De Zurich a Amsterdam

Ayer teníamos De Malé a Zurich y hoy es el colofón histriónico de un momento histórico e histérico. Este puede que sea el último vídeo de un despegue o un aterrizaje de la humanidad, ahora que la humanidad ha renunciado a zurcar los aires y regresaremos a la navegación a vela o quizás incluso a las galeras gobernadas por la ralea y la escoria podemita mientras nos esclavizan a todos. En su día ya conté que compré mi billete a las Maldivas a Lufthansa, en la ida volé con Austrian y el regreso, en su primera parte, fue con Edelweiss y en esta segunda parte con Swiss, todas ellas empresas propiedad de los alemanes. Al estar en la segunda quincena de noviembre y pese a que despegamos sobre las cinco de la tarde, es un vuelo nocturno. En Zurich llovía o había llovido y se ve más bien poco pero el aterrizaje en Amsterdam fue muy chulo. Para este colofón he elegido la canción The Goonies ‘R’ Good Enough de Cindy Lauper, canción y película que son clásicos que puede que tampoco podamos volver a ver nunca más en un cine, que eran aquellas salas con una pantalla enorme a las que acudíamos para ver películas y que te provocaban unos sentimientos maravillosos.

De Malé a Zurich

Hemos tenido una tremenda racha de vídeos maravillosos buceando y el último día, al regresar a los Países Bajos, me tocó asiento de ventana, en ambos vuelos, con lo que cierto ancestral ya se puede dar una jalá de cogotazos de puro gusto. Dicho esto, decir que como estos puede que sean los últimos vídeos de aviones en eones, lo he partido en dos, según los vuelos y hoy tenemos el más espectacular, el que me llevó con la aerolínea suiza Edelweiss, desde Malé, capital de las Maldivas, a Zurich. Conseguí hacer todo el regreso en un día aunque veremos vídeos de noche porque en aquella época del año, bien entrado noviembre, en Europa los días ya eran mucho más cortos en lo relativo a la luz solar y el Ancestral ya se lo puede ver unas cuantas veces porque como solo tenga un visionado me niego a poner el siguiente. En este caso, la parte espectacular está al principio, con el despegue y esa vista fabulosa de todos esos atolones e islas cuasi-sumergidas y que parecen flotar en el agua. Para celebrar esto he elegido la canción de Mecano titulada La Fuerza del Destino en una versión pachín con remix muy chula. En el aterrizaje tenemos la mierda de clima suizo, claro, como allí vive ahora la cerda esa asquerosa delincuente de la pelo-fregona truscolana, se les ha ido hasta el clima a tomar por culo en ese país.

El teleférico, la bruma y el chorro que no llega en Ginebra

El relato comenzó en Saltando a Ginebra

Mi segundo y último día en Ginebra se supone que iba a ser soleado pero desde la mañana el cielo estaba de petado a petadísimo de nubes. Yo quería ver la ciudad desde arriba y para eso había planeado una visita al Téléphérique du Salève, actividad que requería tomar la guagua de la línea 8 hasta el final, al menos en una de sus dos variantes, ya que después me enteré que hay dos versiones y solo una de ellas te deja cerca de la taquilla del teleférico, aunque vamos, la otra seguramente te obliga a caminar tres o cuatro cientos metros, que tampoco es tanto. En el hotel dejé la mochila y salí a una calle desierta y me acerqué a la zona de la estación de tren para tomar la guagua. El viaje dura una media hora y básicamente el lugar está en los arrabales de la ciudad. Al salir de la guagua, seguí a los que parecían más espabilados y conocían el lugar y en seguida llegamos a las taquillas. Al cruzar la calle, salimos de Suiza, entramos en Francia y volvimos al leuro y a los precios normales. Compré mi billete de ida y vuelta en el teleférico y esperé para subir. Había un montón de gente con bicicletas, los supuestos deportistas de la cuesta abajo, que se jactan de lo dinámicos que son pero no tienen huevos para subir en bici y se limitan a bajar.

