A pesar del monzón, que está pegando con fuerza, hemos conseguido ir a bucear todos los días en tres ocasiones, pero anoche, cada vez que me despertaba por el ruido de la tromba de agua y los vientos huracanados, pensaba que sería un milagro si salíamos a bucear por la mañana y al final, cuando estaba preparándome para desayunar, me informaron que cancelaban la primera inmersión porque entre el diluvio y el viento, era imposible salir y quedamos para la segunda inmersión, así que desayuné con pachorra y hasta me di el lujo de tomarme dos cafés instantáneos, que son los mas habituales en las Maldivas, aunque también lo hay de máquina, pero a precios de r-escándalo. Milagrosamente, paró de llover y cuando iba hacia el barco, hice la ruta alternativa porque por la directa sabía que me toparía con charcos que son como lagos y que no se pueden evitar. Una viejilla emburkada estaba haciendo la misma ruta que yo, por las calles desiertas y miraba hacia atrás aterrorizada pernsando que me había mandado Santiago Apostol para decapitarla, que seguramente mi cruz estaba por fuera del protector que uso para bucear y la señora lo veía claramente. La viejilla ya estaba rebuscando en sus bolsillos para darme unos leuros y que no la tocara cuando nuestras rutas siguieron caminos distintos. Llegué al barco y estaba una de las polacas, la del día anterior, que al parecer sobrevivió y me dijeron que tiene no se qué membrana muy fina y por eso sangra y yo pensando que las gitanas españolas tienen la membrana esa, el himen, en el chocho, que por eso les buscan siempre la sangre por los bajos, pero parece que las polacas han evolucionado y se les rompe en la nariz o algo así.
Como el mar seguía mal, salimos a bucear enfrente de la isla, protegidos por la pared que sale de la isla durante un par de kilómetros. Fue la misma en la que hice la inmersión nocturna, Dhangethi Beyru, con lo que he visto el lugar (o la mitad del lugar) de noche y de día. Había dos ingleses nuevos, que al parecer se habían retirado y estaban celebrando su retiro o buscando como morir pronto para no tener que preocuparse por la pensión. En la inmersión, vimos varias morenas,camarones bandeados o boxeadores, nudibranquios, uno de ellos, que creo que he puesto en la foto es el Phyllidiella rudmani, que es muy raro verlo en las Maldivas, camaroness más normalitos, peces globo, anémonas con sus payasos de las Maldivas y bancos de peces de todo tipo. Igual es porque estaba entretenido mirando la pared pero no vi pasar ningún tiburón aunque los otros me dijeron que hubo uno. Una cosa que ha ido sucediendo durante estos días es que mi antorcha, la luz que esta colocada sobre mi cámara de acción, está en pleno proceso de destrucción y cada vez le funcionan menos LED, con lo que cuando vuelva me compraré otra igual, que me ha durado tres años y me gusta un montón. Me da la impresión que cuando vine en aquel terrible viaje en barco a Dhangethi, los golpes que recibió metida en mi mochila fueron su sentencia de muerte.
Al volver, pasé por el club de buceo para hacer algunas fotos de los sitios a los que fuimos que no tenían bien dibujados en el barco y después me quedé a almorzar en el único sitio de la isla que me faltaba y creo que seguiré yendo allí el resto del tiempo. Me habían dicho que me avisarían media hora antes si había inmersión por la tarde, que dependería del viento y el tiempo y al final, me llegó la confirmación así que a las dos y cuarto me acerqué al puerto. Todos los barcos de tarde para ir a Malé los habían cancelado, así que he cambiado mis planes y en vez de irme el sábado por la tarde, iré en el barco por la mañana y me perderé una inmersión, pero es que el riesgo a que no pueda regresar a la capital por la tarde es muy alto y vuelo al día siguiente por la mañana.
La segunda inmersión fue en Nugiri, un sitio en el que no había estado. Sólo vino uno de los británicos y de Uitverkorene. En el lugar hay una sitio muy famoso porque se sale de un recoveco en las rocas que tiene forma de corazón, como se puede ver en la foto. Ademas de eso, vimos nudibranquios y un pez erizo de manchas negras, muy curioso y que se acercó hacia mi por un coral, también hay foto, con esos ojitos grandes. Tuve mucha suerte y por fin encontré un pez halcón de coral, que he estado buscándolos las dos semanas. Se esconden siempre en las plantas. Había una cantidad ingente de bancos de peces, también vimos cuatro tiburones grises y varios camarones limpiadores bandeados o boxeadores. El lugar fue muy completo y salí muy contento del agua. Estoy buceando solo con tres kilos y básicamente uso los pulmones para controlar mi flotabilidad. Es absolutamente increíble como he mejorado a lo largo de los años mi buceo, ahora es que veo a otra gente y me dan pena, penita, pena, ay ya yay.
Al salir volví a mi keli y me llegó la confirmación de mi plaza en el barco. Asumiendo que mañana no haya problemas y podamos hacer las tres inmersiones, me quedaré a una de las 350, pero la cuenta actual está en trescientas cuarenta y seis.

En la foto podemos ver el corazón, el pez erizo de manchas negras y el pez halcón de coral.
2 respuestas a “Dhangethi día 11. Cuando el monzón pega que no veas”
Bueno, no hay peligro de que tu sangres por los bajos… 🙂
Salud
A pesar de que el tiempo no se comporta, estás teniendo muy buen buceo; tu flor en el trasero y tu angelito de la guarda no te abandonan casi nunca.