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Reality sucks

Experimentando

Últimamente estoy comprando cosillas exóticas para algunos experimentos culinarios que tengo entre manos. Uno de los problemas de el invierno es que cuando hago masas y las tengo que dejar creciendo, nunca consigo la temperatura adecuada para que el proceso transcurra de manera uniforme. He probado a encender el horno al mínimo y poner el bol dentro, pero no siempre acaba bien o a poner el bol cerca de uno de los radiadores y sigo sin conseguir el punto más idóneo. Hablando con un colega que está obsesionado con la fabricación de pan, el hombre me contaba que había cogido una antigua nevera y la había convertido en una cámara de temperatura controlada en la que podía mantener mediante distintas cosillas que había comprado unos 25 grados gloriosos, que según él es el valor ideal para que la levadura se despiporre y haga su trabajo. Todo esto después de la última vez que hice cruasanes y en la que terminé poniendo la bandeja con los mismos en uno de los dormitorios porque la temperatura era mejor. Mientras charlábamos, mencionó algo que me llamó la atención y esa misma noche estaba en mi tienda china favorita mirando cosillas. Al final me he comprado una pequeña alfombra eléctrica para terrarios que usaré para calentar el bol e incrementar la temperatura del mismo hasta los veinticinco grados. En esta primera fase el control será manual, usaré un termómetro de cocina con alarma y cuando me avise regularé manualmente el encendido y el apagado. Si esto funciona, me agenciaré un regulador en Aliexpress y automatizaré el sistema, aunque para probarlo tendré que dejar pasar un tiempo ya que primero me tienen que llegar las cosillas que he comprado y después se tienen que acabar los cruasanes que tengo congelados y que consumo poco a poco.

Otro de los experimentos es con piedras en el horno. Me he comprado una especial para Pizza, redonda y ligera y no hay color entre hacer una pizza usando la piedra previamente hiper-mega-calentada y poner la bandeja en el horno como hacen los cristianos normales. Lo primero es una pizza gloriosa que se cocina en seis minutos y queda de fábula y lo segundo es algo parecido que está bien pero no es lo mismo. Ahora estoy manipulando a un colega para que compre dos pedrolos enormes, unos leños del tamaño de la bandeja del horno y tres centímetros de grosor y de un material especial que aguanta las subidas y bajadas bruscas de temperatura y lo usaría también para hornear pan, cruasanes, cristinas o lo que se tercie. Los tiempos de horneado cambian totalmente en estos casos pero el resultado lo merece. Aún tengo que encontrar un rincón en el cuarto debajo de la escalera para tremendo pedazo de pedrolo, que además pesará un quintal.

El tercer experimento lo haré este fin de semana y será algo que parece ser que se prepara en Estados Unidos y que no existe en Holanda, aunque el nombre refiere a este país. El domingo me haré un Dutch baby, que viene a ser una perversión del panqueque hecha en el horno en un recipiente de hierro. Tiene pinta de ser una bomba calórica pero si cuaja, puede ser mi próxima perversión. Es un desayuno cocinado en algo más de una hora, con lo que no será para días con prisas sino para esos días de fin de semana en los que excepcionalmente, ni viajo ni voy al cine por la mañana. Veremos que tal queda.

Por sulaco

Maximus Julayus

6 respuestas a «Experimentando»

Jo!
Que susto…
En un momento dado pensé que ibas a comer un bebé al horno y me alarmaba pensando que Sulaco había perdido la chaveta… 🙂
Salud

Imagino que lo de la piedra sale a cuenta si hay que hacer varias, porque para una o dos calentar la piedra me suena como desperdicio de.energía, o no?

No creas. Si precalientas el horno es simplemente un rato más y a la hora de hacer la pizza, en lugar de los doce minutos habituales, está lista en seis.

Ayer hice Pastéis de Nata poniendo los moldes sobre la piedra y fueron É-PI-COS. El colega que me estaba visitando se jincó 4. También la usé para hacer dátiles con bacon. En realidad, la he dejado dentro del horno y todo lo pongo sobre la piedra. Se hace más rápidamente y mucho mejor.

La usarás los días que no vayas al cine, ni viajes, ni tengas que ir a currar: traducción : “La usaré, con suerte, dos veces al año”.
Esta semana salió la noticia aquí, que me hizo mucha gracia de una tía que quería calentar la cama, y se le ocurrió meter a calentar un ladrillo refractario en el horno, y luego ponerlo directamente sobre el colchón. Naturalmente prendió fuego y perdió toda la habitación.
Mi madre tiene una piedra de esas gigantes, pero ella tiene barbacoa exterior, y la pone al fuego. El chuletón a la piedra sale de morirse.

Luis, las lozas o piedras de chamota, que se compran en los templos adecuados, puede que incluso tengan en ese enorme que hay cerquita de tu casa de una cadena francesa, valen y esa es la que estoy buscando ahora, porque la quiero del tamaño de la bandeja del horno para hacer los cruasanes y todo lo que necesita horno con masa de pan/hojaldre en ella. No son caras. Eso sí, son más gordas (2 o 3 cm) y requieren de algo más de tiempo de precalentamiento, pero vale la pena por el resultado.

Virtuditas, solo el domingo la usé 3 veces, para los Pastéis de nata, para los dátiles con bacon y para la pizza. El resto de esta semana, no creo que la use, básicamente porque voy a estar tirando de congelador hasta el jueves y el fin de semana no estoy en mi casa.

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