Subiendo en el Téléphérique du Salève

La división de vídeos estremecedores y espeluznantes de la mejor bitácora sin premios en castellano nunca deja de sorprendernos y en el vídeo anterior (que está aquí) podemos ver como comenzamos a subir y toda Ginebra. Para aquellos con una vista de lince, entre los dos cables mirando hacia la ciudad se puede ver el lago y el chorro de agua subiendo a ciento y pico metros. Me emocioné hasta las lágrimas pensando que más tarde lo podría ver y hacerle fotos. Al llegar arriba, las nubes lo cubrían todo, había bruma y ni veíamos la ciudad de Ginebra, ni veíamos el Mont Blanc, que es la montaña esa en la que crecen bolígrafos y plumas y por no ver, casi que no veías por donde caminabas.

Me hice una caminata por la montaña sin ver mucho y en un punto determinado de la ruta (que está muy bien señalizada) pasé junto a un edificio que al parecer es un monasterio budista o algo así. Por supuesto, voto de caridad que te pego y una keli del copón. Es lo que tienen las religiones, que todas son ejercicios de mangoneo de cuatro espabilados. En mi ruta me puse hasta el moño de barro porque con la nube pisoteando la montaña, allí la humedad era del cien mil por ciento. Cuando me aburrí de ver gris y más gris regresé al extremo superior del teleférico y bajé. Regresé a la parada de la guagua suiza y tras esperar veinte minutos en la guagua, salimos de vuelta a la ciudad. Mientras bajaba en el teleférico vi que el chorro seguía chingando así que según llegué al centro, corrí como las muñecas de famosa cuando van todas juntas a mamar hacia el sitio y cuando estaba en el parque inglés veo que lo han vuelto a apagar, o quizás los truscolanes han vuelto a robar el cobre. Qué dramote. No pienso volver a la ciudad seguramente en toda mi vida y cuando estoy allí, no pillo el dichoso chorro soltando agua hacia el cielo. Fui hasta una parada de barquilla que hay por allí y que te permite cruzar al otro lado en un barco que forma parte del sistema de transporte público y que por tanto estaba incluído en mi tarjeta y al llegar al otro lado, paseé por la avenida.

Uno que llega nadando y Ginebra desde el lago

Desde ese lado, volví a hacer un vídeo (que está aquí) en el que se puede ver la ciudad pero mucho más importante es lo que sucede al comienzo y al final del vídeo, documento terrorífico y que puede afectar a la cordura. Un refugiado de tierras bárbaras y hostiles nada por el lago intentando llegar a Alemania. Todos nos preguntamos como coño subió desde el mar, que el colega no tenía pinta de salmón pero ahí está el documento con esa prueba irrefutable.

Monumento a Brunswick

Monumento a Brunswick, originally uploaded by sulaco_rm.

Por esa zona también está el Monumento a Brunswick, una bonita y recargada estructura funeraria en la que aunque no se nota, en la parte media está el lugar en el que debe estar el ataúd del colega, que se pensó que iba a conseguir el descanso eterno y acabó junto a una calle con un montón de tráfico y hoteles de precio abusivo a su lado. Fui a ver el Batiment des Forces Motrices, que es un edificio. Le hice algunas fotos a la Tour De l’Ile, que está empotrada en un edificio horripilante y desde allí se me ocurrió y a ver la iglesia rusa. Tranvía, camino, llego al lugar y están restaurándola, totalmente andamionada y no se puede ver ná de ná. Regreso a la zona del lago, vuelvo a coger el barco que te lleva al otro lado y como ya iba siendo hora de ir al aeropuerto fui paseando al hotel, recogí mi mochila, fui a la estación y pillé el siguiente tren al aeropuerto. Allí descubrí que el aeropuerto de Zurich es cutre que no veas y jamás conseguirá los premios que tiene Schiphol. En este aeropuerto parece que se les olvidó poner sillas para los pasajeros y han creado el pasillo de tiendas más agobiante y despreciable del mundo. Desde el lugar en el que pasas el control de seguridad tienes que recorrer un pasillo único de tiendas de más de cien metros de largo y una vez sales a la terminal, tienes que regresar. Patético. Llené mi botella de agua en un baño para ahorrarme los seis leuros que te cobran, me senté a ver vídeos y cuando anunciaron la puerta de mi avión, fui a la misma. El embarque se produjo en hora y la salida también. Llegamos a Holanda cinco minutos antes de la hora prevista y desde el aeropuerto pillé el tren a Utrecht y el último tramo lo hice en bici.

Ginebra no está entre los lugares que pienso repetir. No tiene nada especial, es horrendamente cara y en todo momento tuve la sensación de que es un lugar decadente. En fin, que Zurich a caído un montón de puntos en mi lista de sitios que quiero ir a ver.

