Un Koningsdag tranquilo

Ahora que Amsterdam es un parque temático para turistas y allí lo que no hay son holandeses, el secreto mejor guardado tanto de la Koningsnacht como del Koningsdag, que son respectivamente la noche previa al cumpleaños del Rey y el día del cumpleaños del Rey, es que a donde vamos los holandeses es a un montón de ciudades en las que no hay turistas. Mientras que Amsterdam se rige por los mismos principios que la prostitución y es todo sobre el dinero que te voy a sacar, fuera de esa ciudad es donde las cosas se ponen interesantes. En Utrecht, por ejemplo, hay una ancestral tradición de comenzar los rastros callejeros desde la noche antes y durante la Koningsnacht cientos de miles de visitantes pasaron por el centro de la ciudad para pasárselo bomba. El rastro en Utrecht dura veinticuatro horas y es seguramente el más popular del país. Sobre la medianoche, momento en el que yo estaba en el centro, el lugar era una auténtica locura, con todo el mundo pasándoselo bien y mejor aún, sin podemitas, que se quedan en casa criando la úlcera por la rabia tan grande que les da que todo un país celebre con un día festivo el cumpleaños de su rey. A partir de la una de la mañana en Utrecht estaba prohibida la música en las calles, por aquello de que hay gente viviendo en la zona que también tiene derecho a sobar, pero sí que se permitían los rastros callejeros. En la ciudad de la Haya también tuvo unos doscientos mil juerguistas que acudieron al festival que se organizaba dentro de la misma.

Durante el día, este año los reyes visitaron Tilburg, lugar al que fueron casi ciento cincuenta mil personas. Ya sé que por aquí alguna y alguno sois culocoches así que me gustaría que me mandéis la foto con la cara de disgusto al saber que los reyes (hasta la argentina) y sus tres hijas fueron a Tilburg en TREN.

Este año habían previsto un tiempo pésimo y al final hubo frío, muchísimo frío, pero al menos no llovió todo el tiempo. Por la mañana, los cero graditos daban alegría y cosa buena. Yo pasé de ir al centro y en su lugar opté por hacer deporte por la mañana y por la tarde ir al cine ese que está en el norte de la ciudad. Al final, la gran noticia del día fue que pese a los temores, los joputas-terroristas esos que todos sabemos no asomaron el hocico y todos tuvimos la fiesta en paz. No creo que hubiesen podido pasar al centro de las principales ciudades con los pedazo de jardineras que pusieron en algunas de ellas y que parecían estar fabricadas en hormigón.

El cerezo

Mi jardín es un entorno en el que todo crece sin parar y en el que he procurado que los árboles, salvo la catalpa y uno que me gusta por sus hojas rojas, den frutos. Tengo dos manzaneros que pese a las inclemencias meteorológicas, producen su tanda de manzanas, tengo una parra y tengo un cerezo. Creo que al capullo ese lo planté hace por lo menos siete u ocho años. En todo ese tiempo ha crecido todo lo que le ha dado la gana pero no pone una flor ni de coña. Hasta aquí he llegado, se me ha acabado la paciencia. Según regrese de las Filipinas, lo arranco de cuajo y plantaré en ese rincón algún otro árbol. He estado mirando y por ahora mis candidatos son o uno que de albaricoques o uno que produzca almendras. En cualquier caso, en dos años ese rincón tiene que estar dando algo para papear. Menos mearlo he hecho todo lo que la gente me ha sugerido. Unos años le he pegado una podada de r-escándalo, otros no lo he tocado, le he puesto abono y hasta le ofrecí ponerle música de la Pantoja pero no, el sigue erre que erre y lo único que hace es soltar hojas y más hojas. Por si algún día alguien se molesta en leer el diario completo de mi vida, aquí dejo imagen del maldito traidor este que me ha privado de comer mis cerezas caseras, biológicas, ecológicas, con ilusión, fantasía y hasta chimpún:

