La Pagoda perfumada

El relato comenzó en El salto a Hanoi

Mi cuarto día en Hanoi tenia planeada otra excursión, en este caso a la Pagoda perfumada. La aventura comenzaba recogiéndome como siempre a las ocho menos cuarto. Algo que no comenté ayer por olvido fue que al cambiar mis planes y extender mi estancia en Hanoi, había un día en el que el hotel estaba lleno y me movieron a uno en la misma calle y a muy pocos metros llamado Aranya Hotel que abrió recientemente. Los del otro hotel se pasaron por allí a comprobar que todo iba bien y por la mañana uno de ellos vino para recogerme y acompañarme al autobús.

En esta ocasión éramos un grupo pequeño de doce turistas y aunque muchos seguro que creen que estoy todo el día más solo que la una, enseguida congenié con un chaval americano y pasamos gran parte del día juntos, acompañados también por un hindú y el amigo mudito del americano. Como en el tercero de los mundos los kilómetros parece que se miden con una vara más larga, los sesenta que nos separaban del pueblo My Duc nos tomaron casi dos horas. Allí, después de la pausa de rigor para echar un pis y tratar de vendernos cosas nos subieron a un barco y dos bebas locales se pusieron a cada extremo y comenzaron a remar. En los lados del río, cientos de botes ya que esta Pagoda es el lugar de peregrinación más famoso de Vietnam y todos y cada uno de los vietnamitas aspiran a acudir al menos una vez al año a ese lugar para pedir un y solo un deseo. Como íbamos todos en un único bote no era tan divertido como en la excursión de dos días antes.

Después de una hora y de cubrir cuatro kilómetros de distancia por el río llegamos al embarcadero y descendimos para conocer a los tropecientos mil vendedores que sentían una necesidad imperiosa de colocarnos sus mercancías. Primero entramos en la Den Trinh, el altar de la presentación que se construyó para honrar a uno de los generales del rey Hung. Desde allí seguimos hacia la Thien Tru Pagoda o la Cocina del cielo. Para ser el principal templo de Vietnam no me pareció muy espectacular. En el lugar n permitían hacer fotos dentro de los templos ni entrar con pantalones cortos pero como son tan pequeños y tienen tantas puertas, la gente hacia sus fotos portando su ropa inadecuada en las mismas narices de los creyentes. Estuvimos alrededor de una hora viendo el lugar y llegó la hora del papeo, el cual hicimos en uno de los restaurantes del lugar. Tras ponernos tibios y flipar con la cantidad de alcohol que pueden beber dos parejas polacas en treinta minutos llegó el momento de ver el lugar al que van todos.

Se llama la Pagoda Perfumada no por los peos que se tira la gente sino porque hay unos arboles que en primavera florecen y llenan de perfume el lugar. Desde el lugar en el que nos encontrábamos hay que subir hasta la cueva en la que está el templo y como la tecnología es más poderosa que los dioses, han construido un teleférico para subir los dos kilómetros que faltan. Para ahorrar costes de energía, acumulan gente y cuando tienen la suficiente lo encienden y durante una media hora van subiendo peregrinos y después lo vuelven a parar. Tuvimos que esperar unos diez minutos antes de que avisaran que lo arrancaban. Nos llevó a la parte superior de una de las montañas y desde allí descendimos hasta la Gruta bajando ciento veinte escalones, numero al parecer muy significativo y que nos llevaba a la Cueva suprema bajo el cielo del sur. El sitio tiene su ración de Budas, campanas, incienso, ofrendas y monjes. La gente trae comida, la pone en el altar un poco y después se lleva la mitad ya que queda bendecida o algo así. Piden su deseo para el año y si son jóvenes probablemente quieren tener un hijo y en lugar de follar como conejos que es lo que corresponde, prefieren pedírselo a un Dios que no existe.

Para regresar, cuatro optamos por bajar caminando y el resto con el teleférico. Nosotros llegamos antes ya que no lo arrancaron hasta que nosotros habíamos llegado abajo y tuvimos que esperar al resto del grupo. Una vez estuvimos todos juntos, volvimos a subirnos en la barca, ña hora por el río y llegamos a la guagua para regresar a Hanoi. Todo ese meneo lo hicimos conversando. Al llegar a Hanoi me fui a cenar con los americanos y después todos nos recogimos temprano ya que al día siguiente tanto ellos com yo nos íbamos a la Bahía Halong para ver una de las nuevas maravillas del mundo.

