Acabando el paseo por Varsovia y el regreso a casa

El relato comenzó en Viajando a Varsovia

Nos habíamos quedado en la Plaza Pilsudski y al sur de la misma y muy cerca está la Zacheta Narodowa Galeria Sztuki o la Galería Nacional de arte Zacheta con un grandioso edificio construido a finales del siglo XIX (equis-palito-equis) y que hospeda un museo de arte contemporáneo. No se si por gandulismo o porque era festivo nacional pero no estaba abierta, aunque tampoco se me cruzó por la cabeza el entrar a visitarla, que yo estoy demasiado malcriado a base de ver arte en Italia y estos lugares con un arte tan pobre me dan ganas de llorar.

Retrocedí un poco y regresé a la calle de la Iglesia de Santa Ana y fui a ver el Pomnik Adama Mickiewicza o el Monumento a Adam Mickiewicz, que al parecer es el poeta más grandioso y saleroso de Polonia y del que yo ni había escuchado nada antes ni creo que vuelva a oír nada del colega en el resto de mi vida. Al chamo le han puesto un pedazo de monumento en una zona muy bonita de la ciudad. La calle en la que está el monumento es la Krakowskie Przedmiescie, muy prestigiosa por los edificios que hay en la zona y que se aleja del centro. Al lado del monumento está el Palac Prezydencki, la keli del presidente del gobierno polaco y un palacio muy bonito construido en la segunda mitad del siglo XVII (equis-uve-palito-palito). No se puede entrar pero en la calle hay un monumento con un chamo a caballo buscando gresca que al parecer tuvieron que volver a fundir del molde original (que estaba en Dinamarca) porque como con muchas cosas, lo destruyeron en la Segunda Guerra Mundial. Después de pasar la casa del presi está el Hotel Bristol, uno de los mejores hoteles de Varsovia y adonde vienen a dormir los ricos y famosos y los políticos incorruptos y corruptos. En ese hotel han tenido pájaros como la Thatcher, el de Gaulle, la Tina Turner o José Careras. Al lado está la Kosciól Opieki sw. Józefa o la Iglesia de los Visitacionistas, de fachada rococó. En la puerta había un mendigo ladilla, de esos terribles así que pasé de entrar porque el hombre acosaba como un profesional e invadía el espacio personal de los seres humanos que se aproximaban. Llegué a un bonito portal desde el que se accedía al complejo de edificios de la Universidad de Varsovia y como se puede entrar al campus, pasé a ver los edificios, muy bonitos y todo muy bien cuidado. Al salir, al otro lado de la calle estaba la Kosciól sw. Krzyza o la Iglesia de la Santa Cruz, la cual al parecer cierto Papa de este país convirtió en Basílica menor. A la puerta de la iglesia hay un Cristo cargando una cruz que no se sabe muy bien donde compró pero que está claro que no tenía coche para llevarla. La iglesia por dentro está muy bien y por aquello de guardar cosas chungas, allí tienen el corazón de Frédéric Chopin, que resulta que también era polaco. Siguiendo por la calle llegué hasta el monumento a Copérnico, muy bonito y frente al Palac Staszica o el Palacio Staszic, edificio pequeño pero fotogénico que no veas, sobre todo con la escultura en la puerta.

Desde allí callejeé un poco para ir al Muzeum Fryderyka Chopina, el museo del chamo del que guardan el corazón en la iglesia. El edificio por fuera es muy bonito y leí que el museo es puro diseño y muy nuevo y como yo no estaba por la labor y soy un cacho de carne, me limité a hacer fotos por fuera y seguí mi ruta.

Llegué a la Nowy Swiat que es la calle más pija de la ciudad, con tiendas en plan fastuoso. Muy bonita, muy fotogénica y muy agradable aunque con precios de rescándalo. Por ser el día de los difuntos, todo estaba cerrado y casi no había gente. Tras pasar por la rotonda de Charles de Gaulle llegamos al distrito financiero de la ciudad. Por allí hay varios edificios grandes y muy prominentes en los que hay un par de museos, uno es el Museo Nacional y otro es el Museo de la Armada Polaca. En ambos casos, no estaba por la labor y prefería seguir con el paseo. Allí acababa mi segunda caminata y comenzaba la tercera, que se centraba en algunos de los parques de la ciudad.

