Mi primer día completo buceando en Dhangethi, nuevo lugar , nueva keli y nuevo desayuno, así que lo primero fue explorar la comida, que en este sitio ponen algo parecido a un bufete, y como todos los seres que han evolucionado y tienen entendederas, me sirvo solo un plato porque no se trata de encochinarte a conciencia y además, no hay nada peor que irte a bucear con una digestión lentísima y que ni ha empezado.
Para la primera inmersión, nos dijeron que íbamos a las Cinco Rocas, que es un punto de buceo muy famoso en las Maldivas y al que vienen los barcos de vida a bordo que hacen ruta por esta parte del país. Aquí los canales entre islas son diferentes a los de Guraidhoo porque son muy pero que muy grandes y en su interior hay varios lugares de buceo. El primer intento fue un sonado fracaso. Había poca visibilidad, saltamos y el Dive Master se perdió, que nos dijo que era la primera vez en catorce años que le sucedía, aunque casualmente, cuando esto pasa, los Dive Master siempre te dicen que es la primera vez. Volvimos al barco, que nos colocó sobre las cinco rocas, saltamos y esta vez sí que llegamos al lugar. Son unas rocas enormes y llenas de vida, pero con plantas preciosas. Por allí vi un Napoleón que me dijeron que está siempre allí, muchísima vida, incluyendo bancos de emperadores patosos, o esos que yo en mi ignorancia traducía como labios dulces, pero lo absolutamente mejor son las plantas y la vida pequeña en las mismas. Las cinco rocas están puestas como con calles de buceo entre ellas, con lo que te mueves por esos pasadizos viendo vida. Fue muy pero que muy bonito.
Desde allí seguimos y cambiaron de opinión varias veces con el segundo punto de inmersión porque al parecer, alguien había visto mantas, así que fuimos más al norte, pero las mantas no estaban en la estación de limpieza sino en la superficie comiendo plancton. Saltamos allí y durante un rato las vimos pasando por encima de nosotros, pero no es algo muy bonito buceando, es mejor cuando están en una estación de limpieza y vienen hacia ti, como sabemos todos los que disfrutamos recientemente con mis vídeos de mantas en Lankan Manta Point. Después de un rato bajamos y visitamos una zona con unos corales espectaculares, unos corales mesa gigantescos y con varios niveles de corales. Esa parte yo la disfruté muchísimo más que las mantas. Aluciné con el lugar e hice una cantidad ingente de vídeos. Al salir los que iban en el barco se tiraron con gafas y tubo para nadar cerca de las mantas, pero yo pasé y me puse a tomar el sol en la cubierta superior del barco, o la azotea. No lo hice porque eso ya lo he hecho y como digo, a mí me mola ver las mantas en estaciones de limpieza, no así. Estuvimos allí casi una hora, así que se hizo super tarde y cuando volvimos a puerto, solo paramos media hora para cambiar los tanques de aire, así que no hubo tiempo para almorzar y lo que hice fue comprarme unas galletas.
Decir que la gente que está buceando son un grupo grandísimo de polacos, divididos en tres niveles, los hay con entrenamiento básico de buceo, otros son avanzados y los últimos son avanzados y con entrenamiento en buceo con aire enriquecido. Además de los polacos y el Elegido, hay un iraní, vamos, del eje del mal y eso. Para la tercera inmersión solo vino el iraní y a los polacos los dejamos en una isla desierta para que se pasaran allí la tarde en la playa y tal y tal y tal. Nosotros íbamos a un pecio, el Al Karim, que está relativamente profundo y el Dive Master nos dijo que solo lo visita con gente que bucea muy bien o quizás mejor porque para pasar por su interior, hay que tener una flotabilidad legendaria, que es mi caso. Saltamos y en menos que te tiras un peíllo, ya estábamos a treinta metros de profundidad y junto al barco. Primero fuimos de popa a proa por el lado de babor. Después subimos y entramos en las bodegas de carga, en las que encontramos dos meros gigantescos, pero grandes grandísimos. Después de eso subimos al puente de mando y el Dive Master nos había dicho que según lo viera, entraríamos, que fue lo que hicimos, asi que recorrimos básicamente las dos plantes del puente de mando y todos los cuartos, explorando. Al salir, por una puerta de la popa, en el lugar estaban dos tiburones nodriza durmiendo, a los que saludamos y después de eso, salimos por patas para la superficie porque no nos quedaba literalmente tiempo a esa profundidad, que en un momento determinado estuvimos casi a treinta y tres metros y como la primera inmersión del día fue profunda, nuestros ordenadores no nos daban demasiado tiempo de fondo.
Al volver a Dhangethi, regresé a mi keli y por la tarde, pero no muy tarde, fui a cenar al restaurante que todo el mundo dice que es el más mejor, de los cuatro que hay en la isla, que aquí hay muy poco para elegir. A mí personalmente no me gustó, odio cuando los camareros te acosan y te están preguntando todo el tiempo si te gusta y odio aún mas cuando al despedirse, te dicen que te verán mañana. Todo eso lo podría pasar por alto pero es que di un paseo, volví a mi keli y no había pasado ni media hora desde que comí y me entró una diarrea y lo jiñé todo, con lo que su comida estaba mala y esta es la primera vez que me pasa este año en los dos viajes que he hecho a las Maldivas, con lo que el problema no soy yo, es su cocina. Había pedido un plato de arroz frito con atún. No me volverán a ver nunca-jamás en ese sitio.

En el popurrí de fotos sacadas de los vídeos tenemos un par de fotos de las plantas de la primera inmersión, las mantas y las mesas coral de la segunda, el interior de la cabina de mando del pecio y uno de los tiburones nodriza. La cuenta actual de inmersiones ya está en trescientas treinta y ocho.
2 respuestas a “Dhangethi día 8. El encuentro con mantas”
Una pena que la cena te estropeara un día bueno y bonito; tiene toda la pinta de que haya sido por el atún.
Esos tíos del restaurante son unos facinerosos, te acompaño en el cabreo!!!
Salud