El fresco barroco de la bóveda de la Basilica di San Vitale

La cúpula original de la Basilica di San Vitale se sustituyó en el siglo XVI (equis-uve-palito) y un siglo más tarde la pintaron con estilo barroco. Aunque contrasta demasiado con los mosaicos que la rodean por todos lados, la cúpula aporta su granito de arena a la hora de engrandecer la basílica. La foto también muestra lo alucinante que es mi cámara CANON 6D. La hice con un ISO de 6400 y la imagen sigue teniendo unos detalles increíbles y además tiene un montón de luz, lo cual no sucede cuando estás allí dentro.

Detalle de los mosaicos y el fresco barroco del techo

Una de las cosas que llaman la atención en la Basilica di San Vitale es la cúpula. Cuando estás dentro y miras hacia arriba, aparte de los famulosos mosaicos que cubren los ocho arcos, las paredes y todo lo demás, de repente te encuentras con un fresco barroco que no pega. En la basílica original, la fabulosa cúpula que se alza a dieciseis metros del suelo no tenía ningún mosaico y por eso en su día, decidieron darle un ramalazo de barroco. La foto la hice debajo de uno de los arcos y se puede ver a la derecha como trepan los frescos por el mismo. En la próxima foto veremos el toque barroco con más detalle.

El interior octogonal de la Basilica di San Vitale

Ya por fuera se puede ver que hay algo raro con la Basilica di San Vitale y es la forma octogonal de la misma. Cuando entras, te quedas pasmado con todos los mosaicos que hay en la misma, los mayores y mejor conservados fuera de Constantinopla, ciudad que los menos letrados conocen únicamente como Estambul. Esta es además la única iglesia del periodo de Justiniano I (palito) que ha llegado intacta hasta nuestros días. La cantidad de personas en el interior está controlada y se podían hacer fotos pero sin usar el flash.

Basilica di San Vitale

Basilica di San Vitale

Basilica di San Vitale, originally uploaded by sulaco_rm.

Comenzamos a visitar Rávena mirando hacia la Basilica di San Vitale y aunque el edificio no tiene la grandeza de las catedrales de la Toscana, lo que nos espera en su interior es sencillamente grandioso. Esta iglesia es uno de los más importantes ejemplos de arte bizantino cristiano y una de las joyas arquitectónicas de Europa. Forma parte del grupo de ocho edificios de Ravenna inscritos en la lista de patrimonio de la humanidad (salvo truscoluña, que ni es nación, ni humanidad) y para visitarlo hay que comprar una entrada combinada con otros edificios. La basílica se comenzó a construir en el siglo VI (uve-palito). En los próximos días entraremos para alucinar con lo que hay en su interior.