Lo de hoy solo se puede explicar con la presencia de un Ángel de la Guarda que jamás me deja tirado y mueve lo que hay que mover. Resultó que ayer, al final del día, me llega un mensaje del club de buceo en Hulhumalé informándome que cancelaban la inmersión por culpa del mal tiempo. Yo intenté cambiar mi barco, desde la mañana al de la tarde y seguir buceando en Guraidhoo, pero sin suerte. Cuando estaba saliendo para Malé, a las ocho de la mañana, con todo atado y bien atado para ir a Dhangethi por la tarde, le pido al del club de buceo de allí que si me puede cambiar al barco de la mañana y un rato después me dice que estoy confirmado para el barco de las once menos cuarto, que es otro.
En el aeropuerto, me dediqué a explorar la nueva terminal, que me pareció mediocre y mientras estaba allí, pensaba que los que cancelaron la inmersión exageraron un poco. Eso fue hasta que a las diez y media salí al puerto del aeropuerto a esperar mi barco y el mar estaba picadísimo, con olas grandes. Finalmente llega el barco, me subo y tardan un poco en salir. Había un ruso que no hablaba inglés y al que todos trataban de explicarle que se tenía que sentar mirando hacia adelante y no hacia atrás. Finalmente salimos y las olas eran de por lo menos metro y medio y el barco pegaba unos tablazos que no veas y el ruso, en menos de diez minutos, estaba potando y tirado en el suelo. Si ahí ya estaba malo, cuando las olas eran de dos metros y los golpes que pegaba el barco contra el mar eran brutales, ahí el ruso ya había potado hasta el alma que no tenía por ser un asesino de ucranianos. Se me olvida comentar que nos obligaron a ponernos chalecos salvavidas antes de salir del aeropuerto y hasta la tripulación se los puso, que es lo nunca visto. Las olas siguieron creciendo hasta los tres metros, el ruso tirado en el suelo vomitando y los golpes contra el barco eran tan brutales que unas barras que tienen por el techo para que la gente se mueva en el interior cuando está en ruta, se soltaron del techo, las dos. La tripulación agobiadísima, el ruso potando y yo ya pensando que igual de esa no salíamos. En una de esas olas, el barco bajó tan rápido que nos quedamos todos los pasajeros suspendidos en el aire prácticamente a un metro de altura hasta que caímos y nos dimos tremendo golpe, que todo el mundo gritó y el ruso potó y potó y volvió a potar. El chófer iba más despacio pero la corriente en contra era tan fuerte que no avanzábamos. Todo el mundo estaba inquieto y tengo claro que de no estar yo allí con mi Ángel de la Guarda, todos esos son carne de tiburón. Hicimos una parada antes de llegar a Dhangethi y ahí se bajó el ruso. El siguiente tramo ya nos fue mucho mejor, sin olas grandes ni viento. En lugar de una hora y cuarenta minutos, estuvimos tres horas en ruta y llegamos con el barco roto y cancelaron el segundo viaje del día, pero eso no fue todo, por la tarde me enteré que el barco que yo debía haber tomado por la tarde también fue cancelado, con lo que llegué a la isla por la intervención de mi Ángel de la Guarda.
Después me pasé por el club para presentarme y que me prepararan mi equipo y me dijeron que iban a hacer una nocturna, asi que me apunté, que yo ya había dado por perdido el día sin buceo y de esta forma al menos hice una inmersión, en una pared por fuera del puerto, sin corriente y en la que vi una morena pequeña que no conseguí identificar, un pulpo que estaba escondido, un montón de camarones limpiadores de coral con bandas rojas (traducción literal del inglés) y cuando los descubría, mi luz atraía bichitos pequeños y los camarones se acercaban y se comían todos los que podían. También vimos un montón de peces león y del tamborín puercoespín (de nuevo, traducción literal) y la pared tenía corales muy bonitos. Estuvimos una hora bajo el agua y al salir con el viento, hacía frío, aunque estábamos a veintiocho grados, pero el viento enfríaba un montón. Volví a mi nueva keli, me duché y me fui a cenar antes de retirarme, cansado, que con tanto golpe en el barco estoy molido.

En la foto podemos ver uno de los camarones con sus bandas rojas, el pulpo rescondido y la morena. A partir de mañana espero que empiece la rutina de las tres inmersiones. La cuenta total está en 335 inmersiones.
2 respuestas a “De Guraidhoo a Dhangethi, día 7. Drama espeluznante e inmersión nocturna”
¡Vaya sustazo!… Si yo hubiera estado ahí, al final del viaje sacaban mi cadáver; el ruso potó y potó lo que llevaba en el estómago, pero yo habría potado todos mis órganos.
Yo creo que además del mareo, el ruso potó tanto porque se estaba acordando del Putin 🙂
Y tu no abuses de la protección de tu Guardia Civil particular… 🙂
Salud