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Holanda Suiza

De Zurich a Amsterdam

Ayer teníamos De Malé a Zurich y hoy es el colofón histriónico de un momento histórico e histérico. Este puede que sea el último vídeo de un despegue o un aterrizaje de la humanidad, ahora que la humanidad ha renunciado a zurcar los aires y regresaremos a la navegación a vela o quizás incluso a las galeras gobernadas por la ralea y la escoria podemita mientras nos esclavizan a todos. En su día ya conté que compré mi billete a las Maldivas a Lufthansa, en la ida volé con Austrian y el regreso, en su primera parte, fue con Edelweiss y en esta segunda parte con Swiss, todas ellas empresas propiedad de los alemanes. Al estar en la segunda quincena de noviembre y pese a que despegamos sobre las cinco de la tarde, es un vuelo nocturno. En Zurich llovía o había llovido y se ve más bien poco pero el aterrizaje en Amsterdam fue muy chulo. Para este colofón he elegido la canción The Goonies ‘R’ Good Enough de Cindy Lauper, canción y película que son clásicos que puede que tampoco podamos volver a ver nunca más en un cine, que eran aquellas salas con una pantalla enorme a las que acudíamos para ver películas y que te provocaban unos sentimientos maravillosos.

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Folclore Nórdico Holanda

Las paradas de guagua ecológicas de Utrecht

Mira que hace meses que hice esta foto, que tomé el primero de septiembre del año pasado y se me había olvidado dejarla caer por aquí. Cuando regresé del viaje por Indonesia y Malasia me encontré que sobre el techo de las trescientas y pico paradas de guaguas de la ciudad de Utrecht estaban poniendo plantas, una especie de entramado de minúsculas macetas en las que plantaron musgo y otras plantitas. El objetivo es hacer más verde la ciudad y aprovechar esos miles de metros cuadrados para poner más plantas. Aunque todo el mundo pensó que morirían, sobrevivieron sin problemas a la ola de calor del verano y no solo eso, enfriaban la parada de la guagua. También están sobreviviendo al invierno sin problemas y multitud de insectos pasan por allí, con lo que las paradas de guagua ahora también tienen una función ecológica. El experimento ha sido un éxito y todos en la ciudad estamos acostumbrados a estas pequeñas construcciones con techo verde. En muchos edificios nuevos se están poniendo tejados cubiertos de planta, parece que ahora hemos descubierto que aíslan y refrescan los edificios bajo los mismos. La ciudad de Utrecht, además, está cambiando todas las guaguas por versiones eléctricas y aunque será cuestión de años, llegará en un momento en el que serán las únicas existentes para el transporte público en la ciudad, que tiene multitud de líneas con una frecuencia de diez minutos por guagua y que ahora, en las horas puntas, están reduciendo a ocho minutos, con lo que las excusas de que hay pocos servicios públicos se caen por su propio peso. La ciudad también ha decidido que cuantos más metros cuadrados de jardín verde tengas, menos impuestos locales pagarás, para premiar a los que como el Elegido, tenemos hierba y plantas y castigar a los que optan por azulejear los jardines y no dejar un solo metro de plantas.

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Holanda Reality sucks Sucesos extraordinarios

Bockbierfestival Amersfoort 2019

Cualquier intelectual o sub-intelectual que haga una búsqueda en el mejor blog sin premios en castellano porque así lo quiere su creador, aquel ídolo de ninguna masa conocido por el Elegido, il Scelto, de Uitverkorene o the Chosen One, y buscas bokbierfestival, descubrirás que consistentemente, todos los años hay una anotación al respecto, aunque solían ser más cercanas a noviembre ya que el Bokbierfestival en la ciudad de Amsterdam se celebraba el último fin de semana de octubre, ese del cambio de hora. Después del último Bokbierfestival 2018, yo que soy pitoniso porque una vez leí la revista pronto desde la última página hasta la primera, ya barrunté que se iba a tomar por culo y efectivamente, allá por la primavera se anunció que la organización se declaró en bancarrota y dejaron un pufo que no veas. Semejante drama no se puede concretar en palabras, nos vimos como niños destetados, sin poder regresar a ese lugar en el que hemos pasado tantos buenos ratos. Inmediatamente comenzamos a buscar alternativas pero no concretamos nada, hasta septiembre, momento en el que el Moreno quería que le hiciera un favor y como yo me conozco los conceptos, negocié con él y a cambio iríamos al Bockbierfestival de Amersfoort, que suena casi igual que Amsterdam pero está más cerca de Hilversum y Utrecht y no hay orcos turistas. El único problema es que este festival se celebra mucho antes con lo que teníamos que espabilar e ir al principio de octubre. Como en años anteriores, se nos unió su mejor amigo y como siempre, todo comenzó en el Cartouche, el templo de las costillas, el mejor lugar para comerlas del universo y casi que de todos los universos del multiverso y del megaverso.

