Por fin lo conseguí

Si hay algo cierto en este universo enrevesado en el que nos ha tocado vivir y en el que fascistas, criminales y fachas regionalistas de mierda no respetan las leyes y después cuando los meten en chirona dicen que son criminales políticos, sin mencionar que además son josdelagranzorratruscolana, gentuza, mierdas, escoria y morralla de la peor, digo, que si hay algo cierto en este universo es que yo hilo burdamente el diario de mi vida y todo está atado y requete-atado y así hace poco más de un año sugería que soy El puto requetequeteque amo y unos días más tarde daba Un paso más allá del puto requetequete amo. En las cincuenta y pico semanas que han pasado me he mantenido ahí, rozando la cima, siempre al noventa y pico por ciento pero como que era algo imposible estar por encima de todos y cada uno de los julays que competíamos.

El nuevo rey del requetequeteque-mambo

Ya lo decía la canción: truscoluña no es nación, espera que me equivoco que decía ya era hora ahora me toca a mí y el otro día cuando miraba como iban las estadísticas esas que demuestran que al contrario que algunos que comentan por aquí, mi culo no está moldeado al asiento del coche en el que culocochean, flipé cuando vi que por primera vez (que yo sea consciente) he sido el julay más activo del poblacho de Houten, villorrio en el que ni siquiera vivo pero como el GooglEVIL está emperrado en hacerme ciudadano del mismo, de los cuarenta y nueve mil y pico ciudadanos que tiene, yo que no estoy allí soy el puto amo, al menos durante siete días y ni uno solo puede decir que ha caminado más que yo mientras sus datos eran subidos a las nubes para que estén a tres metros más cerca del cielo. Ni siquiera lo logré en la semana en la que más he caminado, que tengo semanas con un veinte por ciento más de pasos, pero bueno, lo que importa es haberlo logrado y lo de menos es el esfuerzo invertido. Con mi madre en mi casa, esto quiere decir que la tengo super-entrenada y que ahora mismo, si se apunta a las olimpiadas viejunas, le da un repaso a Genín y otros y otras del gremio que no veas. En el pantallazo anterior hay otro dato interesante, el peso, ya que por más que como no puedo ser obeso como algunos comentaristas y me mantengo en la franja que separa los sesenta y cinco kilos de los sesenta y seis.

Estable dentro de la normalidad

Para eso tenemos más datos extraídos de otro lado en mi dispositivo mágico y maravilloso que funciona con el androitotorota. Procesando la información que generosamente aporto, resulta que hace doscientos diecisiete días venía a pesar lo mismo, aunque hay algún efecto óptico porque en ese mismo tiempo, alguna julay en Gran Canaria me ha dicho que he perdido peso que no veas, una falacia tan grande como truscoluña, que ni fue, ni ha sido, ni es nación. También sirve para cerrarle la boquita a esos que dicen que estoy muy flaco, algo que solo puede ser envidia cochina porque hago ejercicio y con una regularidad brutal suelto el jiñote. Mi peso está exactamente en el anormal, entre sus vecinos bajo peso y sobrepeso y no es mi culpa si el ochenta y cinco por ciento de la gente de mi altura es obesa de tipo I (palito) y de tipo II (palito-palito) y viven en la inopia y niegan la evidencia, como la beba esa que veo algunas veces en Gran Canaria y que lleva unas lorzas por los lados de las caderas que parece que se le disparó el airbag y que cuando me dice que ha perdido un montón de peso y yo me parto y me troncho, se rebota toda conmigo y hasta le parece mal que le aconseje ir a un oculista para ver si es un problema de falta de vista ya que la chicha que arrastra yo la puedo ver perfectamente. Ni siquiera me puede acusar de haber sido rastrero y mezquino, que pudiendo haberle pedido que me prepare medio kilo de manteca de cerda cuando vaya en navidades, me he callado.

En blanco

Mira que hay cosas y cosas de las que quiero escribir pero hoy tengo uno de esos días en los que no logro juntar ideas. No sé si es el cambio de estación, el puritito cansancio o la mierda de clima, que desde que pisamos Holanda ayer al mediodía no ha parado de chispear, esto no es un infierno, esto es un chiquero lleno de barro. A ver si la puta nube que está sobre el país se busca otro destino porque tanta llovizna durante tanto tiempo deprime y cansa. Ayer en un receso de la misma salí por patas al cine para ver cierta película de ciencia ficción que es una secuela de otra viejísima y que seguro que Genín vio hasta en los cines y cuando terminó miro el programa con el que controlamos la lluvia y tuve que salir del cine por patas para llegar a mi casa seco.