Mi primera parada fue para hacer fotos de la Kosciól sw. Aleksandra o la Iglesia de San Alejandro, la cual se hizo copiando el modelo del Panteón de Roma, aunque le falta la gracia y el salero de esa y el estar en medio de la carretera, en una isla y rodeada de tráfico tampoco la ayuda mucho. Pasé por delante del edificio del Sejm Rzeczypospolitej Polskiej que viene a ser el parlamento polaco. Enfrente del mismo hay un bonito monumento con un pedazo de nombre que no veas, Pomnik Polskiego Panstwa Podziemnego i Armii Krajowej o el Monumento al gobierno clandestino Polaco y a la Armia Krajowa, supongo que para recordar a los políticos que hasta hace cuatro lunas, allí las pasaban putas.

Desde allí seguí andando y llegué al Park Ujazdowski en el que está el castillo del mismo nombre. El parque es muy bonito y la zona está llena de embajadas y representaciones diplomáticas de todos los países excepto truscoluña, que no es ni nunca ha sido nación y hoy en día es la parodia montada por un puñado de criminales que han convencido a hordas de lerdos. En el paque hay un pequeño lago y fuentes y por allí se podían ver a muchísimos polacos paseando y disfrutando del día. El palacio era el lugar en el que vivían los reyes antes de que se construyera el Palacio Real. En la actualidad es un centro de arte moderno, un tipo de arte al que yo le tengo una alergia extrema. Cerca del palacio las calles están iluminadas con lámparas a gas que se encienden manualmente cada día.

Palac Na Wyspie

Palac Na Wyspie, originally uploaded by sulaco_rm.

Tras bajar por la calle Agrykola entré en el Park Lazienkowski, el más grande de Varsovia y uno de los más espectaculares en Europa, con setenta y seis hectáreas. Entre los puntos interesantes que se pueden visitar en el parque está el Palac Na Wyspie o Palacio en la Isla, que además en esta época resaltaba aún más con las hojas otoñales de los árboles. El palacio está en la orilla de un lago artificial y resulta muy fotogénico. Por detrás se puede ver un anfiteatro. Este parque estaba muy concurrido de polacos, que estaban allí con sus familias disfrutando del día festivo. La cantidad de turistas se reducía a un servidor y una pava que me crucé. El resto parece que optan por andar tan lejos del centro, o ir en guagua. En el parque hay otros edificios muy bonitos e interesantes y también está la antigua residencia presidencial, el Belweder, un palacio muy apañado y que ahora se usa para alojar a los visitantes ilustres, lo cual excluye a criminales truscolanes que inventan países.

Pomnik Fryderyka Chopina

Pomnik Fryderyka Chopina, originally uploaded by sulaco_rm.

Formando parte del parque pero en el borde exterior tenemos el monumento Pomnik Fryderyka Chopina que recuerda al compositor Frédéric Chopin y que al parecer es el más famoso de los monumentos diseñados para honrar a este chamo. En el lugar dan conciertos gratuitos de cuando en cuando los domingos a mediodía, supongo que en verano. Por allí acaba la caminata de los parques y como el día aún tenía horas, quería ir a ver el Palac Kultury i Nauki o Palacio de la Cultura y la Ciencia. Desde donde estaba eran unos dos kilómetros y medio andando hasta la zona de la Estación Central de Varsovia, que es donde está este palacio. Si fuera como algunos de los lectores, iba en guagua (en Varsovia, salvo en la puerta de hoteles, aeropuerto y estaciones, jamás vi un taxi por la calle), pero como el día era perfecto y yo tengo pilas megalinas, hice el recorrido en una media hora, pasando por la zona de la ciudad en la que están todas las embajadas y consulados, salvo truscoluña, que no es nación sino asociación de delincuentes. La ciudad estaba vacía y eso hacía mucho más agradable el paseo, por una gran y espectacular avenida.

