El primer paso del plan requeteque definitivo

Si alguno se cree que es patrimonio español tener ignorantes, retardadados, gilipollas y acarajotados en el gobierno lidiando con una pandemia mundial, están muy equivocados, en los Países Bajos también los hay y ellos solitos se meten en unos pitotes en los que después les cuesta salir. Así, primero dijeron que la vacuna brexitiana-sueca era beneficiosa, después dijeron que era facinerosa, después rectificaron y dijeron que es super-hiper-mega beneficiosa si tienes entre sesenta y setenta años, ni más ni menos y dos días más tarde el que organiza estas reglas salió diciendo por la tele que a partir de mayo las vacunas brexitiana-suecas no las van a usar más, que se las regalamos a los pobres y especialmente a los musulmanes para ver si hay suerte y nos quitamos a muchos de por medio. Con eso, consiguió que los que aún se estaban vacunando con ellas, dejaran de acudir a las citas, ya que si el gran experto dice que esas mejor regalarlas y que mueran otros, pues tú no te la vas a querer poner. Uno de los médicos que las estaba poniendo, preparó las doscientas que iba a administrar ese día y después de llamar a más de cuatrocientos pacientes en el rango de edad autorizado, solo se presentaron ciento cuarenta y como no le dejan ponerlas a gente con menos de sesenta años, las sesenta que sobraron se tuvieron que tirar. Así está el patio.

Después salió el primer ministro o ministro-presidente en la tele y anunció el plan de salida de la pandemia en cinco o seis o quizás siete aunque mejor si son ocho o talmente nueve pasos, algo que nos dio a todos muchísima confianza porque por ejemplo en esos dieciséis pasos, no se menciona la apertura de cines o teatros, la celebración de conciertos o festivales o la asistencia a eventos deportivos, con lo que seguramente solo escuchamos algunos de los sesenta y nueve pasos y eso vendrá en otros que quizás con suerte lleguen en el año 2029. El primer paso se activó hoy, con la suspensión, esta mañana a las cuatro y media, del toque de queda que ha estado en vigor durante más de tres meses, ese que fue recibido con ataques y destrozos y que ahora todos echamos de menos porque la tranquilidad en calles y carreteras no tenía precio, sobre todo para aquellos que viven junto a vías con mucho tráfico. No nos queda claro por qué se suspende el toque de queda cuando el porcentaje de personas infectadas ahora es mayor que cuando se instauró, pero así es la magia de los grandes expertos y aunque la semana pasada ingresó más gente en cuidados intensivos que la que entraba en diciembre y enero, es un detalle nimio y que no tiene importancia.

Desde que cerraron los bares y restaurantes el quince de diciembre, matando el sector terciario y hasta prohibiendo a los hoteles servir comida a sus clientes y obligándolos a ir a un supermercado a comprarse un bollo y un zumo para desayunar si quieren comer algo, nos acostumbramos a vivir en un mundo en el que si tienes antojo de comer algo, ya te puedes meter en el llutuve a buscar recetas y te las haces, o lo pides para traer, si tienes la suerte que el sitio al que ibas tiene reparto a domicilio y vives a una distancia de menos de cinco kilómetros del mismo, que los pavos que reparten en bicis tampoco pueden hacerse carreras como las etapas de una vuelta a España. Hoy, en el primero de los ochenta y cuatro pasos, las terrazas y solo las terrazas de bares y restaurantes pueden abrir, solo entre las doce del mediodía y las seis en punto de la tarde, solo afuera y con reserva previa que se puede hacer en la misma puerta de la susodicha terraza. Además, en una mesa, solo se pueden sentar DOS PERSONAS que no vivan en la misma keli, con lo que unos padres que quieran tomarse un cafelito con su hijo, tendrán que turnarse y el hijo se deberá tomar dos cafelitos porque no pueden estar los tres juntos, a menos que mientan y le digan al camarero que viven en la misma keli, bajo el mismo tejado y que se infectan unos a otros con ilusión y alegría. Por supuesto, el uso de máscaras en esas terrazas no es obligatorio, ni para entrar, ni para sentarte ni para el tiempo que estás allí sentado porque al parecer, el virus podemita y truscolán no es de terrazas. Con las seis horas de apertura colocadas exactamente en la franja en la que la gente trabaja, los restauradores y dueños de bares están contentísimos porque ahora podrán tener terrazas vacías entre semana y petadas hasta límites inhumanos los fines de semana.

