Para este segundo regreso a los Países Bajos del 2026 elegí el aeropuerto de Róterdam, únicamente porque cuando compré el billete no había vuelos desde Gran Canaria a Ámsterdam con Tui que no llegaran de madrugada, aunque al parecer los añadieron después y cuando estaba en el aeropuerto vi que había dos y uno llevaba un retraso de hora y media. La ventaja del aeropuerto de Róterdam es que es como una casita de muñecas y todo es muy rápido. Como mi avión salía a las tres y cuarto de la tarde, por la mañana fui a correr, jiñote y ducha, desayuno de chocolate con churros en la churrería del Mercado Central y después fui a que me pelaran, que a mí solo me toca el pelo un hombre en el universo y está en Gran Canaria.
Sobre las doce y media me llevaron al aeropuerto y allí fue pasar el descontrol de inseguridad, que me eligió como aleatorio y le pasaron tiritas y tiritas a mi mochila buscando algo que definitivamente no estaba allí, pero los chorizos gallegos, el jamón serrano y las otras pitanzas no parece que les importaran. Una vez dentro, me comí el bocadillo de pata de cerdo asada que me compró mi madre y me apalanqué en un rinconcito hasta que se supo la puerta de embarque. El embarque fue un desastre por la manía de meter primero a los que necesitan asistencia. Había un señor con ninguna movilidad, lo llevaron hasta la puerta y después se dieron cuenta que la silla de ruedas no entraría en el avión, tuvo que venir otro panoli y entre los dos arrastrarlo en volandas hasta la primera fila en la que iba sentado, o sea, quince minutos para toda la operación. Me habían asignado asiento de pasillo, así que no hay vídeo. Después de que entró todo el mundo, cerraron las puertas, el chófer quitó el freno de mano y despegamos en dirección hacia el sur de la isla por culpa del temporal ese de la pelandusca suciolista, podemita y truscolana de la Teresa. Más tarde el chófer dijo que el viento era fortísimo y por eso superamos los mil kilómetros por hora. Llegamos al aeropuerto de Róterdam media hora antes de lo previsto.
Salí de los primeros del avión y fui directo a la parada de guaguas pero siendo sábado por la noche la frecuencia de guaguas no era muy alta y tuve que esperar veintidós minutos, aunque después, cuando llegamos a la estación de tren de Róterdam me di una carrerilla y pillé un tren que iba quince minutos antes del que yo tenía previsto, con lo que gané un cuarto de hora y al llegar a Utrecht cambié a la guagua hasta mi keli y gané otro cuarto de hora y llegué media hora antes de lo previsto. El próximo viaje aún lo tengo en el limbo, se supone que voy a las Maldivas, pero como paso por la zona esa en la que cierto orangután naranja está buscando bronca con los joputas-terroristas-islámicos a los que habría que exterminar con bombas nucleares, pues igual mi viaje no sucede.
Una respuesta a “De Las Palmas a Utrecht pasando por Róterdam”
Pues en este viaje ganaste tiempo por todos lados, lástima de video, que se le va a hacer, otra vez será…
Salud