Nos vamos pa’l carajo


Algo que me llama poderosamente la atención en estos días en cuando voy junto a los canales y hay algo raro en ellos y es la falta de agua en los mentados, es increíble como en algunos sitios han tenido que cerrar los canales, algo que puede sonar raro pero en los Países Bajos hay compuertas en muchos lugares y por lo general están abiertas, pero si es necesario, como en este caso, se pueden cerrar y los canales se convierten en estanques en los que no se mueve el agua y que posiblemente atraerán mosquitos. Cerca del laburo pasa el río Aa, que mira que el que le puso nombre tenía que ser un sub-intelectual del copón, no necesitó más que la primera letra del alfabeto y se quedó tan a gustito y el río ese pasa en mi ruta de paseo al mediodía y lo más curioso es que además, el río se cruza con el Maximakanaal, un canal artificial hecho no hace mucho, o para ser precisos, se inauguró hace doce añitos y cuando miras un mapa, vez que se cruzan, pero cuando caminas por la zona, el río Aa, lo pasan por debajo del Maximakanaal y en ningún momento hay un intercambio de agua entre los mismos, que seguramente tiene una explicación científica que ni conozco ni me interesa, aunque siempre me ha fascinado como eligieron que cada vía de agua siga su camino y como el río Aa no es navegable, a él le toco hundirse y al pasar el canal, cuando sale del otro lado, crearon una especie de cascada pequeña, con una caidita de medio metro, que supongo que es para oxigenar el agua, solo que con la sequía, la cascada se paró y ahora el río parece incapaz de pasar por debajo del otro. Por mi keli, patos y gansos tienen directamente que volar para salir de los canales porque ya no pueden salir andando y en la zona en la que voy a correr, el verde de la hierba ha sido sustituido por un amarillo intenso.

Por ahora no parece que vayamos a batir el récord de sequía del año 1976, que al parecer fue el más seco desde 1906 hasta hoy, pero nos vamos a quedar cerca y es muy probable y posible que le quitemos el segundo puesto al año 2018, que ocupa la segunda posición. Hasta el final del mes de marzo, la sensación era de que llovía un montón y recuerdo que me pasé los tres meses yendo a correr con las playeras para lluvia, pero fue entrar el mes de abril y se cerraron los chorros del cielo y desde entonces estoy corriendo con las playeras de suelo seco. Además he tenido que cambiar mis hábitos deportivos y ahora cuando me levanto me voy a correr y evito las tardes como a los políticos podemitas, truscolanes y suciolistas porque por la mañana, en el peor caso, voy a correr con veinte o veintiún grados, si tenemos una noche tropical, que es una temperatura que puedo tolerar, porque los treinta y pico de las tardes son mortales de necesidad y hacen que ni me plantee sentarme en el jardín, vivo recluído en mi keli porque afuera es un horno que no parece apagarse nunca.

Yo no voy a ser de los que recordarán este verano con cariño. Más bien, el verano del 2026 será no el inicio, sino la confirmación de que el cambio climático ya ha llegado y en los Países Bajos, que dependemos del agua que llega desde los Alpes y Alemania a través de acuíferos, como no comiencen pronto a buscar alternativas, el mar recuperará lo que le quitó el julay, que cuando se sequen los canales, será imposible mantener toda la infraestructura que permite al país tener el treinta por ciento del terreno bajo el nivel del mar.

En el estremecedor documento gráfico vemos el río Aa justo después de pasar por debajo del Maximakanaal, que por si alguno aún no lo ha notado, se nombró en honor de la actual reina consorte argentina que perdió el mundial de fúrbol. A la derecha se puede ver el lugar por el que debería llegar el agua que cae hacia la izquierda provocando la cascada y que casi cuatro años paseando por la zona, jamás había dejado de hacerlo.

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