Como fuimos en viernes, quedamos después del trabajo y como diluviaba, tuvimos que ir en guagua desde la oficina, la primera vez en mi vida que uso el transporte público para ir de la oficina al centro de Hilversum, ya que por razones obvias no teníamos bicis ni coches e iríamos desde allí en tren hasta Amersfoort, ciudad que está a poco más de diez minutos de Hilversum. Después de la cena salimos para allá y sabíamos que teníamos que ir al famosísimo y legendario campanario de Amersfoort, Onze Lieve Vrouwetoren o la Virgen de truscoluña no es nación, en español.

La especie de tienda de campaña a los pies del campanario formaba parte del festival, en realidad es donde estaban la banda de música. Llegamos sobre las siete de la tarde y la primera sorpresa fue el coste de la aventura. Una de las quejas más repetidas del de Amsterdam y que seguramente lo llevó a la ruina es que se volvió muy caro, la entrada, que es el vaso, junto con dos consumiciones, te costaba veinte leuros y tres leuros cada consumición adicional. En Amersfoort, la entrada con dos consumiciones costaba el viernes trece leuros y con tres consumiciones más pagamos veinte leuros, con lo que vaso y cinco cervezas bock por veinte leuros. Nos impresionó como lo organizaron, en una especie de patio trasero junto al Westsingel, uno de los canales de la ciudad y en el que incluyeron varios pubs y cubrieron los jardines con tiendas y carpas con lo que no te mojabas. Se podía además entrar y salir si se quería y para ello te daban una pulsera, como en los festivales de música de los chichones y pelanduscas:

En la parte negativa, tenían menos variedad de cervezas Bok y sobre todo, parecía que estaban todas escoradas hacia las que orbitan alrededor de la marca que patrocinaba el evento, con lo que no pudimos catar nuestras adoradas cervezas de la compañía Snab.

Mi primera bockbier fue una Vitus Weizenbock, una cerveza Bok de trigo, con un porcentaje de alcohol de 7.7% y un saborcillo a banana delicioso. Particularmente, yo soy más de las que saben a banana que de las que saben a chocolate y digo banana porque son las cosas esas enormes que traen de América, no los exquisitos plátanos canarios que en los Países Bajos ni saben que existen. En el vaso se puede ver la compañía cervecera que patrocinaba el evento.

Mi segunda cerveza fue una Bock7, solo con un 7.0% de porcentaje de alcohol, suave y dulzona, co un color profundo. Esta particularmente me gustó mucho. Mientras las tomábamos, estuvimos viendo a la banda que tocaba en vivo y aquello se fue petando de gente hasta niveles increíbles, acostumbrados como estamos a los últimos años del festival en Amsterdam con poca gente, aquello nos impresionó.

La tercera fue un clásico de ayer, hoy y siempre, la Texels Bock, hecha en la isla Texel, con un porcentaje también del 7.0% de alcohol y de sabor muy rico y elaborado. Esta es una que sí que es más fácil conseguir en algunos supermercados, eso sí, pagando un poco más porque no se hace en las fábricas dantescas de las mega-corporaciones. La isla en la que se fabrica es un lugar muy visitado por holandeses y alemanes para fines de semana, está en el país, junto al mar, es pequeña y se llega con barcos que salen varias veces al día y hasta puedes llevar tu carro, si no te lo han robado y alquilar bicicletas en el lugar y disfrutar. Por allí también es fácil hacer excursiones marítimas para ver focas, pero no las pavas obesas de Vecindario capital de Mordor sino las focas animales. Claro, esto no lo publicitamos mucho porque lo último que queremos es que se nos llenen esas islas de chusma y gentuza del bajo-costo.

La cuarta fue la IJ Bok, hecha en Amsterdam en una cervecería que tiene uno de sus locales en los bajos de un molino de viento. ‘t IJ es el canal que está por detrás de la estación de tren de Amsterdam Centraal. Esta es más bien ligera, con un porcentaje de alcohol del 6.5%. Es bastante negra y tiene un saborcillo bastante intenso a café.

