Ajolá y yo fuese gándul y culocochista y me pasase el día sin dar un palo al agua, pero lo que no puede ser no puede ser y así son las cosas. El sabado por la mañana me levanté a las siete de la mañana para irme a correr, volver, darme una ducha fría y salir por patas para el mercado del Puerto, desayunar chocolate con churros allí y seguidamente ir a la peluquería a que me podara el mismo que lleva haciéndolo unos veintiseis años. Cuando acabó, a las nueve y media de la mañana, me esperaba en la puerta mi amigo Anton para irnos al otro lado de la ciudad y hacer una caminata. En realidad, esta comenzaba como otra que hicimos el año pasado en junio y que no sé si está por aquí, pero definitivamente no la voy a buscar con la tableta. Lo bueno es que en esta caminata todo lo que hay que subir es al principio y así, comenzamos nuestra subida hacia los Giles, aunque no llegamos al poblacho y desde allí continuamos por diferentes villorrios que están en la cercanía de la capital de la isla. La elegimos cerca de la costa por las temperaturas veraniegas, que tampoco es plan que nos encuentren momificados en el campo y aún así, el calor pegaba y me bebí toda el agua que llevé y ademas, me tomé dos refrescos que compramos y un helado.
En un punto determinado la caminata es bajando por un barranco hasta Costa Ayala y por el mismo encontramos que en algunos lugares, los pozos negros parece que rebosan y había residuos que no deberían estar allí. Una vez llegamos a Costa Ayala seguíamos por la costa, cerca de la autovía y en algunos tramos el chamo que publicó la ruta debía saltar como una cabra por los riscos porque nosotros tuvimos que buscar alternativas para no arriesgar nuestras vidas. Al volver a la ciudad, almorzamos al final de la playa de las Canteras, en la zona de la CÍCER, antes de ir a comprarnos un helado.
Si las cosas han salido bien, en el vídeo anterior tenemos el resumen fotográfico del evento, en el que ademas se puede ver la diferencia después de unos meses sin lluvia, que la isla, después de un invierno espectacular, se ha ido secando.
Y si este segundo vídeo funciona, aquí está la ruta tal cual la registró mi pulsera magica y fastuosa de esa empresa prohibida por el orangután naranja por ser China y que para mí, es la que hace las mejores pulseras para controlar pasos, corazón y demas y bueno, que me la suda que sean ellos los que tienen esa información y no compañías gringas repetídamente condenadas por vender los datos de sus clientes.
No creo que hagamos ninguna otra caminata el próximo sábado, aunque estoy por aquí, porque sigue haciendo demasiado calor.