La invasión de los tigres


Ayer me llegó una carta y cuando la miré, tenía el logo estremecedor y espeluznante del Gobierno de los Países Bajos, o de lo que queda del mismo, que creo que son cuatro gatos ahora mismo porque la mayor parte de los partidos los han abandonado y ahora tenemos lo que aquí se denomina un «gobierno saliente», que carece de capacidad para legislar en cosas importantes y básicamente se limita a mantener la máquina funcionando. A la bajada de tensión por recibir una carta del gobierno, mi cerebro, que habita en un tremendo kabezón, mandó un mensaje de calma y tranquilidad porque el sobre era de color blanco y no azul, que puede parecer algo banal, pero es que todas, absolutamente todas las comunicaciones de Hacienda con los vasayos del Reino son en sobres azules y todos hemos desarrollado un pánico cerval a los mismos. Mi cerebro avisó al resto del cuerpo que al menos, no tenía nada que ver con la declaración de la renta, que ya me había venido como «aprobada con nota«.

Por un instante, quizás hasta tres instantes, sopesé el ningunear la carta sin abrirla al menos un mes, pero decidí echarle arriolas, la abrí y lo primero y tranquilizador es que estaba dirigida al Habitante de la keli esta, con lo que ni mi nombre estaba en la susodicha. El tema de la sudodicha era: En referencia a los mosquitos tigre. Miré el encabezado junto al logo del gobierno y lo mandaba el Ministerio de Agricultura, Pesca, Seguridad Alimentaria y Naturaleza o Ministerie van Landbouw, Visserij, Voedselzekerheid en Natuur si lo vemos en la lengua bárbara original. La carta era para informarme que el 21 de agosto y el 8 de septiembre, fueron encontrados dos mosquitos tigre a menos de 500 metros de mi keli y esas malas bestias, presuntamente truscolanas, suciolistas y definitivamente podemitas, pueden transmitir enfermedades tropicales muy dañinas, por lo que el gobierno ha hecho una declaración de guerra y yo estoy en la zona cero. Me informaban que van a buscar y eliminar cualquier conentración de agua sin movimiento alguno, o eso que los sub-intelectuales llaman charcos y los que no fuese posible vaciar, les van a echar alguna substancia química posiblemente tóxica de necesidad y crucemos los dedos para que los pájaros y los peces no mueran, ni aquellos que los pesquen y se los coman. También pondrán trampas para mosquitos para acotar las zonas en las que puede que estén fornicando y reproduciéndose.

Después, en la sección, Esto que coño significa para ti, queridísimo Elegido, me decían que puede suceder y quizás suceda que los empleados de una empresa toquen a mi puerta para acceder a mi jardín y exterminar a cualquier mosquito que se encuentre en el susodicho. Nos dan el nombre de la empresa y nos recuerdan que única y exclusivamente accederán al jardín y que esto se hará desde ahora hasta noviembre, si siguen encontrando mosquitos, para hacerles un genocidio propiamente lindo y hermoso.

Después, en la sección Y tú que coño puedes hacer, nos mandan un folleto que procedo a mostrar:

Así que no podemos tener macetas, baldes ni otros recipientes con agua en el jardín, que bloqueemos los tanques de recogida de agua de las canaletas del tejado, para aquellos que los tengan y que hagamos controles semanales de nuestro reino y procedamos a eliminar cualquier agua estática que encontremos.

Yo todavía estoy flipando. Han declarado la guerra en una zona enorme a dos mosquitos y no pararán hasta que su raza haya sido aniquilada. Esto seguro que pasa en España y botan de su keli a una familia española cristiana para que los mosquitos se la puedan oKupar, les ponen paga, les dan telefonino móvil y si algún vecino se queja, lo llaman racista y pendenciero, fácilmente lo acusan de ser fascista y si pueden, organizan una lapidación, como hacen habitualmente la miasma y gentuza que está destruyendo el país.

Una cosa sí que han conseguido, tienen a todo el barrio en modo paranoico, que mi vecino ya ha denunciado a dos emburkadas porque dice que él no distingue bien entre CUCARACHAS VOLONAS y mosquitos, así que cada vez que ve alguna, llama al número que nos facilitaron en la carta y las denuncia. Yo le decía a ese mismo vecino que desde mayo hasta el día de hoy, en mi keli, han entrado una mosca, un moscón y un mosquito, que para algo tengo mosquiteras en absolutamente todas las ventanas y en el momento en el que detecté su presencia, cogí mi raqueta con capacidad de electrocutación y practiqué el ancestral arte del genocidio por raqueta eléctrica y puedo confirmar y confirmo que hasta que no olía a chamusquina, no paré.

,

4 respuestas a “La invasión de los tigres”

  1. Coño, han llegado hasta allá arriba. Por aquí también han aparecido alguno y el ayuntamiento también se puso a poner trampas y no se que más como locos

  2. Yo creo que ya están por doquier, aquí tambien los hay, o hubo, no está muy claro…
    Salud

  3. En mi zona los hay desde hace mucho tiempo. El consejo de no dejar aguas estacadas no llega al oído de nadie; sobre todo en las orejas de mis vecinos peperos y voxeros (que se ponen de muy mala leche, cada vez que les dan consejos; porque no se les puede cuestionar absolutamente nada, ya que ellos están en la verdad absoluta y saben siempre lo que hay que hacer…es decir: vivir a sus anchas y no cooperar con nada ni con nadie). Así que seguimos con los mosquitos y a vivir…que son dos días; ese es el lema derechil.

  4. Ah…se me olvidaba decir que esos vecinos, si les das cancha y hablas con ellos, acaban culpando al gobierno actual de que hay mosquitos de esos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.