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El de las escaleras
A la hora de ir y volver al trabajo, somos animales más bien rutinarios, salimos a unas horas más o menos fijas y así, nos cruzamos con gente, si no eres culocochista como Genín y Virtuditas y usas el transporte público con unos y otras que acaban resultándote conocidos. Se puede dar que termines saludándolos…
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Preparando el camino para el césped
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La letra con sangre entra muchísimo mejor
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Volviendo al templo