Bakfiets del año de la gloria con baúl

Otra de las bicicletas que me crucé en la Floriade fue esta bakfiets que debe ser la madre de todas las que han venido después. El sillín está ya tan gastado que solo una monja lo podría usar, que a esas todo lo que sea darse gusto en el potorro las acerca más a ese Dios que ni existió, ni existe, ni existirá jamás, todo sea dicho. Supongo que un montón de piezas las han ido cambiando con el tiempo ya que sospecho que en la época de María Castaña no se hacían neumáticos como el que lleva la rueda trasera pero me apuesto dos magdalenas a que el baúl es el que llevaba originalmente y estoy convencido que debe pesar un montón, con lo que con esta bicicleta sí que es obligatorio vivir en un lugar completamente plano. La bicicleta estaba en el interior de una tienda en la que vendían productos de la provincia en la que se celebró la Floriade. Los más espabilados seguro que han notado que la bicicleta no tiene frenos con lo que el frenado es a contrapedal.

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