Agatha’s Almanac


Este es un documental que me intrigaba un montón cuando leí de qué trataba. Aunque al parecer se estrenó a finales de mayo, probablemente fue en filmotecas, con una difusión muy limitada y a Utrecht solo lo trajeron el lunes pasado y con un único pase y en el cine debíamos ser unos treinta o así, con lo que esto no es algo que tenga un atractivo comercial significativo. La película se titula Agatha’s Almanac y jamás de los jamases se estrenará en España o en prácticamente cualquier otro lugar del mundo, salvo festivales y en algunas telelevisiones que lo comprarán. En España, dada la dificultad de traducir ese complejo título, probablemente le pondrían truscoluña no es nación.

Una julay ancestral renquea que no veas laburando en su finca.

Tenemos a Agatha, una canadiense ancestral de noventa tacos, cuando se rodó la peli, que ahora tiene noventa y dos, que entre primavera y el comienzo del invierno se va a la antigua finca de sus padres, que compró con un hermano, un lugar sin agua corriente y prácticamente anclado en el siglo XIX (equis-palito-equis) y labura los terrenos, planta sus semillitas y recoge sus cosechas, hace sus conservas y demás y acapara prácticamente toda la comida que necesita hasta el año siguiente, como se hizo de toda la vida.

Ver a esta mujer de noventa años arando, plantando semillas, cuidando las plantas, recogiendo cosechas, haciendo conservas y demás, todo eso mientras habla y cuenta historias y está viviendo en una keli en el medio de la nada sin agua corriente y solo con un teléfono fijo que solo funciona para llamar pero que no funciona para recibir llamadas, es increíble. La mujer es muy activa, la vemos incluso sufrir varias heridas a lo largo de la historia, que probablemente se rodó durante los seis o siete meses que vive en el lugar y pese a los achaques y la edad, ella se niega rotundamente a quedarse en su casa en la ciudad y esperar su muerte allí. Algunas de las semillas que planta las heredó de su madre y siguen dando fruto. Habla de sus hermanas muertas de pequeñas, contando historias de todas ellas que recuerda con un montón de detalle, explica su propia filosofía de la vida y es una gozada verla en pantalla. El documental lo hizo una de sus sobrinas y lo hizo con muchísimo amor, nunca buscan el ángulo sentimental fácil para atraer a los espectadores, se limitan a documentar la vida de esta mujer.

Prohibida para los miembros del Clan de los Orcos y por la forma en la que se hizo y el tema, no creo que interese para nada a los sub-intelectuales con GafaPasta.


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