Guess Who ? Adivina Quién

A falta de nada mejor en la cartelera y con unos calores que no te dejan ganas de mucho drama, fui con un colega a ver Guess Who Guess Who o Adivina Quién, una de esas comedias que los americanos producen como churros. En nuestra decisión pesó mucho el que la entrara nos costara la mitad ese día y el echarnos unas risas.

Como era de esperar, es otra peli del montón. Te ríes en unos cuantos momentos puntuales y dos días después de que la has visto no te acuerdas de casi nada, salvo una vaga idea sobre el tema. Trata de chico blanco novio de chica negra que lo lleva a pasar el fin de semana con su familia y presentárselo a los mismos y que no les ha dicho que su novio es de otro color. A partir de ese momento, las típicas situaciones que suceden en estos casos. El padre de la chica hará lo imposible por echar esa oveja blanca de su negra familia y restaurar el orden.

El director de la peli es un tal Kevin Rodney Sullivan del que nunca antes había oído hablar. No es que haya hecho un trabajo excelente, pero tampoco la ha cagado hasta el fondo. Manejó a los actores correctamente y sacó de ellos todo lo que se podía sacar visto el guión que tenían. La película descansa sobre Bernie Mac y Ashton Kutcher. El primero es el padre de la novia, el negro que no concibe que su hija tenga un novio blanco y el segundo es dicho novio, el hombre que fornica con la niña de sus ojos. Ambos están bien, tienen sus golpes y Ashton Kutcher consigue transmitir cierta desorientación al verse rodeado de esa familia hostil, aunque esto quizás sea por culpa de sus carencias dramáticas. En cualquier caso, cumplen con su papel honrosamente. La chica es una tal Zoe Saldana a la que he visto de secundaria en algunas pelis pero que no te llama la atención especialmente. En un papel más corto y vistoso está Judith Scott haciendo de su hermana.

Acabando, si hace mucho calor y queréis pasar cerca de dos horas en una sala con aire acondicionado y echaros unas risas, posiblemente sea una buena opción. Si os gustan las comedias y sois de los que no esperáis ver siempre una obra maestra, entonces también puede tener un pase.
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Oude Haven



Oude Haven, originally uploaded by sulaco_rm.

El viejo canal que culminaba en el puerto de Hilversum fue reconvertido y arreglado como zona de paseo. Las obras tomaron bastante tiempo y se acabaron en el 2002. Ahora es una zona muy agradable para andar los días soleados y en donde te puedes sentar a leer un libro, escuchar tu música favorita y ver los perros jugando con sus dueños, saltando al canal, los gatos persiguiendo a los patos y los cisnes cruzando frente a nosotros sin alterar su majestuoso navegar sobre las aguas tranquilas del canal.

Este canal ya no está comunicado con la red principal y no se puede llegar hasta este punto con barco. El parque tiene un tamaño cercano al kilómetro. En invierno,los árboles que bordean el canal le dan un aspecto tétrico y frío con su falta de hojas y en verano es una explosión verde en la que no hay otros colores.

Hay más información sobre Holanda en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos de Hilversum

2. Conozcamos ar Dani

Estaría bien que revisarais el principio de esta historia antes de adentraros en su intríngulis. Para ello, nada mejor que leeros todos queremos ser como er Dani. Aquellos que ya lo hicieron, recordaros que fue una introducción a er Dani como entidad etérea y aún no definida físicamente

Ahora que hemos llegado hasta aquí, no os voy a ahorrar la descripción. Nunca he sido bueno con estas cosas, pero cerraré los ojos y haré un gran esfuerzo. Os pediría que hicierais lo mismo, pero entonces no podríais leer y eso no estaría bien. Cuando le eché el ojo encima a er Dani se me cayó el mito. Yo lo tenía idealizado. Lo veía como un Apolo, alto, con músculos discretamente bien definidos, con un porte regio y un aspecto descuidadamente cuidado. El tipo de galán que en las películas antiguas retorcía las bragas de las protagonistas y las obligaba con su mera presencia a quitárselas y rendirle tributo. Básicamente es lo que es un gigoló. En lugar de este Dios para-olímpico me encontré con un torete hispano, un chaval de estatura media y de tipo compacto tirando a caterpillar, de esos que parecen haberse condensado tanto que asustan. Olvidaros del pelo rubio guapísimo, nada nórdico ni similar. Era un pedazo de macho de la piel de toro, de pelo castaño tirando a negro, con esa ceja típica española que se niega a partirse en dos y cruza ostentosa la cara dividiendo el óvalo facial en dos partes: la frente y el resto. Sus ojos te escudriñaban con una chispa sádica, aunque no se detenían en los machos más de unos instantes y enseguida comenzaban su loco movimiento en busca de hembras en las que fijar el objetivo. Sus rasgos faciales eran normales, nada anómalo o que merezca la pena resaltar. La cabeza se une al tronco gracias a uno de esos cuellos anchos como una columna dórica, del tipo que solo se consigue tras un millón de horas en el gimnasio. El cuerpo, compacto como ya he dicho, parecía diseñado para no dejar espacio a la grasa. Los músculos prietos tentaban los límites de resistencia de la ropa, amenazando con reventarla. La camisa era de marca, abierta al cuello para mostrar algo de la matilla de pelo que según la madre de un amigo mío nos convierte en hombres y nos aleja definitivamente de la niñez. Del pantalón vaquero no voy a hablar, pero todas las viciosillas que leen esto podéis poner en vuestros cabezones la imagen que más os turbe y seguramente él las llene todas. Los vaqueros acababan en unos zapatos de esos de piel de camella vieja y amargada que están tan de moda últimamente.