El relato continúa en El crucero a la Bahia de Halong

El día de la Victoria en Hanoi

El relato comenzó en El salto a Hanoi

El 30 de abril los vietnamitas celebran la victoria sobre el sur y la reunificación del país. Por casualidades del destino, a mí me pilló en Hanoi. Me levanté temprano para evitar el calor y después de un desayuno antológico que seguro que habéis admirado en comida en fotos salí a la calle y fui hacia el distrito Ba Dinh, el cual está muy cerca del barrio viejo que es en donde me estaba quedando. En Ba Dinh están los monumentos más importantes de la ciudad y fue el lugar en el que comenzó la ciudad en el siglo XI (equis-palito).

Lo primero que me encontré fue el Museo de historia militar el cual me la traía al fresco aunque hice fotos desde fuera de la Torre abanderada Cot Co, una estructura muy bonita y que es de lo poco que queda de la fortaleza real del emperador Gia Long aunque en 1812 le añadieron más niveles y le cambiaron el aspecto. Más interesante me resultó la estatua de Lenin enfrente del museo, en una plaza preparada par las celebraciones del día.

Continué el paseo hasta la plaza Ba Dinh, la explanada en la que se hacen todas las ceremonias de la nación y en donde el 2 de septiembre de 1945 Ho Chi Minh leyó la Declaración de Independencia. El lugar estaba petado de gente para ver el desfile y engalanado con flores y lemas sobre el comunismo y el país. Por ser el día que era la tumba de Ho Chi Minh estaba cerrada al publico, algo que no me afectaba demasiado ya que no tenia ninguna intención de verla. Me centré en el Mausoleo que contiene los restos del viejo, un edificio sobrio y elegante. Al parecer, el Tío Ho quería que le cremaran y repartieran sus cenizas por el país pero como que se las trajo bien floja su deseo y lo desecaron como presa de caza y lo pusieron allí para que siga de cuerpo presente en el país. Algunos de los que estaban fuera hasta se les veía emocionados.

Seguí el río humano y llegué a la casa de Ho Chi Minh y el Palacio Presidencial. Los Orcos locales no pagan pero nosotros los elfos tenemos que apoquinar 20000 Dong que vienen a se 74 céntimos de l??uro. Hay un control de seguridad de pura risa María por el que pasa todo el mundo pitando. Pasamos junto al Palacio presidencial pero no te dejan olerlo y a su lado llegamos a una casa muy sencilla en donde vivía el chamo, en plan Gran Hermano pero sin cámaras. Además vemos su garaje con sus tres coches, un poco roñosos pero es que parece que el hombre era austero. Desde allí rodeas un pequeño lago y llegamos a la casa que le hicieron más tarde, también muy sencilla y nada que ver con los casoplónes del expresidente Zapatazos, el mismo que arruinó España. Salvo un servidor que se tomaba aquello a cachondeo y un monje budista que no paraba de hacer fotos con su iPad, allí todos parecían sacados de ña procesión de Semana Santa. Lo del monje tiene mérito porque técnicamente hacen voto de pobreza pero está claro que a aquel le sudaba la polla el susodicho voto. Total, como ningún Dios existe, nadie se lo reprochará.

Saliendo del lugar está el Museo de Ho Chi Minh, que aquello más bien parece un parque temático del señor ese. El edificio es feo de cojones y pasé de entrar y opté por fotografiar la Pagoda de una columna, un pequeño y precioso templo realmente único y que data del siglo XI, aunque lo han reconstruido varias veces y esta última iteración es de después de 1954 ya que los franceses al salir del país lo destruyeron.

Después de andar un poco llegué al Templo de la Literatura o Van Mieu, el principal santuario dedicado a Confucio de Vietnam y una de las pocas cosas que quedan del Hanoi levantado por la dinastía Ly. Se construyó en el 1070 y tiene cinco patios amurallados por los que te vas adentrando en el complejo. Los dos primeros son jardines sin más y la cosa se pone interesante al entrar al tercero por la Khue Van Cac. En este patio hay un estanque que dicen es el de la Claridad Celestial y a los lados del mismo están las reliquias más importantes del templo, 82 piedras talladas y montadas sobre tortugas y en las que están anotados los resultados de los exámenes estatales entre 1442 y 1779. Se supone que habían mas pero desaparecieron o han sido destruidas y es una lastima porque son muy bonitas. Cruzando por la puerta del Gran éxito llegas al cuarto patio, con el edificio del templo propiamente dicho. Aquí está la Sala de Ceremonias donde el rey hacia los sacrificios a Confucio. En el quinto patio está la Academia nacional, la primera universidad de Vietnam, fundada en 1076 y donde se educaba a los gobernantes del reino.

