Continuamos con la segunda inmersión en Sardina del Norte, en el municipio de Gáldar y esta es la segunda tanda de los vídeos. La música que acompaña este vídeo es la canción More Than Words / Heaven que cantan Julianne Hough y Diego Boneta.
Por el camino vemos que hay un montón de vegetación en esa zona, realmente parece la campiña. También vemos algunas viejas y al llegar al primer minuto tenemos otra anémona naranja, siempre tan lindas. La chama que menea la tierra estaba cerca. En este caso, no se veía ningún camarón ni cangrejo escoltándola. Como las anémonas se mueven, igual esta llegó a ese lugar hace poco y no ha expandido su círculo de amistades. La siguienet parada es para ver una morena negra escondida bajo una roca y junto a un cangrejo grande y los dos se pusieron en guardia.
Resulta que desde que empezó el año en los Países Bajos han estado de invierno de los de antes, con nieve y más nieve y más nieve y como eso no sucedía desde hace cinco años, a todo el mundo se les olvidó que algo así podía pasar allí y dejaron de prepararse, los ayuntamientos dejaron de almacenar sal, el aeropuerto dejó de almacenar anticongelante para los aviones y cuando llegó el frío, pasó lo que pasó. Se pararon las redes ferroviarias, las carreteras, en muchas ciudades se dejó de echar sal en las calles y durante unos días, el país ha competido por el primer premio tercermundista, con gente hostiándose en las calles con sus bicis, con sus motos, caminando, coches estampándose y trenes que no pueden circular porque se congelaron las agujas que cambian las vías y que supuestamente tienen calefacción, pero que probablemente o la desenchufaron, o no la revisaron y ahora que hizo falta, no funciona. Además se descubrió que algunas obras icónicas del País, como el techo altísimo que cubre la plaza delante de la estación de tren con unas claraboyas grandes que dejan pasar la luz y permiten el paso de la luz, al ser planas, se llenaron de nieve y por el peso se tuvo que prohibir el paso por debajo de las mismas porque se temía que se desplomarían, como sucedió en algún gimnasio y hasta multinacionales que se supone que de nieve y frío saben un rato como cierta cadena de muebles sueca han tenido que cerrar sus tiendas por el mismo miedo a que colapsen por el peso de la nieve.
Para mí, mi problema es distinto. El sábado tengo que volver y elegí mi vuelo para llegar no muy tarde y poder ir a mi keli, en circunstancias normales, pero ahora resulta que el aeropuerto ha estado varios días incomunicado por transporte público, que los trenes circulan cuando pueden y no cuando quieren y ni siquiera se sabe si el avión vendrá a buscarme a mí y a mis treinta y pico kilos de pitanza. Eso sí, la aerolínea charter con la que volé me ha tenido y me tiene muy bien informado, con continuos mensajes, aunque parecen creer que a mí me preocupan mas las alertas meteorológicas que suceden en otras islas de las Canarias que lo que pueda suceder al volver. Esperemos no tener otro rayo dándole caña al avión.
Por lo que he visto de la previsión meteorológica, cuando llegue a los Países Bajos, si llego sin retraso, me recibirá una temperatura espeluznante de diez grados bajo cero, con lo que mi vecino tendrá que arrancar mi calefacción desde por la tarde para que cuando entre en mi casa aquello no parezca un congelador. El domingo, mi idea original, que aún espero realizar, es de ir al cine y verme una sesión doble, pero dependerá muy mucho de cómo están las calles, que yo soy muy bueno yendo en bici con nieve, pero ya con hielo no mola nada, que las caídas duelen mucho.
Como todo está escrito y bien escrito hasta el lunes y la de hoy es la última anotación no encolada, no se sabrá nada hasta la semana que viene. Yo mientras tanto, mañana me iré a bucear por última vez, para despedirme de los peces del Atlántico. Resultó que tenían tres posibles lugares para ir de buceo y yo elegí el que más me gusta y ese es al que iremos. Son las ventajas de ser un cliente regular.
Empezamos la segunda inmersión en Sardina del Norte, en el municipio de Gáldar y esta es la primera tanda de vídeos y tendremos en total tres. La música que acompaña este vídeo es la canción Horus de David Reichelt.