Palac Kultury i Nauki

Palac Kultury i Nauki, originally uploaded by sulaco_rm.

El Palacio de la Cultura y la Ciencia es el edificio más alto de la capital polaca, con doscientos treinta y cuatro metros y medio y en metros cuadrados es el edificio con más capacidad de Polonia. A los locales no les mola nada porque este fue un regalo con bastante sangre de los rusos y hasta han pensado en tumbarlo pero les cuesta demasiado, así que ahí está. Para construir esa mole se usaron cuarenta millones de ladrillos. El edificio tiene un cine, un museo y un mirador. Pasé de subir al mirador porque en mi guía ya decía que se veía el centro muy pero que muy lejos y sin un tele-objetivo las fotos iban a ser peripatéticas.

Tras parar para tomar un cafelito y hacer fotos de la estación de tren, decidí enganchar y dedicarme a ver la parte de Varsovia dedicada a los judios y sus problemáticas relaciones conn los alemanes fascistas. Para eso había instalado en mi dispositivo mágico y maravilloso un programa que te permite descargarte rutas para caminar pero que si no pagas no te indica las direcciones, algo que no es un problema porque tengo el CitiMaps2Go.

Pared con graffitis

Pared con graffitis, originally uploaded by sulaco_rm.

Cerca de la estación me tropecé con este pedazo de graffiti en pared de edificio que me llamó la atención y aproveché para hacerle foto panorámica con mi dispositivo mágico y maravilloso.

Un poco más arriba en la misma calle veo que en una pared han puesto un montón de flores y algunas velas y me acerco a noveleriar y seguramente en ese lugar echó una jiñada o se rascó los mondongos el santo-súbito, que creo que es el nombre del polaco aquel que se agarró al trono de cierto santo como ladilla a güevo de macho y estuvo en Roma la tira de años. Esto me sirvió para recordar que jamás conseguí que me echaran de la secta a la que me obligaron a pertenecer prácticamente nada más nacer y de la que se niegan a borrarme, pretendiendo poner una marquita junto a mi nombre en la lista de miembros del culto de los presuntos tocadores de niños. Vi un trocito de lo que queda del muro del gueto de Varsovia y la zona en la que estaba el gueto ahora es parte de la ciudad. De cuando en cuando ves en el suelo indicaciones de que los muros pasaban por allí y placas probablemente indicando las barbaridades que se hicieron pero no hay grandes señales.

Fui a lo que queda de la prisión Pawiak, que se puede ver detrás del árbol memorial y que vienen a ser los sótanos. Esta prisión en la época de la ocupación alemana era usada por la Gestapo y se calcula que por allí pasaron unos cien mil hombres y unas doscientas mil mujeres, de los que ejecutaron a unos treinta y siete mil y a otros sesenta mil se les envió a los campos de concentración. Durante el alzamiento del Gueto de Varsovia, la prisión fue usada como campamento base por los nazis y desde allí salían los equipos que iban a matar judíos. Fuera de la imagen y a la derecha del árbol hay un trocito de una de las puertas de entrada al complejo. Al ser el primero de noviembre, habían bastantes velas y flores y la gente se paraba a rezar junto al árbol.

Muy cerca está el Pomnik Bohaterów Getta o el Monumento a los héroes del gueto, el cual conmemora el alzamiento de los judíos en 1943 y que está en el lugar en el que hubo el primer combate entre judíos y nazis. Para la construcción del monumento se usaron algunos materiales traídos por los nazis. Este gueto fue el más grande de Europa, con unos cuatrocientos mil judíos viviendo en el mismo, de los que cien mil murieron allí, alrededor de doscientos cincuenta mil fueron enviados a campos de concentración y unos cincuenta mil fueron los que quedaron en el mismo. Alrededor del monumento había muchísimos turistas y el ambiente era más bien festivo, con todo el mundo haciéndose fotos de ellos mismos en el lugar y sentados en el lugar, resultando todo un poco chabacano.

