Este edificio me lo crucé yendo de un punto a otro de la ciudad y me enamoré completamente del mismo. Después descubrí que es uno de los más famosos de la ciudad. Se construyó en 1921 por el arquitecto Ivan Vurnik y es un ejemplo de la arquitectura de Eslovenia. El arquitecto era un ferviente seguidor del nepotismo y la decoración de la fachada la hizo la hembra que se chingaba o eso que antes de que llegaran al poder la miasma y gentuza podemita era lo que se denominaba como su mujer. La fachada del edificio es preciosa.
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Fuerte manada de cabrones
En una de mis visitas a Gran Canaria del año pasado, estuve buscando camisetas turísticas, que tengo una colección asombrosa que por supuesto cambia según las voy tirando por abuso de las mismas y no tenía ninguna de mi tierra. Primero busqué por la zona de la playa de las Canteras por donde me pongo, pero fue un disgusto y una decepción ya que lo que tenían en esas tiendas eran unas birrias de camisetas blancasa que estoy seguro que no sobreviven al primer lavado. Comentándoselo a los amigos, alguien me orientó hacia una tienda en la que definitivamente, encontré unas camisetas preciosas y me compré un par de ellas. Por otra parte de la tienda tenían otra serie dedicada a las frases canarias que convierten nuestra versión del español, la más celebrada universalmente, con conceptos tan elaborados como el estoy aplatanado, se me fue el baifo y similares. Me compré una que decía ¡Fuerte manada de cabrones! que se ha convertido en mi camiseta favorita.
Aunque pueda parecer increíble, esta es una de esas frases que conocemos y usábamos todos pero que hace años que no la escucho, lo cual en mi caso tiene excusa porque vivo fuera de las islas. Como casi todas las formas de soltar una pulla en las Canarias, tiene un toque agridulce y al mismo tiempo que reprochas algo a los colegas, eres cariñoso con ellos. Por desgracia, la palabra manada la destruyeron hace un par de años para usarla en nuestra lengua cuando la prensa la convirtió en su favorita para referirse a un grupo de criminales a los que habría que haber capado.
Este año me compraré al menos un par de camisetas más, aunque ya tengo de nuevo una pila de camisetas esperando que las empiece a usar de más de diez.
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Edificio de los juzgados
En la parte del centro de la ciudad que no es de la época medieval me crucé con el edificio de los Juzgados, que seguro que lo hicieron en la época comunista porque tiene ese aplomo típico de los edificios de ese régimen, en los que se busca acojonar al pobre que viene y hacerte sentir como una ladilla. La fachada me gustó bastante y detrás de mi había un parque que en primavera debe ser muy bonito. Este edificio también parece que es uno de los lugares favoritos para las protestas pero puedo asegurar y aseguro que los chamos que están esperando el semáforo no estaban allí protestando.
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Bici eléctrica hive en Lisboa
Lisboa está petado de bicicletas de alquiler, patinetes y cualquier cosa que se le parezca. Parece que la guerra entre todas esas compañías que contaminan las ciudades y se jactan de ecológicas está teniendo uno de sus campos de batalla en la capital Portuguesa y lo normal es encontrarte bicicletas por todos lados. Esta de hoy es una bici eléctrica, una hive, aunque en mi incultura, yo pensaba que el nombre es wive y flipaba pensando que cuando se entere el supremo líder podemita, la peluda esa tan íntima de criminales venezonalos e iraníes, se iba a llevar un disgusto con una bicicleta que usa la palabra ESPOSA, aunque sea en una lengua bárbara, ya que todos sabemos que ahora hay conceptos que están totalmente prohibidos y aunque firmes un contrato, a la hembra la llamas hembra, pelleja, guarrilla, penca, pendón, chama, pava o como se te ocurra, pero nunca, nunca, nunca la llamarás esposa porque tiene tintees machistas o algo así, que a mí la facilidad de esa gente para agarrar el dinero de criminales en otros países y después montar pitotes en España que no vienen a cuento nunca deja de asombrarme. Volviendo a la bici, es eléctrica, simple, creo que no tenía muchas velocidades, la batería es la cosa esa negra por debajo del asiento y supongo que tiene algún tipo de sistema para enviar su ubicación y ellos saber a donde ir a buscarla para recargarla. Te cobran por minuto y parece baratísimo pero si la usas durante una hora al completo, casi mejor que vas en taxi porque como siempre, lo barato acaba siendo caro.