Hoy, agua camino de la estación desde mi casa, agua camino del trabajo desde la estación y agua durante el mini-micro paseo del almuerzo, el cual tuvimos que abandonar cuando no estábamos ni a doscientos metros del edificio porque se abrió el cielo y comenzó el despiporre de nuevo. Más tarde, agua camino de la estación desde la oficina y más agua camino de mi casa desde la estación. Me paso el día poniéndome y quitándome el pantalón chubasquero.

En fin, que igual mañana viene mejor la cosa.

La mentira de los viernes

Por casualidades de la vida que no vienen a cuento pero que cuento, los dos últimos viernes he quedado para ir a cenar al Café Cartouche en Hilversum con diferentes colegas. La primera de esas citas ha sido como el despertar, me han abierto los ojos a un universo nuevo y fascinante y ahora tengo que conseguir meter la pata en la puerta antes de que se cierre. Lo explico … o no. Mi empresa es propiedad de los mismos que hacían lo de humor amarillo, gente de para allá donde dicen que nace el sol. Tenemos a unos nueve residentes y casi todos vienen a esta tierra en misión secreta y específica durante dos años y en casos específicos se quedan algo más. En el tiempo en el que permanecen aquí no suelen tener contacto con los seres humanos que no son amarillos, salvo excepciones como la del Africano que soy yo, que me río de ellos igual que me río de los cabeza-de-queso-amarillo. En mi visita de la semana pasada, fui a despedir a uno de ellos que tras sus dos años lo han exiliado en Japón, ya que la compañía les asigna un destino y ellos no dicen ni pío, agachan la cabeza y aceptan resignados y en el caso de ese pobre, después de dos años en los Países Bajos, recorriendo Europa y disfrutando la Vida Loca, ahora lo mandan a un pueblo a cientos de kilómetros de Tokio en el que hay una parada de tren, una fábrica y unas cuantas casas. No hay ni supermercado en el lugar. Es realmente el exilio, solo que en zona de comer pescado crudo. Al colega lo reemplazará otro que ya hemos conocido y que hasta que se gane su nombre, lo llamaremos por el nombre del anterior con el número DOS, o sea, como si dijéramos, que si Genín se pira al CaraCuloLibro de la CuloCoche y nos deja y después otra persona empieza a comentar por aquí, la llamaríamos Genín DOS hasta que consiga el derecho a nombre propio. Resulta que el nuevo, DOS, es amarillo, como todos y eso nos puede engañar y hacer pensar que es normalito. Tremendo error.

Tirándole de la lengua hemos averiguado que el tío es raro, raro, raro y rarísimo. Resultó que por Internet encontró hembra con una busca básica de chocho con capacidad para desplazarse y hacer posible que se afeite los sobacos. En abril apalabró una cita con la pava, en el país del sol cuando nace y quedó con ella. No sabemos qué sucedió en esa cita pero el resultado fue que ambos acordaron volver a verse y CASARSE en la segunda cita, después de tomarse unas copas y tal y tal y tal, sin cópula, sin folleteo, sin ni siquiera una pajilla hecha en un rinconcito del local. Tres meses más tarde se vuelven a ver y efectivamente, en la segunda cita se CASARON, fueron a la oficina del evento, firmaron los papeles, se tomaron unas copas y cada uno se fue a su casa. Sin cópula, sin folleteo y hasta sin pajilla. Yo conocí al chamo tras estos dos encuentros. El chamo nos confirmó la historia y además nos dijo que cree que ella es virgen, como la nuestra, la virgen María, aunque esa es una comparación que llama a engaño porque ya le expliqué que el pobre José vivía convencidísimo y la chama a la primera que pudo se dejó poner la pierna y otra cosa encima por un Espíritu Santo y al final el chamo terminó de cornudo y ella dio a luz al hijo de un Dios, nada menos. La tercera cita de estos dos será cuando se encuentren en el aeropuerto para volar a los Países Bajos. Se van a vivir juntos, como matrimonio, sin haber pasado más tiempo que el de las dos citas juntos. Esto es un rescándalo, pero de los épicos. Por supuesto los colegas de ese país no tienen la jeta que hace falta para preguntarle al chamo pero vamos, que yo no tengo frenillo y mi lengua vuela. Tanto sus compañeros de pasaporte como yo QUEREMOS SABER, nos lo tiene que contar todo porque la historia, hasta este momento, no es normal. Nadie sabe si la pava existe o es algo que se imagina, nadie sabe si ella habla inglés, nadie sabe si tendrán dormitorios separados en la casa o descansarán en el mismo catre, nadie sabe nada y esta falta de conocimiento es un malvivir. Lo único que tenemos claro es que el colega es rarito.

