verme en un futuro cercano y hasta lejano es tan baja que lo mejor es redondear a cero y yo le recordé a él que mi amigo es él, que ella me la suda infinitamente y salimos ganando si no está presente cuando nos veamos y ahora, de gratis total, cada vez que él quiera hacer algo solo, solo tiene que nombrar al Elegido y la chama le pondrá una lista de doscientas veintiséis excusas para no hacerlo. También me ofrecí a regalarle por su cumpleaños una camiseta con una flecha señalando hacia su izquierda y el siguiente mensaje: ESTA ES UNA HIPÓCRITA, pero me dijo que mejor no le regalo nada que el río ya va muy revuelto hacia el mar.