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Banca Monte dei Paschi

Banca Monte dei Paschi

Banca Monte dei Paschi, originally uploaded by sulaco_rm.

Si no me engaña Internet, la Banca Monte dei Paschi es el banco más antiguo del universo conocido y su sede está en el edificio de la foto de hoy, en Siena. Este fue además uno de los bancos que más petó en los tests de stress de la banca del año pasado. El edificio parece un castillo de ciudad, con una fachada muy bonita y hasta una estatua en la puerta. El banco se creó en 1472 y ha estado en funcionamiento desde entonces.

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Panorámica de edificios en la Piazza del Campo

Llegamos a Siena, en el corazón de la Toscana, una ciudad cuyo centro histórico ha preservado el aspecto medieval, construida sobre colinas y con un encanto especial. Para comenzar el paseo, miramos hacia los edificios que rodean la Piazza del Campo y en el centro de la imagen y bañada por el sol, la Fonte Gaia. La foto la hice muy temprano, sobre las ocho de la mañana, cuando los turistas aún andaban refugiados en sus pensiones y hoteles y se podía andar por la ciudad sin tropezar con la marea de gente que la recorre a diario.

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Paseando por Siena

El relato comenzó en De paso por Bolonia

No hay nada como comenzar a callejear temprano, antes de que la chusma y la gentuza se lance a la calle y como en la pensión de Siena en la que me quedaba el desayuno era de siete a nueve, a las siete y cuarto yo ya estaba en la cocina/comedor dispuesto a empacharme. Resultó que la cocinera era la madre de la encargada y como yo era el único por allí, me encochinaron a conciencia. Cuando ya estaba por volver a mi habitación aparecieron dos bebas que después me crucé por la ciudad en alguna ocasión. Sobre las ocho de la mañana yo me lanzaba a la calle, escuchando una selección de mis Podcasts favoritos y preparado para recorrer la ciudad. Mi primera parada me llevó a la Piazza del Campo ya que creía que la oficina de turismo estaba allí pero un chamo picoleto me informó que no, que era frente al Duomo.

Duomo di Siena

Duomo di Siena, originally uploaded by sulaco_rm.

Continué la ruta a la Piazza del Duomo y allí me enteré que los de turismo no abren hasta las diez y media de la mañana por aquello de que la gente no se levanta hasta la hora Virtuditas. Los museos del lugar también estaban cerrados así que opté por ir hacia la Basilica di San Domenico ya que las iglesias las abren pronto. Está en otra colina y enseguida lo notas, ya que bajar y subir se convierte en la norma de los paseos por Siena.

En la ruta pasaba por el Santuario di Santa Caterina o Catalina de Siena, al parecer co-patrona de Europa (excluyendo truscoluña, que no es nación ni pertenece al continente), de Italia y doctora de la iglesia sin estudios médicos. El santuario está hecho en el lugar en el que estaba la casa de la pava. Éramos tres visitando el lugar y como por no estar no estaban ni los que controlan el cotarro, nos pasábamos por el forro de los gallumbos la prohibición de no hacer fotos y las hicimos. Después seguí subiendo la cuesta hasta llegar a la Basilica di San Domenico, enorme y en lo alto.

El cabezón de Santa Caterina

El cabezón de Santa Caterina, originally uploaded by sulaco_rm.

Lo más preciado que tienen en esta iglesia en la que tampoco se pueden hacer fotos es la cabeza de Santa Caterina. Una lástima que con la iluminación que tenían no se pueda ver bien pero básicamente la han metido en una jarra de litronas o en un florero ancho y está allí expuesta como gran triunfo, recordándonos a todos que la iglesia de los presuntos tocadores de niños es tan bárbara, criminal y asesina como cualquier otra religión de mierda y haríamos bien en neutralizarlos y erradicarlos a todos, a ser posible mediante el garrote vil que da más juego para el melodrama televisivo.

La basílica también tenía unas vidrieras espectaculares detrás del altar y que con el sol pegando por ese lado, estaban desarretadas. Al salir fui a ver la Fortezza Medicea, un fuerte que mandaron a construir los Medici y que hoy en día es un parque público. Pensé que tendría algo más interesante pero aparte de los muros del fuerte, hay poco más.