Desde allí me acerqué al Umschlagplatz, que está casualmente en una calle que lleva hasta mi hotel. Este lugar era donde los nazis agrupaban a los judíos antes de meterlos en los trenes y mandarlos a los campos de concentración. En los días más activos llegaban a enviar hasta diez mil judíos, que salían desde allí hacia las cámaras de gas de Treblinka. En el lugar hay un memorial de recuerdo y también estaba lleno de velas encendidas.

Como estaba cerca de mi hotel y básicamente ya lo había visitado casi todo, desde allí fui andando hasta el hotel, delante del cual hay otro memorial con cruces sobre un vagón de tren. Después por la noche regresé al centro para cenar.

Al día siguiente, salí sobre las ocho y cuarto de la mañana y fui andando nuevamente a la estación de tren, en donde hice un pequeño vídeo con uno de los trenes que van en la ruta hacia el aeropuerto de Modlin:

Como siempre, si no lo puedes ver puedes probar aquí. Una vez en el aeropuerto, pasé el control de seguridad, desayuné y me puse a esperar la salida del avión.

Aeropuerto Varsovia-Modlin

Aeropuerto Varsovia-Modlin, originally uploaded by sulaco_rm.

En la foto se puede ver que la parte de salidas es minúscula. La foto la hice estando en un extremo. En total hay ocho puertas agrupadas de dos en dos. Ese aeropuerto, a día de hoy, solo lo usa Ryanair con lo que para ellos debe ser un lujazo tener su propio aeropuerto privado. El avión llegó antes de la hora y salimos con diez minutos de antelación. El vuelo solo tuvo el problema de la hembra con dos alimañas golpeando las butacas que se nos sentó detrás y que probablemente deseaba tanto como los tres que íbamos delante el exterminio de las criaturas. Hubo un momento en el que pensé que una mujer que iba a mi lado le iba decir a la hembra algo por la total falta de educación de los chiquillos pero se contuvo. Al salir del avión, tuve la combinación perfecta y fue entrar en la guagua 400 y cerraron las puertas y fuimos a la estación de tren, llegar a la misma y aparecer el tren dos minutos más tarde y después llegar a mi casa sin problemas y así acabó la escapada a Varsovia. Me he quedado con ganas de más Polonia, así que también iré a Cracovia y GDansk, ciudades a las que hay vuelos baratos desde Holanda.