Callejeando por Ginebra

El relato comenzó en Saltando a Ginebra

Mi primer día en Ginebra comenzó yendo en dirección contraria al centro. Me fui a la zona de las Naciones desUnidas aprovechando que el tranvía paraba prácticamente en la puerta de la pensión.

Fuentes, Broken Chair y la entrada a las Naciones Unidas en Ginebra

Allí tenemos la Broken Chair que se puede ver en el vídeo anterior (que está aquí). Al parecer, el artista la hizo así para representar visualmente el tres por ciento truscolán, ese impuesto de ladrones y criminales que se aplica en esa comunidad autónoma que ahora los criminales pretenden convertir en nación y en la que hasta abusan de la justicia, como hemos visto todos. Detrás de la silla está la entrada al edificio, que por supuesto no se puede visitar ya que no les gusta agobiarse y solo abren un rato de lunes a viernes. Tienen todas las banderas de TODOS los países del universo conocido y alguno se tendrá que sentar si no se quiere caer al leer esto pero la de truscoluña NO ESTÁ porque NO es nación, nunca lo ha sido, es un invento de delincuentes que manipulan a acarajotados y pollabobas, eso que antes llamábamos lerdos y subnormales.

Por allí cerca está el Museo Ariana, en un bonito edificio que me limité a fotografiar por fuera y también el museo de la Cruz Roja, que estaba muy recomendado en el Tripadvisor. En la puerta tienen a unas pavas emburcadas que podemos ver en la foto anterior y animan a la gente a hacerse fotos con ellas y ponerlas en su tuiterota o algo así, para que de esa forma, los ladrones sepan que tu casa está vacía y tus amigos tengan constancia de lo bosmongolo que eres. La entrada me pareció un robo, pretendían que pagara casi catorce leuros aunque me descontaron el cincuenta por ciento por tener la tarjeta de transporte de mi hostal. Visto el museo, creo que siete leuros es demasiado para lo que hay allí. Mirando el lado positivo, este año considero que ya he donado para cualquier movida en la que esa gente está involucrada y cuando pasen por mi puerta pidiendo con su hucha se los diré.

Una vez acabé por aquel barrio, volví en tranvía al centro de la ciudad aunque conscientemente, me pasé de largo y fui al punto más al sur que quería ver. Llegué hasta Plainpalais, zona que al parecer está mencionada en el libro de Frankenstein y en la que hay una explanada enorme y por ser sábado, había un mercado de morralla usada en el que igual te podías comprar una lámpara horripilante o un colchón con los lamparones de los lefazos que dejó su anterior dueño. Pasé por delante del Grand Theatre de Geneve, con fachada clásica y entré al Parc des Bastions, un parque que está en los terrenos de la Universidad de Ginebra, fundada por Calvino que todos aquellos que hicieron la EGB reconocerán como el julay aquel que se cansó de los presuntos tocadores de niños con faldas y montó su iglesia protestante reformista o algo así. En ese mismo parque está el Monument international de la Réformation, del cual estaba convencido que le hice una foto con el teléfono pero va a ser que no. En cualquier caso, el monumento no es gran cosa.

Desde allí accedí al casco antiguo y me topé de frente con L’ancien arsenal, que son un puñado de cañones y otras cosillas en los bajos abiertos y con pórtico de un edificio. Hice las fotos correspondientes y lo marqué como visitado y entré a la Maison Tavel o el Museo de Arte e Historia de Ginebra, el cual es gratuito total y tal y tal. El museo no es muy grande y se visita rápido. El edificio es de comienzos del siglo XX (equis-equis) aunque el museo en sí mismo tiene cien años más. En la planta superior (o eso que algunos denominamos el ático) tenían una maqueta de Ginebra hecha a finales del siglo XIX (equis-palito-equis), curiosa por ver como ha evolucionado la ciudad. Una señora que no me quedó muy claro si trabajaba allí o simplemente te soltaba el rollo para que le des un leuro me explicó que en su época, su ciudad era protestante, como debe ser, pero que por culpa de la infestación tan grande de portugueses, españoles, italianos y sudamericanos que tienen, los católicos han vuelto a ser mayoría. La mujer como que eso le molestaba un montón así que le recomendé que se diera un paseo por los alrededores de la Estación de tren para que contara las hembras emburkadas y los presuntos terroristas y después que piense qué tipo de inmigrantes prefiere que prevalezcan. Algunas de las plantas del museo están decoradas como eran las casas antiguamente por aquella barriada y tenían algo de arte, pero no del bueno.

