Aparcamientos de bicicletas en pontones

Hace algo más de dos años veíamos un Aparcamiento de bicicletas en barcaza que está junto a la Muntoren, al lado del Mercado de las Flores de Amsterdam. Este no es el único que hay por la ciudad y si te fijas bien cerca de Leidseplein seguro que notarás las dos barcazas que hay por allí. En holandés a estos barcos tan específicos se les llama fietspontons y se podría traducir como pontón de bicicletas. Hay un tercer de estos pontones en la zona y se colocaron para aliviar temporalmente el problema de encontrar aparcamiento para tu bici en esa zona, ya que llegó un momento en el que las bicicletas bloqueaban las calles y puertas de casas y locales. Teóricamente los retirarán en el año 2016, momento en el que debería inaugurarse un mega-aparcamiento subterráneo de unas dos mil setecientas plazas que se está construyendo en la zona. Esta no es la única ciudad que está trabajando para incrementar los aparcamientos de bicicletas. En Utrecht, por ejemplo, hay varios gratuitos y vigilados en el centro y los sábados se ponen un par de aparcamientos vigilados en plazas del centro que se habilitan para este objetivo y en donde puedes dejar tu bici cuando vas a hacer la compra, a pasear o a tomarte algo con los colegas.

2 opiniones en “Aparcamientos de bicicletas en pontones”

  1. Acabo de inventar un parking de bicicletas vertical!
    Seria como una cadena que va subiendo y bajando, como una noria pero ovalada y en la que se cuelgan las bicis, casi que ocuparía un poco mas de espacio que una sola bici pero que se podrian colgar un montón de ellas…
    Ponlo a funcionar y te haces millonario…jajaja
    Salud

  2. Por aquí los hay de dos niveles, con una bici sobre la otra. más de dos no es práctico porque requiere o alguien que te la baje o algún sistema mecánico que cuesta más que hacer otro aparcamiento. Lo de los dos niveles (creo que hay una foto en el álbum de bicicletas) permite que alrededor de la estación de Utrecht Centraal hayan cerca de veinte mil plazas de aparcamiento para bicicletas, todas en un radio de cien metros de las entradas de la estación. Es una auténtica selva de bicis en la que como no te acuerdes de donde la has dejado, vas bien jodido.

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