En una parte de la fortaleza está la Enoteca Italiana, una especie de museo/tienda del vino, pero como yo soy alérgico a esas aguas chirrias, no estaba en mi lista de cosas que hay que ver. Desde los muros de la fortaleza lo que sí que hay es una bonita vista del duomo y de la Basilica di San Domenico. Retrocedí por el mismo camino que vine hasta la basílica y desde ahí bajé por un caminillo bastante empinado entre las dos colinas que separan la catedral de esta iglesia para ver la preciosa Fontebranda, la cual es al parecer la fuente más antigua de Siena y que está allí proporcionando agua desde el siglo XI (equis-palito). Esta fuente, para aquellos más intelectuales, la menciona Dante Alighieri en la Divina Comedia y al parecer, la santa decapitada poco menos que la parieron allí, a pie del agua. La fuente es grande e imponente, con tres arcos y una piscina interior que le da señorío. Regresé a la zona del Duomo y entré en el Complesso museale di Santa Maria della Scala, el cual ese día no cobraba la entrada por una movida de no-se-qué cosa de museos gratis en febrero en esa ciudad. El museo está en un antiguo hospital. En los sótanos, tétricos y fascinantes, una capilla a donde iba la Santa para sus movidas, las salas de unas cofradías que las usan desde hace cientos de años, un arsenal de reliquias, o por ser más específico, de huesos y otras partes de seres humanos que según dicen, vienen de santos y algunas joyas. En la primera planta, arte y cosillas similares y un museo con las banderas que se usan o han usado cuando hacen las famosas carreras de caballo de Siena, algo que sucede en verano.

Cuando acabé la visita al museo fui a la Torre del Mangia en la Piazza del Campo y adosada al Palazzo Pubblico o ayuntamiento. Se construyó a mediados del siglo XIV (equis-palito-uve) y es una de las estructuras más altas de la arquitectura medieval italiana. Tiene ochenta y ocho metros y coincide en altura con la catedral de la ciudad para recordarle a los presuntos tocadores de niños que el estado tenía al menos el mismo poder que la iglesia. Me hice los cuatrocientos escalones para que nadie aprecie la foto fabulosa del duomo desde allí.

También hice un vídeo desde arriba (que si no os sale lo podéis ver aquí), un documento estremecedor con el Duomo, la Piazza del Campo, el resto de Siena y hasta la Fonte Gaia que está en la plaza y que parece una pequeña piscina.

Como de mi generosidad han cantado hasta los grandes poetas griegos antes de que se quedaran sin leuros y casi locos, subo la apuesta y pongo un segundo vídeo (que está aquí) en el que se puede ver la Fonte Gaia, la Piazza del Campo y el Palazzo Pubblico y la Torre del Mangia o cerramos el círculo y aquello que vimos desde arriba, ahora lo vemos desde el nivel de la calle. Me estremezco de pensar en la cantidad de contenido original que se regala en éste el mejor blog sin premios en castellano, algo de lo que se debería hablar todos los días en los telediarios.

Fachada del Duomo di Siena

Fachada del Duomo di Siena, originally uploaded by sulaco_rm.

Volví a la zona del Duomo para visitar el complejo del mismo, para el cual compras un billete combinado que hasta el 28 de febrero, día en el que yo entré, valía ocho leuros y que desde el 1 de marzo vale doce leuros o un modesto incremento de precio casi inapreciable del cincuenta por ciento, para que después digan que Dios y los presuntos tocadores de niños que trabajan para él no son unos ladrones y estafadores del copón. Con la pasta seguro que se pagan los viajes a países asiáticos para abusar de menores o las putas locales. Lo más espectacular de Siena sin lugar a dudas es la catedral. Aquí tiraron dinero a espuertas y crearon un monumento im-presionante. Es un despliegue artístico sin parangón.

Interior del Duomo di Siena

Interior del Duomo di Siena, originally uploaded by sulaco_rm.

En la foto se puede ver la zona del altar y el suelo cubierto con alfombras que protegen el ingente número de mosaicos de mármol que hay allí y que se descubren totalmente solo en el mes de septiembre, momento en el que la iglesia aprovecha para duplicar el precio de la entrada y mangonear aún más. En esta catedral hay obras de Donatello y de Gian Luigi Bernini entre otros. También se puede visitar la cripta, espectacular, el baptisterio, aún más espectacular, la Libreria Piccolomini, magnífica y también el Museo dell’Opera del Duomo en donde están muchas de las estatuas originales, las vidrieras originales de la catedral y una purriada de arte y más arte del que yo me saturo en un par de cuadros.

El museo tiene en la parte superior el acceso al Facciatone, parte de la expansión de la catedral planeada en el siglo catorce y que nunca se llegó a terminar. El acceso es en grupos muy pequeños porque es estrecho que no veas pero desde allí hay también unas bonitas vistas, como las del Duomo de la foto anterior y las que veremos a continuación.

Desde allí, la Torre del Mangia y Palazzo Pubblico quedan preciosas con el cielo con nubes al fondo.