El casco antiguo de Varsovia

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Mi plan de acción para Varsovia me iba a llevar por infinidad de sitios y como no quiero ser como Virtuditas, madrugué para echarme a la calle pronto y aprovechar la escasa luz diurna. Dado que mi hotel estaba al norte de la zona turística, adapté la caminata para no tener que regresar a ese lugar y comencé yendo a ver la Kosciól Nawiedzenia Najswietszej Marii Panny o la Iglesia de la Visitación de la Santísima Virgen María y me imagino que el nombre le viene del día ese en el que la chama se las apañó para que le hicieran un bombo sin copular y en pecadísimo mortal porque ni siquiera era de su hombre. Bueno, regresando al edificio, esta iglesia data de comienzos del siglo XV (equis-uve) y la han reconstruido una jartá de veces. El campanario es de estilo gótico y la zona en la que está es muy tranquila y bonita. En la calle, la mendiga oficial de la puerta de la iglesia y una pareja que hacía turismo. Detrás de la iglesia hay una bonita vista del río y junto al mismo se puede ver el Multimedialny Park Fontann un parque con un par de fuentes con chorros espectaculares y en las que en verano hacen espectáculos de agua y luz para encandilar a la plebe. Como vacían las fuentes en septiembre, ni me preocupé en bajar a verlo y dudo que puedan competir con Hong Kong o Singapur, lugares en los que ya he visto espectáculos mucho más increíbles. Desde allí callejeé hasta el Muzeum Marii Sklodowskiej-Curie o el Museo de Marie Curie, que resulta que era polaca de nacimiento y el museo está en la casa en la que nació. Por lo que había leído, el museo no me llamaba la atención así que me limité a verlo por fuera y además, abrían como tres horas más tarde. En mi guía decía que el museo es ninguneado por los polacos y mayormente visitado por los turistas extranjeros. En la fachada del edificio han pintado los dos elementos que descubrió esta mujer, el Radio y el Polonio (y ahora ya sabemos de donde le viene el nombre …). Este mito y leyenda es la única chama que ha ganado dos premios Nobel, la primera hembra aceptada como profesora en la universidad de la Sorbona y el único ser humano no nacido en Francia enterrado en el Panteón en París. Entré en otras iglesias que hay en la calle, en la que parece que de cada diez edificios, uno ha de ser iglesia y me acerqué al Barbakan, una barbacana construida a mediados del siglo XVI (equis-uve-palito). Esta estructura formaba parte de los muros de defensa de la ciudad. Por descontado, fue reconstruida después de la Segunda Guerra Mundial. Es una zona bonita para hacer fotos. Muy cerquita está la Plaza del Casco Viejo, rodeada de bonitos edificios, un grupo de los cuales forma el Muzeum Historyczne m.st. Warszawy o el Museo de Varsovia. La plaza es muy cuca y en el centro hay una fuente con una estatua enorme de bronce de la Sirena de Varsovia, la cual es el emblema de la ciudad.

A dos pasos tenemos en una calle bastante estrecha la entrada de la Bazylika archikatedralna sw. Jana Chrzciciela, la Catedral de San Juan, un edificio de ladrillo rojo en estilo gótico. Entre la destrucción de la Segunda Guerra Mundial y el comunismo, el edificio es bien sencillo y no tiene el poderío de las catedrales españolas, italianas o incluso las alemanas. Por esa zona todo está muy cerca y un poco más abajo llegamos al Zamek Królewski, el Castillo Real de Varsovia, edificio reconstruido y que se comenzó a construir en el siglo XIV (equis-palito-uve). Le han cambiado el estilo algunas veces y en el 1747 acabó con una fachada de estilo barroco. Los rusos lo arrasaron y lo convirtieron en una zona para establos y cuartel en la Primera Guerra Mundial, después se convirtió en la residencia del presidente polaco y en la Segunda Guerra Mundial lo arrasaron nuevamente y lo que sobrevivió lo destruyeron los nazis al retirarse de la ciudad. La reconstrucción acabó en el año 2009 y en la actualidad es un museo. Frente al castillo hay un pilar, la Kolumna Zygmunta III Wazy o la Columna de Segismundo III y esa zona parece ser la favorita para manifestaciones y concentraciones, de las que me gocé dos la noche anterior, cuando primero hubo un grupo de ciclistas que no tengo ni idea de lo que reivindicaban y posteriormente un grupo de católicos que imagino que estaban en pleno jolgorio por la noche de todos los Santos.

En ese lugar cambié mi ruta y regresé hacia el norte por la calle Miodowa, petada de casoplones, lo que hace que la gente también la llame la calle Patacowa o la calle de los Palacios. En el número 17 tenemos la keli del Primado polaco, que parece no haber leído la Biblia y tiene un chabolo que ni la Preysler. Un poco más arriba está el ministerio de Sanidad y en la acera de enfrente está el Collegium Nobilium, una escuela solo para la élite del país en la que no se permite la entrada de truscolanes y zarrapastrosos varios, aunque como todo en este mundo, terminó cerrando y ahora es la Academia teatral. Siguiendo por la calle unos cien metros llegamos al Palac Krasinskich o el Palacio Krasinskich, el cual hoy en día forma parte de la Biblioteca Nacional y que es el monumento más espectacular de estilo barroco en Varsovia. Tiene unos bonitos jardines y frente al mismo tenemos el Pomnik Powstania Warszawskiego o el Monumento del Alzamiento de Varsovia, un bonito monumento que se construyó para la conmemoración del cuarenta y cinco aniversario del alzamiento, el cual sucedió el primero de agosto de 1944, duró sesenta y tres días y fue neutralizado por los nazis con unos doscientos mil polacos muertos, lo cual lo convierte en el suceso más sangriento y trágico de la historia de Polonia. Se tardó tanto en construir porque los comunistas no estaban por la labor. Por todo el monumento habían velas y flores a porrillo, imagino que por la conmemoración del 1 de noviembre.