En las tiendas, se acabó la cita previa y pueden abrir, con aforo limitado y siempre y cuando todo el mundo use mascarillas y la gente, sofisticada e inteligente como todos sabemos que son los cabezas de queso, guarden la distancia de seguridad. En los supermercados, con o sin toque de queda, la venta de alcohol sigue prohibida después de las ocho de la noche. En los mercadillos podrán volver a abrir los puestos que no vendían comida, que estaban prohibido desde diciembre y ha sido un drama nacional, que la pobre de mi vecina se está poniendo bragas con agujeros porque no podía comprar nuevas en su gitano favorito. Ya me ha dicho que se va a aprovisionar para dos años por si cierran en unos días.

En las casas, se acabó el límite de un visitante permitido por día. Se ha tirado la keli por la ventana y ahora podremos tener DOS visitantes diarios en la keli, un número impensable y que puede provocar y provocará problemas logísticos, ya que muchos han quemado en sus chimeneas las sillas que ya no se usaban para ahorrar en calefacción.

Los funerales son cosa aparte y como las terrazas, está más que demostrado que los virus podemitas y truscolanes no se contagian en esos eventos porque allí no hay ni abrazos, ni lágrimas ni besuqueos y por eso, ahora se podrán hacer funerales de cien personas, aunque no se especifica si deben usar mascarilla con lo que se sobre-entiende que no hace falta ese trapo asqueroso.

Finalmente, en este primer paso de los doscientos sesenta y tres que daremos hasta llegar a la vieja normalidad, no solo no se permite viajar hasta al menos el quince de mayo, aunque esa fecha cambia cuando faltan quince días así que es probable que la semana que viene se retrase, además, se ha modificado la ley para añadir una cuarentena obligatoria para cualquiera que llegue de un país que el gobierno haya coloreado en naranja y rojo, que son todos los países del mundo sin excepción. La persona que se salte la cuarentena, que al parecer ahora sí, seis meses más tarde, van a hacer un control más exhaustivo, no solo recibirá una multa de cuatrocientos leuros, se le hará ficha de criminal por la policía, lo que implica la imposibilidad de viajar a cualquier país que pide que no tengas antecedentes penales, además de no poder conseguir hipoteca o trabajar para cualquier organismo público. O sea, seguimos sin poder viajar a ningún lugar fuera de los Países Bajos.

No veo la hora que lleguemos al paso novecientos catorce para poder volver al cine ….

Por sulaco

Maximus Julayus

5 comentarios

  1. Pues aquí hay restaurantes que para vender más han ampliado y mucho su zona de reparto. El Fuji reparte hasta Telde, 13 km. Han puesto reparto no solo en moto sino en coche para distancias más largas.

  2. Aquí también reparten muchísimo más lejos. Antes eran 3 kilómetros de radio alrededor del bar o restaurante. Los 5 kilómetros ya son de puro-lujo María, eso sí, los empleados usan bicicletas eléctricas.

  3. En abril hicieron pruebas de abrir sitios pero solo se podía hacer apuntándote y yendo a una PCR antes y una PCR después. Programaron 200.000 plazas, para museos, zoos, parques de atracciones y conciertos. Sobraron 60.000 porque al parecer, lo de tener que hacerte una PCR (toda la familia) para ir al zoo y después una nueva unos días más tarde, no mola nada. Los conciertos los cancelaron, los parques de atracciones no abrieron, ha sido un fiasco.

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