Como es cierto eso que dicen que una imagen vale más que trescientas catorce palabras y un vídeo vale una jartá, en el anterior (que está aquí) se puede ver lo estrecho que es el Facciatone, el Duomo y la Torre del Mangia. Entre pitos y flautas ya era la hora del panini así que me agencié uno de porchetta y caminé hasta la iglesia de Santa Maria dei Servi, con fachada romanesca, interior renacentista y muy currada. Es un pateo considerable pero mereció la pena y al salir continué el camino hacia la Basilica di San Francesco, tremendo disgusto porque estaba cerrada y no pude ver su interior, aunque sí que hice fotos por fuera. Más o menos con esto concluía la lista de lugares que quería ver y regresé a la Piazza del Campo para visitar el Palazzo Pubblico, el cual tiene un buen museo en su interior pero que como cerraba más tarde, opté por dejar para el final. El palacio tiene unas salas fascinantes y contiene la cantidad justa de arte para no saturar. Al salir me quedé en la Piazza del Campo disfrutando del buen tiempo y de un helado que me compré en la Gelateria Caribia.

De regreso a la pensión pasé por la Piazza Antonio Gramsci en la que está la estación de autobuses, miré los horarios y me compré un billete para regresar a Florencia al día siguiente por la mañana. Tras hacer parada en la pensión, salí para ir a cenar a la Osteria La Piana, en donde me puse de nuevo ciego y lo que me obligó a caminar tres cuartos de hora por la ciudad para ir cimentando eso que tarde o temprano cae por su propio peso en el retrete. Entre pitos y flautas, escalones y cuestas, ese día caminé cerca de veintisiete kilómetros y medio y liquidé al completo la ciudad de Siena.

El relato acaba en Y el último día, un poco de Florencia y regreso por Pisa

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La segunda parte del día en Florencia y viajando a Siena

El relato comenzó en De paso por Bolonia

Después de visitar la catedral, solo la nave ya que hace unos años estuve en el baptisterio y en el campanario, pasé por la bonita Piazza della Repubblica, en la que está la Colonna dell’Abbondanza y continué a la Chiesa e Museo di Orsanmichele, iglesia que originalmente era un enorme mercado de grano. Lo especial de esta iglesia son las estatuas de santos patronos que cubren todas sus fachadas, aunque hoy en día las que hay son copias y los originales están en museos. La ruta, corta y muy agradable me llevó hasta la Piazza della Signoria, una de las más bonitas de la ciudad y en donde estaba originalmente el David de la tortuga ninja Michelangelo y en la que ahora hay una copia de alguien que no es tortuga ninja.

En esa plaza está el elegante Palazzo della Signoria, aunque ahora lo llaman Palazzo Vecchio. Este es el corazón de la ciudad, a medio camino de la catedral, del Ponte Vecchio y con una plaza que siempre bulle de actividad. En la plaza también está la bonita Loggia dei Lanzi, con sus arcos grandísimos y el ambiente festivo que la rodea. En ella están los leones de los Medici. Mi parada era para visitar el Palazzo Vecchio, el ayuntamiento de la ciudad y que a la vez hace de museo. Elegí una entrada combinada que me llevaba por varias partes salvo el museo arqueológico. La entrada al edificio es majestuosa con las dos estatuas enormes, incluyendo el David de Michelangelo. El edificio tiene sus patios interiores y cuando subes por unas escalinatas eternas llegas al Salone dei Cinquecento, la sala más importante de este palacio, con cincuenta y dos metros de largo y veintitrés de ancho. En un principio, Leonardo da Vinci pintó una de las paredes y Michelangelo iba a pintar la otra. Leonardo decidió añadir cera a su mezcla de pintura y como tardaba en secarse, usaron estufas o algo parecido, se derritió la cera y se fue todo a la mierda. La parte de Michelangelo no llegó a pasar de los bocetos. Ahora están adornadas con frescos con las batallas victoriosas de Florencia contra Pisa y Siena, sus archienemigos de la barriada. En esta sala lo que sí tenemos es la estatua de Michelangelo del Genio della Vittoria, preciosa. Entre los lugares en los que husmeé en el museo, subí a una terraza e hice la foto anterior del Duomo visto desde este palacio.

Ventana con Duomo al fondo

Ventana con Duomo al fondo, originally uploaded by sulaco_rm.

Me dio un ramalazo de esos que le puede pasar a cualquiera de artisteo e hice la foto anterior de la cúpula de la catedral vista a través de una de las ventanas cerradas en el palacio. La visita me tomó casi hora y media que disfruté enormemente. Además, como tienen taquilla, no tenía que cargar la mochila todo ese tiempo, lo cual se agradece. El palacio está muy cerca de la Galleria degli Uffizi, considerado uno de los museos más antiguos y famosos del universo. Pasé por delante para ver si se podía entrar sin hacer cola pero no, ya había pasado la hora Virtuditas y la fila era eterna, así que lo dejaré para otra ocasión. En lugar de esto, seguí hasta el río Arno para verlo y también admirar desde allí el Ponte Vecchio.