Este primer vistazo para juzgar al mito me tomó un parpadeo. Secciones completas de mi cerebro estaban preparadas para almacenar todos los detalles de forma que los pudiera reproducir de la forma más fidedigna con posterioridad. Espero haberle hecho justicia. Este aspecto tan trabajado, esta apariencia de hombre habituado a lidiar con mujeres de bandera, este porte hercúleo se va a hacer puñetas en cuanto abre la boca y se pone a gritar como el resto de la gente que lo rodeaba. Tenerlo a cincuenta centímetros de uno y que cuando comience a hablar lo haga como si estuviéramos en lados distintos de un barranco y nos separaran cientos de metros, eso no tiene precio. Supongo que se trata de que no sólo nosotros sepamos lo que se dice, sino que también los cientos de ojos y oídos que nos controlaban desde los balcones de esos enormes edificios de pisos que se construyen en España y que por ley se llenan con alcahuetas que no tienen nada mejor que hacer que controlar al prójimo para poder despellejarlo a gusto en los descansillos de las escaleras. Como ya dije, nuestro encuentro se produjo en una barriada de la ciudad de Málaga, una zona de obreros y trabajadores con la mayor contaminación acústica que he visto en mi vida. El sonido de las pitas de los coches era continuo, al igual que el de los gritos de decenas de personas. Hasta los niños parecían competir para que su voz sobresaliera sobre el resto. Yo, creído de mi mismo como estoy, con mi propia visión de Jedi en misión super-importante en este planeta habitado del sistema solar, intentaba impresionar con mis silencios, mis ligeros ladeos de cabeza para mostrar mi atención e interés, pero lo único que conseguía es que este hombre pensara que estaba sordo y gritara más. Me acuerdo que a Luke saltacielos le funcionaba perfectamente con otras razas espaciales, pero yo he fallado estrepitosamente con er Dani y amigos.

Después de gritarnos un rato en la calle, quedó claro que primeramente íbamos a ir a un bar en aquel lugar para no sé muy bien qué. Los amigos de er Dani ya debían estar en camino al restaurante en el que íbamos a cenar y nos encontraríamos con ellos un poco más tarde. Esto lo pudimos escuchar nosotros y todo el vecindario. Er Dani gesticulaba y se movía continuamente, como poseído por el mal de san Vito. Lo tenías delante tuya y un segundo más tarde estaba a tu espalda, gritándote desde atrás, riéndose de sus propias bromas y cuando tu cerebro aún no había sido capaz de enviar las órdenes a los músculos para que te giraras, ya lo tenías de nuevo frente a ti. Mientras sucedía este monólogo, incentivado por agudos comentarios de mi amigo, avanzábamos por la calle. El único bar que yo atinaba a ver era el local de una de esas asociaciones deportivas que pululan por la orografía española. El sitio se veía concurrido y la habitual nube producto del consumo masivo de tabaco en su interior oscurecía las paredes y adornaba la puerta, creando un halo misterioso que prometía impregnar tus ropas e inutilizarlas. Crucé los dedos pensando que quizás habría suerte y pasaríamos de largo pero está claro que mi ángel de la guarda estaba de vacaciones. Nuestro destino era dicho local. Cuando atravesé la nube tóxica y me adentré en el local, cerré los ojos y entré en una galaxia paralela a la nuestra.

Este es un buen punto para cortar la narración. Podéis continuar la lectura haciendo clic sobre Lugareños der Dani

Hilversum bajo mis ojos



Havenstraat cubierta de nieve, originally uploaded by sulaco_rm.

En semanas anteriores hemos ido viendo fotos de diferentes sitios. Esta semana le llega el turno a Hilversum, la ciudad en la que he vivido los últimos cinco años. Para comenzar he elegido mi foto favorita. La tomé hace un año, en Febrero de 2004. Ese día cayó una buena nevada. El color sepia lo aportó uno de los modos de la cámara. Tuve que esperar un poco para no tener ningún coche en la carretera, solo esos ciclistas solitarios sobre la nieve y las trazas de las ruedas de los vehículos en la carretera.

La foto es desde la ventana de mi casa, mirando hacia el puerto (haven) que está tras la casa que se ve al frente.

Hay más información sobre Holanda en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos de Hilversum