La última de mis cervezas fue una Opgebokt, con un porcentaje de alcohol del 7.2%, un fuerte sabor a caramelo, pero fuerte, fuerte y una dubbelbock de tomo y lomo, que se nota cuando la bebes que no es una cerveza barachuza. En realidad vine a tomar alguna más pero en pequeñas cantidades porque conocimos a una pareja que se sentaron con nosotros en una mesa y nos regalaron dos munten, las monedas de plástico que se usan para pagar las cervezas y con esas dos adicionales, las repartimos entre nosotros y vino tocándonos a más o menos media cerveza más, pero sin identificar. A eso se añaden las tres de la cena, con lo que salimos de allí templaditos que estas son cervezas fuertes y no los meados viejunos que tanto gustan a muchos de ustedes. Sobre las once y algo nos marchamos, volvimos a la estación de tren de Amersfoort y allí nos separamos, yo fui camino de Utrecht en un tren y el Moreno y su colega regresaron a Hilversum en otro. Pese a no tener tantas cervezas, nos ha gustado muchísimo este festival y es más que probable que el año que viene volvamos a elegirlo, a menos que se produzca un gran milagro y regrese el de Amsterdam, algo que dudamos mucho. Ahora me toca pagar por esto y creo que la semana que viene el sábado tengo que ir a una ciudad belga cerca de la frontera de Luxemburgo para asistir a la ceremonia de entrega de premios de una competición fotográfica, en la que el Moreno ha ganado, aunque no sabe ni qué ni en qué puesto, pero solo invitan a los ganadores. Durante el mes de octubre ha ganado otros dos premios, uno en Suiza y otro como el mejor fotógrafo de naturaleza amateur de los Países Bajos, ambos con unos premios espectaculares. Está el colega con una inflamación de ego que no veas y eso que yo le repito que por más premios que gane, sigue siendo igual de acarajotao.

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Holanda Indonesia

El vídeo del viaje de Amsterdam a Bali y algo más

Ayer lo mencionaba y hoy me he puesto manos a la obra y tenemos en primicia y en secundicia y hasta en estulticia el primero de los vídeos con vuelitos por aquí y por allí. Este que vemos es una compilación de dos vuelos, ambos con Qatar Airways, en primer lugar desde Amsterdam a Doha y el segundo desde la susodicha Doha a Denpasar, o sea, Bali. Antes de ver el vídeo aprovecho y cuelo unas cuantas fotos que hice en el camino y que se merecen su paso al olvido de la posteridad y su pertenencia al mejor blog sin premios en castellano. Comenzamos con el aeropuerto de Doha, que es mastodóntico y no veas como está petado de indios trabajando allí o haciendo que trabajan, que parece que por cada oficio en el que en Europa se contrata una persona, allí necesitan seis, solo que cinco están escondidas dormitando o vete a saber tú que hacen.

En la foto anterior vemos el trenecillo para gandules que te lleva de un extremo al otro del aeropuerto, que yo me lo pateé porque soy así de modesto y sencillo y no quiero acabar obeso como alguna comentarista que nos abandonó recientemente para dedicarse a horario completo a su CaraCuloLibro.

Seguimos con una de las dos piezas de arte que me estremecieron y aterrorizaron hasta lo más hondo y lo más jondo, que ambas valen. Es el Oso lámpara o Lamp Bear, una aberración creada por uno que se dice artista, enorme y que compraron los moros y presuntos terroristas de la zona para endiñársela a su flamante aeropuerto. Esta aberración tiene unos ocho metros de alto.

Claro, es normal que te aterrorice, que llegas allí agotado y de noche y está esta cosa sacada de una pescadilla truscolana, que esto mejor lo ponen en Güaterlú, en la puerta de la casa del joputa ese que chinga con rumanas porque le dan ascos las orcas de su pura raza. Seguimos con más artisteo del necio y bruto, con una cosa que se llama Small Lie y que más bien parece un Pinocho que definitivamente se va a suicidar. Como el otro es enorme y horrendo:

No se, pero espero que el artista tenga un buen parapsicólogo argentino que lo trate y quizás hasta le saque el espíritu maligno que lo está pudriendo por dentro porque cuando uno hace estas cagadas, eso está super-hiper-mega claro. SE puede ver alrededor el tamaño de la gente para comparar el tamaño brutal de esa cosa horrenda.

Ya en ruta, una última imagen, aunque creo que hay un trocito de vídeo, con el volcán Bromo, en la isla de Java, al que ya subí en su día para un amanecer porque soy así de modesto y sencillo.

Cuando pasas cerca del Volcán ya estás aproximándote al aeropuerto de Bali. Y ahora sin más el vídeo, acompañado de la canción August’s Rhapsody de Mark Mancina y que obviamente todos reconocemos de la banda sonora de la película August Rush. Comentar que en el minuto tres hay un mensaje en la pantalla en el momento en el que tuvimos la última de una serie de mega-turbulencias que sucedió cuando ya estábamos a tiro de pista y el piloto tuvo que abortar el aterrizaje y allí más de uno marcó de marroncito los gallumbos, que había una cotorra como a dos filas de mi que se quedó sin voz para los restos. En el momento en el que salen las letras he bajado la velocidad a la auténtica y real, aunque con la obscuridad no creo que se note bien. En cualquier caso, todos sabemos que hay uno al que estos vídeos le molan un montón y es el único ser humano que mira los míos en el llutuve