Desde allí regresé por la calle Miodowa y continué con la ruta hasta la Kosciól sw. Anny o la Iglesia de Santa Ana, una de las más antiguas de la ciudad, de estilo Neoclásico y que al contrario que casi todo en el centro, sobrevivió en buen estado a la Segunda Guerra Mundial. El interior de la iglesia es muy bonito y tenemos hasta un vídeo:

Si no puedes ver el vídeo, prueba aquí. Allí terminaba la primera caminata y comenzaba la segunda con lo que aproveché para desayunar y sin prisa pero sin pausa, seguí hacia la Plac Teatralny o la Plaza del teatro, con un mega edificio que en realidad contiene dos teatros. En ese lugar también estaba el ayuntamiento de la ciudad hasta la Segunda Guerra Mundial, aunque ahora en el edificio hay un banco. El edificio tiene una torre y si pasas por debajo del pórtico que tiene y vas por detrás puedes ver el Pomnik Bohaterów Warszawy o el Monumento a los Héroes de Varsovia. Por detrás del teatro llegamos a la Plac Pilsudskiego, la Plaza Pilsudski, una enorme plaza en la que se hacen las cabalgatas oficiales y los grandes eventos culturales y religiosos.

En esa plaza está la Grób Nieznanego Zolnierza o la Tumba al Soldado Desconocido, en la que cada hora hay un cambio de guardia y que está en lo único que queda del Palacio Sajón, el cual arrasaron en la Segunda Guerra Mundial y que aún no han acabado de decidir si lo reconstruirán. Por detrás de la tumba están los jardines del palacio, que en su momento fueron el primer parque publico de Varsovia, muy bonitos y en los que hay una fuente diseñada por Marconi y que sobrevivió a los bombardeos:

Para poder apreciar la grandiosidad de la plaza, aprovecho y también cuelo un vídeo con una vuelta de trescientos sesenta grados:

Y para los problemáticos, el vídeo está aquí.

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Viajando a Varsovia

Aunque este otoño mis escapadillas otoñales se han retrasado un poco, por aquello de la programación y de conseguir buenas ofertas de vuelos, finalmente el fin de semana pasado comencé mi pequeña gira por cinco lugares de la vieja y vapuleada Europa. En este primer salto iba hacia el este, a Polonia, país en el que he estado en una ocasión anterior, cuando fui con mi amigo el Moreno a hacer fotos de los pigargos europeos en Stepnicka. Desde Holanda, tanto Ryanair como Wizzair tienen vuelos a Varsovia, ambas compañías desde Eindhoven y la diferencia entre una y otra era escandalosa, con lo que elegí Ryanair por lo barato. El vuelo salía sobre las once de la mañana así que me levanté como siempre, preparé la mochila de treinta litros con lo mínimo, es decir, la cámara, el iPad, los cargadores y cables, dos camisetas, gallumbos y calcetines, un pantalón de pijama y el micro-nano neceser y con eso y poco más ya estaba listo. Me hice un desayuno de campeones y sobre las ocho de la mañana salía camino de la estación de tren en bici. Allí me subía en el tren a Eindhoven y cincuenta minutos más tarde pillaba la guagua 400 al aeropuerto. Hoy en día parece que hay dos líneas que te llevan al aeropuerto de Eindhoven desde la estación central de tren, la clásica 401 y una nueva que no hace paradas y que es la 400. El precio es el mismo y pese a que no hace paradas, a mí me dio la impresión que tarda lo mismo porque echa por una ruta con más tráfico. En cualquier caso, llegué al aeropuerto bien, pasé el control de seguridad por supuesto sin pitar y me apalanqué por allí a esperar el embarque. Desde que los de Ryanair han hecho lo de las tarjetas de embarque en el teléfono, yo paso de llevar papeles y llego super-cuco a la puerta de embarque y por lo que he visto en las cuatro ocasiones en que lo he hecho, soy el único pasajero usando el servicio. Cuando anunciaron la puerta me puse en la cola del ganado con el resto y nuestro avión llegó en hora y pronto nos veíamos en la pista del aeropuerto caminando a un avión que todavía estaban vaciando.