El cerezo

La caldera y su mantenimiento

Una actividad que sucede todos los años en mi caso es la visita para el mantenimiento de la caldera que compré allá por diciembre del 2005. Siempre sucede al final de abril, cuando dan por sentado que has acabado la temporada de invierno y la usarás menos. Lo de la caldera, que imagino que es el nombre que se le da en español, es un misterio. Regresando al nombre, en neerlandés la llaman cv-ketel que viene de aquella palabra modesta y sencilla y que se crea con otras tres y se escribe como centraleverwarmingsketel, traducido li-te-ral-men-te como truscoluña no es nación. Bueno, la caldera, cuando la compras, es una cosa enorme, es una caja blanca más grande que la Rosaura, enorme y por eso, cuando el técnico la abre, te llevas un disgusto, porque has pagado un montón de dinero por aire, que eso está muy vacío por dentro:

La caldera

Con la cita esta siempre he tenido problemas. Un año se olvidaron de venir a mi casa, otro año cambié la cita y no avisaron al instalador y en otros, me dicen que vienen por la mañana y aparecen por la tarde o me dicen que vienen por la tarde, me quedo en la oficina hasta el mediodía y cuando llego me entero por mi vecino que estuvieron a las once de la mañana. Por estos peros, en la actualidad mi vecino tiene asignado el sacrosanto deber de abrirles la puerta y controlarlos, que para veinte minutos que van a pasar en la casa, cuesta mucho más apañar otra cita. Este año me avisaron por carta de las de antes que vendrían hoy entre la una y media y las tres y media. Yo, visto el historial, opté por regresar del trabajo a las once y seguir desde mi casa, con lo que en el hipotético caso de que viniesen una hora y media antes, ya estaba en el lugar. Mi vecino recibió la asignación de los tiempos previos, ya que al mediodía se tenía que ir a recoger a su nieto a algún lado. Al final, a las dos y media, cuando ya pensaba que me habían dejado tirado, llegan dos coches de la empresa, aparcan delante de mi casa y se ponen a hablar. A las tres de la tarde, se aburrieron o algo así y uno de ellos toca el timbre y entra. Desatornilla la tapa de la caldera, la desenchufa, le quita una especie de filtro y un tubo que hay por delante y se fue a lavar el filtro. Ese fue el momento en el que hice la foto. Después regresa y hace un agujero en el tubo que extrae el humo de la misma con un taladro. Me dice que esto es lo último de lo último. Mete allí un sensor, recoloca el filtro, abre el agua caliente y empieza a medir el nivel de oxígeno, de CO2 y las partes por millón de otra cosa que ni me enteré que era. Según él, si el valor ese de las ppm llega a cuatrocientos, la intentan reparar y si al cerrarla sigue en ese valor, hay que tirarla. Cualquier valor por debajo de cuatrocientos es bueno. Empezó a medir y salía que de CO2 la mía produce un 8,5% en la combustión, según el nombre algo bajo pero nada malo. De los ppm, se quedó en treinta y dos, a trescientos sesenta y ocho puntos del valor mortal de necesidad, con lo que pese a los doce añitos que tiene, la chavala sigue estando en forma. Le puso un tapón de plástico al agujero que hizo, lo cerró todo de nuevo y cogió el piro. Ahora, salvo desastre, no lo veré hasta el año que viene.

El único trasto en mi casa que tiene un contrato de mantenimiento es la caldera. No tengo muy claro que sea algo que valga la pena. Creo que cuando esta muera y me compre una nueva, pasaré y en su lugar, pagaré solo en caso de avería para que la reparen. En doce años, no se ha roto y cada año he regalado a la empresa que lo mantiene una pasta gansa con la que ya podría haber comprado otra caldera nueva.

En el pasado, anotaba todos los meses el consumo de gas, electricidad y agua en una página que pertenecía a una compañía eléctrica pero en un punto determinado nos dejaron tirados y perdí todos esos valores. Después opté por crearme mi propia tabla y entre el mes de junio del año 2010 y hoy, el periodo de doce meses en el que consumí más gas fue en marzo del 2011 en donde tenía un consumo de gas anual de seiscientos veinte tres metros cúbicos y el periodo más bajo fue en el año 2014, en donde el primero de diciembre tenía un consumo de los últimos doce meses de doscientos noventa y tres metros cúbicos, para que después digan que no hay cambio climático, que el setenta por ciento del consumo de gas es para que la caldera calienta la calefacción. En la actualidad, a uno de abril, estamos en un consumo de los últimos doce meses de cuatrocientos diecinueve metros cúbicos, lo cual viene a confirmar que este invierno ha sido mucho más frío que el anterior, algo que resulta tan fácil de creer como salir de casa por la mañana hoy con casi un grado bajo cero. En Holanda no compensa poner un calentador eléctrico porque el gas es muchísimo más barato que la electricidad y se calcula que el coste si optas por electricidad sería de más de dos veces y media de lo que pagas por el gas.