Si este fuera un blog pachanguero y especializado en el Copiar y Pegar, no tendríamos documentos originales tan estremecedores como el vídeo anterior (que también está aquí) en el que el Elegido camina por el Ponte Vecchio y en la mitad del mismo, mira sobre el río Arno. En el vídeo se pueden ver a los incontables vendedores de palos para hacerte selfis o esa estúpida nueva moda que debería estar penada con garrote vil. Creo que en Italia por cada ciudadano hay un hindú o bengalí que vende estos palos, básicamente es imposible caminar más de cinco metros en ese puente sin pasar junto a dos.

Deshice parte del camino andado y fui hacia la Basilica di Santa Croce, fabulosa por fuera, con una plaza gigantesca que queda muy bien y que resulta que es el templo más grande de los franciscanos en el universo conocido. Tiene dieciseis capillas pintadas por Giotto y sus discípulos y por supuesto, hay que pagar guita para entrar al complejo. En este templo están enterrados Michelangelo, Machiavello, Galileo y Rossini entre otros, con lo que es como la Disneylandia de las tumbas de los grandes maestros. Vale la pena pagar por ver la iglesia, es lo más de lo más y Giotto se lo curró que no veas.

Dedo de santo

Dedo de santo, originally uploaded by sulaco_rm.

Pegada a la basílica y formando parte de la visita está el claustro de un convento. En este conjunto monumental tenían por supuesto su sección de lo que llaman reliquias y que no es otra cosa que desmembramiento de seres humanos para mayor gloria de un Dios que definitivamente, si existe es un carnicero. En la foto tenemos una pieza de cagarse por las patas pa’bajo. Un relicario con unos huesos y el dedo de un santo. Cuando salí de allí me acerqué a la Salumeria Verdi para jincarme un bocadillo del copón y después fui a la heladería Vivoli para un pedazo de helado de morirse de gusto.

Después quería ir al Museo Nazionale del Bargello pero los funcionarios dejan de trabajar a la una y pico de la tarde y estaba cerrado, con gran disgusto de mis partes. Cambié el plan y fui a ver la Basilica di San Lorenzo di Firenze, de la que es posible que sea el dedo anterior, ya que no recuerdo en cual de las dos iglesias le hice la foto pero creo que esta última tiene más puntos. Pagas por visitar el claustro del monasterio que había allí y entrar a la iglesia y ver el sótano. La iglesia es una de las más grandes de Florencia y era el ojito derecho de los Medici. En el sótano está la tumba del patrón de la familia. La iglesia la diseñó Brunelleschi aunque apañaron su diseño un montón. La fachada la iba a diseñar Michelangelo e incluso hizo un modelo en madera pero el Papa cambió de idea y no se llegó a hacer. En la actualidad parece que siguen pensando en hacer lo que quería Michelangelo ya que el edificio por fuera es horripilante y parece la embajada de truscoluña en el lugar. La vieja sacristía es muy interesante y con la entrada te daban la audioguía que te explicaba todo muy bien. La nueva sacristía la diseñó Michelangelo pero ya estaba cerrada.

Cuando acabé, ya era hora de comenzar a plantearme el salto a Siena y fui a la estación de guaguas y pillé la rápida de las cinco de la tarde. Vine llegando a Siena a las seis y veinte, me acerqué a la pensión, Casa di Alfredo y después de instalarme y pajariar un rato me lancé a las calles de Siena para buscar el antro en el que cenar y ver un poco el villorrio al anochecer.

Piazza Salimbeni de noche

Piazza Salimbeni de noche, originally uploaded by sulaco_rm.

En la foto anterior tenemos la Piazza Salimbeni que se ve mucho más bonita de noche que de día. La ciudad tiene un par de calles que son arterias peatonales y al estar en colinas, subes y bajas como la compresa de una coja. Para cenar elegí la Trattoria Fonte Giusta y como siempre pedí demasiado y me emboliché que no veas. Salí de allí cambado y temiéndome lo peor para el día siguiente, porque las leyes gravitatorias garantizan que todo lo que entra, sale por los bajos y yo ya tengo cierta reputación tupiendo retretes por todo el mundo. Después de pasear un poco regresé a la pensión. En total, ese día caminé veinticuatro kilómetros y ochocientos metros, subiendo cerca de mil escalones. Estaba tan baldado que creo que caí muerto a las diez y media de la noche.

Y así terminó el día en el que regresé a Florencia por tercera vez.

El relato continúa en Paseando por Siena