Aviones de Ryanair en Eindhoven

Aviones de Ryanair en Eindhoven, originally uploaded by sulaco_rm.

Yo todavía me acuerdo de los años de las vacas gordísimas cuando todos los aviones de todas las aerolíneas de bajo costo iban petados de publicidad de ciudades y autonomías españolas. Ahora que la guita se ha acabado los aviones lucen publicidad de otros lugares en los que todavía hay dinero, como Polonia, que es el lugar promocionado en el avión más lejano. Entramos al avión sin problemas, nos apalancamos en nuestras butacas y como sucede siempre con la aerolínea más grande de Europa, el avión se petó al completo, cerraron las puertas y salimos en hora. Como ahora nos dejan usar los dispositivos mágicos y maravillosos durante todo el vuelo, yo me enganché a ver mis series en mi iPad y no me enteré de nada de lo que sucedía a mi alrededor. El vuelo fue de una hora y tres cuartos y aterrizamos en el pequeño y eficiente aeropuerto de Modlin, uno que anteriormente era una base aérea y que ahora solo lo usa Ryanair, con lo que viene a ser su aeropuerto privado en la ciudad. Allí, al salir, saqué de un cajero automático 150 Zloty, que equivalen a unos treinta y cinco leuros, compré mi billete combinado de tren y guagua a la estación por tres leuros y medio y salí con el resto de la tropa a esperar la guagua. Cuando llegó me vino a la cabeza alguna de las ideas de mi amigo el Moreno, que de siempre me ha dicho que a Holanda vienen mucho los polacos a afanar. La cosa es que la guagua era más holandesa que la Máxima, con todos los mensajes en mi lengua no-materna.

En unos cinco minutos nos llevó a la estación de tren y allí fuimos en manada al andén a esperar el tren. Resultó que el siguiente que venía no nos llevaba a la estación central, sino a una llamada Warszawa Gdanska, que mirando en mi CityMaps2Go venía a estar a medio kilómetro de mi hotel, con lo que me pillaba maravillosamente bien. El tren llegó en hora y entre la parada de Modlin y la de destino, se detenía cada momento, con lo que más bien parece una línea de metro sobre superficie. Al llegar a Warszawa Gdanska, busqué la salida y fui andando al hotel, aunque de camino me agencié con una tarjeta de Lycamobile para así tener algo de internet en el teléfono. Una vez en el hotel, casi sin darme cuenta ya era de noche, ya que en Varsovia, se apagan las luces del cielo a las cuatro y media de la tarde en esta época del año y si encima está nuboso, un rato antes.

Salí del hotel y decidí ir al centro para verlo por la noche y aunque no hice ninguna foto con el teléfono, si que usé la cámara grande, con lo que algún día las podréis ver. Básicamente recorrí la zona más turística de la ciudad y encontré un restaurante en el centro para cenar y tomarme una cerveza local. Después, me di otro paseo y volví relajado al hotel. Flipé con la cantidad de tiendas de venta de alcohol que hay por la ciudad y como la mayoría abren las veinticuatro horas al día. Con una de esas revistas de información turística que tenían en la recepción, un programilla que encontré en internet y lo que había seleccionado de Tripadvisor, preparé mi ruta del día siguiente, la cual iba a ser bastante dinámica y movidilla.

El relato continúa en El casco antiguo de Varsovia