Bueno, como siempre me desvío. La mentira de los viernes es la de mis queridos compañeros de trabajo. Yo llego el primero, hago mis horas de penitencia y me piro a mi hora, no hago ni un segundo extra porque no me los pagan. La cosa es que aquí todo el mundo cuando me voy me mira como si fuera la viva imagen de la decepción, todos procuran reprocharme mi falta de responsabilidad. Ahora bien, la semana pasada como íbamos a cenar me quedé en la oficina hasta las cinco y media, noventa minutos más y resultó que toda la gente que entré en el trabajo hasta dos horas después que yo se había marchado ya a las cinco, momento en el que hice una foto de la planta vacía con un reloj en el que se podía ver la fecha y la hora para mandársela a sus y mis jefes y demostrarles aquello que siempre les digo, que aquí hay mucho que miente, que a mi se me puede cronometrar el tiempo y se ve que estuve mis horas pero que hay otros que se hartan a largar y pistosear porque trabajan hasta tarde y la verdad es que cogen el piro tan pronto como no los ve nadie. A esos no les ha hecho ni puta gracia mi maldad que sirve para pagar las suyas, solo que una maldad igual no es suficiente así que siete días más tarde, tengo otra cena en Hilversum, de nuevo me quedo a trabajar de gratis noventa minutos más y de nuevo sucede lo mismo y hago una segunda foto que de nuevo mando a los jefillos para que vean que aquello no fue algo casual, que esto es regular, que aquí de boquilla todos son grandes profesionales pero a la hora de la verdad, hay mucho Judas suelto, como en truscoluña.

Una tarta de manzana

El año pasado tenía una cosecha de Ocho manzanas y lo celebraba a lo grande y este año mis dos manzaneros han hecho lo imposible y más por mejorar esa marca y han conseguido producir ONCE MANZANAS, cantidad espectacular y que me hace sentirme como uno de los grandes productores de manzanas en el norte de Europa. Da igual los mimos que les de a los dos árboles, parece que no están por la labor de regalarme una cosecha épica y parecen empeñados en darme solo la cantidad necesaria y suficiente para hacer una tarta de manzana. Este año me busqué otra receta, por aquello de variar y preparé una mucho más cercana a la receta holandesa.

Tarta de manzana

Añadí arándanos rojos secos a la mezcla para darle un toque de sabor diferente y me salió un pedazo de tarta del copón. Regalé un solo trozo y el resto, lo he congelado en porciones que irán saliendo de mi congelador en las próximas semanas.

Tarta de manzana

En los mismos días, una de mis dos parras, la que lleva más tiempo en el jardín, me dio mi primer medio kilo de uvas blancas y con ellas me salió un Gazpacho blanco. Entre las manzanas, las uvas, los tres cuartos de kilo de frambuesas, el medio kilo de fresas y los quince kilos de moras que saqué del jardín, yo diría que al final de la temporada, la cosecha ha sido relativamente buena. Me habría gustado que las dos calabazas que planté hubiesen optado por producir retoños pero no pudo ser, o hay algún truco que desconozco con las mismas. A partir de ahora, cada semana saldrá de mi jardín un contenedor lleno de basura ya que hay que prepararlo para el invierno, podar las zarzamoras, esperar a que la catalpa suelte las miles de hojas y que estas caigan todas al suelo el mismo día y limpiar, limpiar y limpiar todo lo que se seque y se prepare para el invierno, que ya está a las puertas.