Volviendo al pecio del Cermona II


Ya que lo hago con los viajes a las Maldivas, me quiero preguntar y me pregunto por qué no cuento mis sesiones de buceo canarias por aquí, así que esta es una primera y quizás última vez. Hoy fui a  bucear a Mogán, lugar del que casualmente hemos estado viendo recientemente vídeos, incluyendo el submarino amarillo y los pecios del Alegranza y del Cermona II (palito-palito para los menos desarrollados intelectualmente). El rollo de Mogán es que hay que salir a las ocho de la mañana desde el club de buceo, así que me levanté a las seis y veinticinco para ir a correr y después ducha, desayuno y para el club. Cuando preparaba mis cosas descubrí con pavor y con horror que me dejé en mi keli el ordenador de buceo, así que me tuvieron que emprestar uno.

Bajamos a Mogán y el barco era toditito pa’nosotros. Éramos tres buceando con una Dive Master. Primero nos fuimos al Perchel, que creo que también lo vimos hace poco, una inmersión en la que seguimos la costa con unas rocas gigantescas y la corriente nos mueve. Otra vez hicimos la ruta acompañados por varios bancos de peces que seguramente veían seguridad en nosotros, ya que sus depredadores, si nos ven cerca de ellos, mantienen la distancia. Con nosotros había un chiquillo de trece años y ya algo mórbido que me dijeron que se está haciendo el curso avanzado y con su edad, en lugar de los treinta metros normales, solo puede llegar a veintidós, pero es que con el curso para niños se queda en doce. En nuestra ruta vimos un montón de anémonas, como cinco, o las vi yo, que los demás vieron una, bancos de sargos, de besugos, de roncadores, de barracudas, varios meros, peces tamboril y las anémonas acompañadas de camarones limpiadores, cangrejos araña y ya cerca del final nos encontramos dos tiburones angelotes escondidos en la arena y un ratón, que son unas rayas muy bonitas, era un bebé, precioso y que nadaba despacito. En total tuvimos hasta tres encuentros distintos con barracudas y hasta vimos algún atún, que estos son los del Atlántico.

Nos quedamos en el barco entre inmersiones y nos posicionamos sobre el pecio del Alegranza, mayormente porque el reciente temporal arrancó la boya que había desde el pecio del Cermona II. Bajamos y al llegar abajo, escondida entre restos del pecio, una morena y muy cerca de ella, un tamboril gigantesco que dicen que lleva un tiempo viviendo allí. Recorrimos el pecio del Alegranza, que es mas pequeño y después fuimos hacia el Cermona II y por allí estaba el banco de roncadores gigantesco, bancos de besugos, sargos, peces trompeta del Atlántico, viejas, fulas, meros y cuando estábamos allí pasó el submarino, pero pasó tan cerca que prácticamente estaba a cuatro o cinco metros de nosotros. Después, mientras pasábamos por la parte del barco que aún se puede cruzar, al salir por el boquete que hay, nos topábamos de nuevo con el submarino que estaba muy cerca.

Seguimos la exploración y en un momento determinado, ya sobre los cuarenta minutos, la Dive Master me pregunta que como voy de minutos y le digo que tengo 2. Al poco comenzamos a subir y cuando llegamos a los cinco metros, el contador de la parada de seguridad no se activaba y en la pantalla me salía un 3 y otro 3 y resultó que ese computador es muy sensible, o el algoritmo muy conservador y necesitaba tres minutos para limpiar mi sangre porque había entrado en DECO, algo que no me había sucedido hasta ahora. El chiquillo y uno de los otros buceadores también estaban en DECO, asi que tuvimos que hacer minutos adicionales allí antes de poder subir.

En el regreso a las Palmas de Gran Canaria, nos pilló el mega atasco permanente navideño en la autopista y creo que tardamos mas de hora y media en volver.

,

2 respuestas a “Volviendo al pecio del Cermona II”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.