El control de las vacunas

Unas semanas antes de comenzar un viaje por Asia siempre miro mi libreta de vacunas por si hace falta ajustar algo. Esto, como todo lo relativo a mi universo, está muy documentado por aquí y la imagen que está más abajo se corresponde con la anotación Vacunado que leíamos allá por abril del año 2009. Se dice que yo soy uno de los pocos seres humanos que tiene lo de las vacunas controlados incluso una vez superas la infancia, que es cuando los padres se obsesionan con el tema y después se olvidan. En el pasado solía pedir hora en el Gemeentelijke Gezondheidsdienst o GGD, pedazo de insulto que se puede traducir como truscolán de mielda, además de truscoluña no es nación y que son como los institutos nacionales de salud pública, lugares especializados en la prevención y respuesta en caso de enfermedades globales o algo así. Ibas allí, les dices a donde quieres ir y lo que quieres hacer y ellos te recomiendan las vacunas y te las ponen. Comencé yendo en Hilversum hasta que se mudaron al sexto coño, en el recarajo en Bussum. Después me cambié a la sucursal de Utrecht, la cual parece que también gafé y la mudaron a Zeist, que debe ser el séptimo coño. Hace una semana estaba pensando en contactar a mi médico y ver si colaba con el de cabecera cuando encontré una organización de esta buenrollista con tiendas de venta de morralla de viajes para mochileros y que tienen también consulta para vacunas e incluso abren el sábado. Conseguí hora para el sábado pasado por la tarde y allí me planté. En la tienda había dos chamas de estas japiflauar, con sus trencitas, su buen rollo y tratando de colarme productos que puedo comprar mucho más barato en Internet o incluso cuando llegue a las Filipinas. Con media hora de retraso me llamaron y entré a la consulta, en donde había dos doctores. Comenzaron con el rollo de siempre, lo de la malaria, que si el drama y todo lo demás. Justo me voy a mover en una zona en la que no hay malaria e incluso si la hubiera, me niego a tomarme las pastillas que en una de las visitas a Malasia lo hice y tienen un montón de efectos secundarios y me los mamé todos. Cuando vieron que no me iban a sacar la pasta por la receta de las píldoras para la malaria se interesaron por saber si mi viaje pasaba por truscoluña, ya que de ser así, tienes que vacunarte contra la RABIA, que si te muerde uno de esos bichos rastreros te la pega seguro. Les confirmé que ni de camino al infierno pasaría por allí con lo que tampoco necesito la vacuna esa y tengámoslo bien claro, yo no soy de los que si alguien va por la calle con un perro corro a acariciarlo. La única duda en mi impecable historia de vacunas era que la que me pusieron para la fiebre tifoidea ya ha caducado. Según el gobierno español, en toda Asia se necesita pero según los holandeses, las Filipinas no son tierra de este tipo de enfermedades que se adquiere a través del consumo de alimentos contaminados con excrementos humanos, que en seguida me acordé de todos vosotros y la afición esa tan grande que le tenéis al panga. La vacuna del cólera ya yo les dije que tengo la suficiente mala baba como para que no me haga falta, que yo ya llevo de esa un montón en mis interioridades.

Tras quince minutos soltándome el rollo y tratando de engancharme con algo, al final me tuvieron que dejar ir sin ponerme una sola vacuna ya que parece ser que hasta el año 2019 estoy bien protegido si solo quiero ir a las Filipinas. Cuando vi la lista de lo necesario para ir a África ya tengo más o menos claro que no va a ser un continente que visite con frecuencia.

Vacunas

Así que ya tenemos otra cosa más resuelta.