Chama dando de comer a elefante

Los elefantes estaban muy al tanto de la hora de comer y cuando llega, cada uno va a su comedor, ya que todos comen manteniendo la distancia de seguridad. Al fondo a la derecha se puede ver otro de los lugares en los que estaban dos elefantes comiendo y en este, a la izquierda y bastante fuera de plano, había otro elefante. Después de prepararles la comida, los visitantes también se la podían dar, aunque yo particularmente opté por hacer fotos y no pringarme con el mejunje, que había que cogerlo con las manos y ponérselo en la boca o en la trompa.

Más elefantes rascándose contra los árboles

Otro grupo de elefantes rascándose contra los árboles y que además han aprovechado las charcas que se ven con barro para darse una capa de barro por encima que supongo que los protege contra los mosquitos o contra el calor o contra ambos. Aquí los que peor lo pasan son los arbolitos, que este es un ambiente muy peligroso para sobrevivir y se puede ver en la cantidad de árboles que hay en el lugar, que cada vez van quedando menos.

Elefante rascándose contra un árbol

Después del baño los elefantes se buscaban árboles contra los que rascarse o algo así, aunque como son animales masivos, si el árbol no es fuerte, todos nos podemos imaginar lo que sucederá. Fijaros lo lisito y pulido que está el tronco del árbol con la caña que le dan. Algunos de los elefantes se echaban tierra por encima del lomo. Son animales asombrosos.

Influenser sobre elefante en el río

Cuando llegamos al parque había unos pavos que o estaban grabando algún programa para alguna televisión asiática, o era una influenser que estaba elevando el listón. La chama quería imágenes subida en el elefante en el agua, pero sin bañarse, así que se subió usando la cuerda que vemos a la derecha, con el cuidador, que se aseguró que el elefante se mantuviera en la orilla y no se metiese en el agua. Estos elefantes son ancestrales y en muchos casos, los usaban de jóvenes como máquinas de carga y trabajos pesados y después acabaron en parques turísticos para elefantes en donde paseaban turistas sobre unas sillas que les ponen en el lomo y también lo pasaban mal. En muchos casos o están ciegos o han perdido gran parte de la visión y cuando los acogieron en esta residencia, tardaron meses o incluso un año en recuperar el peso y la confianza, ya que llegaban aterrados.