Tras la visita continué hacia el Barrio Francés y fui a ver la prisión Hoa Lo, una cárcel construida por los franceses para torturar vietnamitas y que los pilotos americanos rebautizaron como Hanoi Hilton. Resultó una visita muy interesante y que disfruté enormemente. Después fui hacia el edificio de la Opera, construido inspirándose en la Opera de París. Seguí callejeando por Trang Tien, llena de tiendas de libros y de arte y de heladerías, lo cual tiene sentido porque a casi todos el arte nos deja fríos.

Volví a saltar de barrio y fuí al Barrio viejo y me acerqué hasta la calle Ma May para ver las casas tubo típicas de la zona y en particular visitar una que han hecho museo y está muy bien conservada. Visité el templo Bach Ma pero me dejó más bien frío y estuve en el mercado Dong Xuan sin que se me cambara la peluca por ver algo raro.

Regresé al hotel y por la noche fui al teatro de marionetas de agua y si alguno tiene curiosidad, ya sabéis en donde pongo los vídeos. A mi no me impresionó pero mucha gente me ha dicho que tengo que ir al e Saigón porque es mejor así que ya veremos. De esta forma acabó mi tercer día en Hanoi.

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Callejeando por el centro de Hanoi

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Al llegar al hotel me recibieron con el boato propio que se le debe al Elegido. Me doraron la píldora y tal y tal y después de una gira con ovación por mi fastuosa habitación me dejaron solo. Me di una ducha rápida y me tiré de cabeza a la calle. Te lo digo y te lo repito meri lleín, si te pierdes hoy en día es porque quieres. Desde que me compré la Aplicación CityMaps2Go se me despejó el camino por el mundo. Permite descargarte los mapas OpenSource de cualquier lugar del universo y como los llevas en TU PRECIOSO no has de preocuparte. Salí a la calle, marqué el punto del hotel y sin indecisión alguna fui hasta la oficina de Vietnam Airlines y me compré el billete para una semana más tarde hacia mi siguiente zona. Después me acerqué al lago Hoan Kiem o Joaquín pa’ los colegas y comencé a rodearlo, haciendo fotos de todo lo que veía.

Lo primero que llama la atención al ver el lago es que no es muy grande y lo segundo es que en su interior hay un islote minúsculo con la Torre Tortuga, un pabellón que los nativos conocen por Thap Rua y que está al sur del lago. Se construyó en el siglo XIX (equis-palito-equis) para conmemorar la leyenda de la tortuga de oro y la espada restaurada. Dado lo minúscula que es, no se puede visitar pero es un objeto que todo el que visita Hanoi fotografía. Por el sur del lago también vi la impresionante Oficina General de Correos y frente a ella una minúscula torre de ladrillos que al parecer es lo que queda de la Pagoda Chua Bao An y que fue destruida por los franceses para construirse sus casas por ese barrio a finales del diecinueve. Un poco más arriba, además de hartarme de hacer fotos a la Torre Tortuga saludé a la estatua del rey Ly Thai To que al parecer fue el que mandó levantar Hanoi, ciudad que según nos contó un guía en una de las excursiones que he hecho viene de dos palabras, Ha Noi y significa la ciudad dentro del río. Volviendo al chamo, la estatua la erigieron en el 2004 como parte de los preparativos del primer milenio de la ciudad que se celebró en el 2010.

Mi siguiente parada fue para ver Den Ngoc Son para el cual hay que pagar 1 dólar para entrar y al que se llega cruzando el curioso puente Huc el cual hace un arco de madera laqueada de rojo y cuyo nombre significa el lugar en el que la luz de la mañana descansa (no son cursis ni nada ??) el lugar es un templo pequeño y que se construyo en el siglo catorce y dedicado al general Tran Hung Dao el cual venció a los Mongolos en 1288. Tras esta parada continué rodeando el lago y flipé con la gente cruzando entre motos, aunque que os voy a contar si seguro que todos habéis visto el video en mi canal en el llutuve. Me lancé a cruzar como hacen los locales y es un pico de adrenalina. Acabé mi paseo enla zona enla catedral de San José, edificio de estilo neogótico (como las hijas de cierto expresidente que hundió cierto país) y fea de vicio (como ciertas hijisimas). La catedral estaba cerrada y no pude entrar.

Desde allí regresé al hotel porque aunque parezca poco, mi primera experiencia a cerca de cuarenta grados me dejó más sudao que el chichi de una puta de puticlub de carretera nacional. Mas tarde volví a la catedral y estaban de misa. Cené al lado y sentado desde la primera planta mirando la catedral. La cena la podéis ver en mi bitácora de fotos de comida en tumblr. Esa noche caí muerto en la cama y así acabó mi primer día en Vietnam.

El relato continúa en Excursión a Hoa Lu y Tam Coc