Otra vez comenzamos fuera del agua y al principio nos topamos con un cangrejo que la Dive Master cogió y después se enterró en la arena cuando lo soltó. Esta vez, la ruta nos lleva al otro lado de Sardina. Vemos algunas fulas negras, muy territoriales, con lo que seguramente tenían los huevos por allí. Este lado de la inmersión lo llaman el laberinto porque vamos por una serie de pasadizos en los que te encuentras muchas cosas. Por supuesto, si subiéramos un par de metros, no estaríamos en el pasadizo, pero le quitaríamos la gracia a la inmersión. Llegando a los dos minutos y medio nos topamos con una anémona y en ese momento llegó al lugar un rascacio. Esta es una anémona naranja. Después vemos marcharse al rascacio. Seguimos la ruta y llegamos a un sitio en el que hay una ventana en la roca y me asomo a goliznear pero sin entrar, que con el tanque de aire, pese a ser noréxico-bulímico, no quepo.
El domingo hicimos una nueva caminata, esta vez más cerca de las Palmas de Gran Canaria, pero igualmente larga y para ambos era la primera vez, aunque ambos hemos visitado la caldera de Bandama y hasta subido al pico de Bandama pero nunca habíamos rodeado la caldera. Esa zona hoy en día es el Monumento Natural de Bandama. La ruta era más larga y pasamos por un montón de sitios. Solo en el tramo de la Caldera de Bandama, que es una ruta circular de unos tres kilómetros y medio, nos encontramos grupos de turistas que se la hacían, ya que es muy bonita y resulta increíble tener el pico a un lado y una caldera bastante profunda al otro, con un par de kelis en el fondo en las que creo que ya no vive nadie. En la ruta también rodeamos el Real Club Golf Las Palmas, más que centenario y también tuvimos un tramo por el barranco de la Gotera, con lo que con frecuencia ascendíamos y descendíamos. Hice una cantidad ingente de fotos porque el lugar, con las lluvias de diciembre y las que todavía están cayendo en enero, está precioso. También pasamos cerca de la Sima de Jinámar, que yo pensaba que era una errata y debían haber puesto Cima, pero no, pese a revolcarme en mi incultura, descubrí que una Sima es una cavidad grande y profunda en la tierra. En este caso, es una sima volcánica, con ochenta metros de profundidad y en la misma, en el siglo XIV (equis-palito-uve), los aborígenes canarios tiraron a trece monjes que estaban intentando adoctrinarlos y les dieron el finiquito y más recientemente, en el 1936, fue el lugar elegido para que «desaparecieran» algunos representantes sindicales y afiliados a organizaciones republicanas, aunque yo diría que decir que desaparecieron es poco preciso, se sabe dónde están y se intuye cómo llegaron al fondo de esa sima. Para ver esto nos desviamos unos cientos de metros y después seguimos ya por el camino y hasta pasamos por el Lomo Blanco y vimos su hermita, aunque estaba cerrada. Ya por esa zona la ruta era bastante fácil y estábamos prácticamente a la altura del inicio, que la ruta fue circular.
Como en la ocasión anterior, tenemos dos pequeños vídeos estremecedores. El primero lo hace el programa de mi pulsera para controlar mi actividad deportiva, que me permite añadirle, como un gran acto de generosidad, nueve fotos en tres puntos distintos, con lo que empotradas en la ruta tenemos esas fotos. Hicimos quince kilómetros y setecientos noventa metros y tardamos casi cinco horas, aunque al principio, en las partes duras, íbamos bastante lentos y después, en las bajadas y en partes planas, incrementábamos la velocidad enormemente.
También tenemos el vídeo que genera el PolarSteps con todas las fotos que puse ahí para que mis compis neerlandesas vean la actividad, que como no hay consenso y todo el mundo usa redes sociales distintas, al final lo tengo que empetar todo en el Istagrame, en las historias del Güazá y en el Polarsteps este, pero se hace con gusto. En esta ocasión, en lugar de papear por la zona, la esposa de mi amigo nos dijo que al acabar fuéramos a su keli y me invitaron a Lasaña casera, o lasañas, que se le fue el baifo al cielo e hicieron dos para comer entre tres. El día anterior, el sábado, había ido a correr por la mañana y posteriormente a bucear, con lo que estoy haciendo una cantidad ingente de ejercicio físico para quemar todo lo que estoy comiendo.
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