La sosa catedral de Ginebra

La sosa catedral de Ginebra, originally uploaded by sulaco_rm.

Por la zona también está la Cathédrale Saint-Pierre, por supuesto reformista y con un interior desangelado que no veas. La fachada ya anticipa lo dañino que fue el reformismo para las ciudades, con edificios sosos y que pierden todo su encanto. En la catedral te puedes comprar la entrada para subir a sus torres y así ver la ciudad desde arriba y eso hice.

Vistas de Ginebra desde una de las torres de la Cathédrale Saint-Pierre

En el vídeo anterior, que está aquí, se puede ver la ciudad junto al lago y los más espabilados ya notarán algo extraño, algo que falta. También se puede ver que la ciudad es más bien sosilla. Como la iglesia no es grande y las dos torres de campanario no son grandes, tampoco fue un esfuerzo excesivo el subir a hacer las fotos y este genuino y original vídeo que por supuesto, solo lo encontraréis en el mejor blog sin premios en castellano.

Después de las alturas, pasé al sótano de la catedral para visitar el Site archéologique de la Cathédrale Saint-Pierre de Genève, muy interesante y en el que caminas por la historia del edificio desde el primer templo hasta el actual. La entrada costaba unos siete leuros y seguramente por eso, éramos cuatro gatos.

Entre las cosillas que ves por allí una de las más curiosas fue el mosaico de la foto, que creo que está reconstruido en el lugar en el que supuestamente estaba pero que queda igual de bonito. Al salir pasé por el Passage des Degrés-de-Poules camino de la Place Bourg du Four que es una plaza en la zona con terrazas y tal y tal, solo que con lo que en otros países te tomas una botella de champán, aquí te da para un cortadillo sin cuchara ni azúcar.

Reloj de flores

Reloj de flores, originally uploaded by sulaco_rm.

Yendo en dirección al lago te encuentras con el Reloj de flores, aclamada atracción turística de la ciudad, entre las favoritas del Tripadvisor de Ginebra y que es lo que se ve en la imagen. Creo que hasta en poblachos de Gran Canaria sin habitantes los tienen más espectaculares. Esta maravilla de la ingeniería y horticultura suiza que da la hora se encuentra a la entrada del Jardin Anglais, lugar en el que durante el día se pasea y se disfruta con la parte más cerca al agua de la ciudad y por la noche, según mis guías turísticas, es el sitio perfecto para comprar jaco y que te roben.

Jet d'Eau sin agua y vista de Ginebra

Está muy cerca del Jet d’Eau , que es esa cosa rara que se ve en la foto y que supuestamente produce un chorro de agua que sube una jartá y por el que al parecer es famosísima en todo el universo Ginebra. Yo no lo vi funcionando. Habían dos teorías, la empleada de la oficina turística me dijo que o era por problemas meteorológicos, básicamente mucho viento y de no ser así, nuevamente los truscolanes habían robado el cobre para venderlo en sus chatarrerías. En cualquier caso, en el vídeo (que está aquí) se ve la ciudad desde ese punto de vista.

Desde allí fui a la Basilique Notre-Dame de Genève, la catedral católica de la ciudad, construida en estilo neogótico en el siglo XIX (equis-palito-equis) y que está al lado de la estación de tren. Mi última parada fue para ver el museo Patek Philippe, con una tremanda colección de relojes viejísimos y mas recientes y que resulta interesante. El problema es que cuando has visto doscientos relojes, el doscientos uno y sucesivos te la traen floja y allí no hay doscientos, sino una jartada más. Yo jamás en mi vida había oído nombrar esta compañía pero según la wikipedia son una firma de relojes de super-hiper-mega lujo y que no hay emperador truscolán que no quiera tener varios para él, para sus concubinas y para sus cachorros corruptos que llevan el dinero en coches de lujo acompañados de sus putitas a Andorra.

Tras esto y visto que el menú de Mac-pato costaba diecisiete leuros, me comí uno, me compré el desayuno en un supermercado en el que un kilo de castañas costaba TREINTA leuros y después de pasear un poco mientras oscurecía, regresé al hotel y así damos por concluido el día.

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