Barca cruzando a Inwa por el río Ayeyarwady

Como sobre el río Ayeyarwady hay tan pocos puentes, lo más cómodo para cruzar viniendo de Sagaing es pillar la barquilla que te lleva al otro lado por una módica cantidad, la cual varía si eres turista ya que aprovechan para hacer un dinerillo extra, aunque sigue siendo un precio de pura risa. En esta barquilla se puede llevar de casi todo, la motocicleta, la bici o la cabra o la vaca de turno. El punto de partida es en el árbol que se ve en la otra orilla del río y el barquero espera a llenar la barca mientras los que estamos al otro lado nos hartamos de gritarle para que cruce y el nos ningunea.

Niños bañándose en el río Ayeyarwady

Mientras esperaba que llegara la barca que me tenía que cruzar al otro lado, unos chiquillos se bañaban en el río Ayeyarwady y se divertían en el agua. En la misma zona y justo a mi lado, las marujas del poblacho venían con barreños y baldes y se llevaban agua para su consumo y un poco más tarde vino un tipo con su champú y se bañó allí mismo. Siempre me fascina como en estos lugares pobres no se plantean el ser un poco más cuidadosos con las cosas relativas a la salud.

Elefante en la Lawka Tharahpu Paya

La Lawka Tharahpu Paya destaca porque es grande, está rodeada por la jungla y la poca gente que vive por la zona la mantiene adecentada. Tiene una enorme estupa dorada que podemos ver en la foto y protegiéndola había unos elefantes muy cucos y algo amariconados y no pude resistirme a hacerle una foto combinando el bicho con la mole. En este templo sí que me encontré con alguien que lo cuidaba y que se aseguró de que me quitara los zapatos antes de entrar.

Templo en Inwa

Templo en Inwa

Templo en Inwa, originally uploaded by sulaco_rm.

Regresando al pueblito en el que tenía que tomar el barco me crucé con dos templos que al parecer no merecen mención en los mapas que existen en Internet o incluso en mi guía turística. Supongo que no tienen una legendaria historia tras ello y ni siquiera un pelo o dos del Buda pero aún así a mi me gustaron e hice varias fotos y el hecho de que estaban desiertos me atraía aún más, ya que nos recuerda que hasta los más fieles le dan la espalda a sus dioses. El templo estaba encalado con lo que hay alguien que aún se gasta un dinerillo en pintarlo de cuando en cuando. Cometí un pecado mortal de necesidad en el lugar ya que al estar solo, entré con zapatos, ya que con tanta serpiente no me molaba nada lo de descalzarme.