Urinarios viejunos


El fin de semana pasado lo pasé en Brighton, ciudad costera de Brexitlandia, el país que nunca se nos va y en la visita al Royal Pavilion aproveché para echarme un pís y cuando entré al baño casi se me saltan las órbitas de los ojos. Creo que desde que me destetaron no veía uno de estos urinarios viejunos a los que seguramente Genín estaba tan acostumbrado. Ahora que se hacen de diseño y con unas formas raras y poco prácticas, con esos que a veces parecen bocas de pelúas porque acumulan una cantidad dantesca de pendejos en sus bordes o directamente hay charcos de meados en el suelo porque o la gente no apunta bien, o tienen una boquilla que dispara un chorro demasiado amplio. Estos urinarios viejunos son perfectos, enormes y eficientes y salvo por la cantidad de lejía que les debe hacer falta para limpiarlos, este es un diseño que jamás debió olvidarse. Esto del futuro en el que vivimos, que para nosotros es el presente, tiene muchas cosas que no son mejores que antes.


Una respuesta a “Urinarios viejunos”

  1. Aquí tambien los hay por todas partes, aunque es cierto que tienden a sustituirlos, en general por los cerrados con la taza de siempre, de esa manera sirven para solidos tambien 🙂
    Salud