Llegamos al tercer día y por si el Ancestral no las está contando, ya tenemos siete nueve inmersiones en la cola de vídeos. Este era el último día buceando de algunos de los que estaban, con lo que solo en la primera vino una chica con nosotros y las otras dos las hice con un Dive Master, que es prácticamente como una sesión privada y exclusiva. La mañana comenzó con el desayuno y tras este, p’al barco.
Como estamos con mareas de luna llena, que son brutales, para la primera fuimos a un sitio llamado Cocoa Corner, en donde seguramente podríamos evitar un poco la corriente, o esa era la idea. Nos ìbamos a ir acercando a la esquina y en un punto determinado pararíamos para engancharnos en una roca si había algo. Resultó que habían varios tiburones de punta de aleta blanca bastante grandes así que nos quedamos allí un rato, con los ganchos. Después para salir de allí, la corriente nos magreó, nos empujó, nos apabulló hasta que llegamos a un sitio en el que había una pequeña oquedad y dentro vimos un par de tiburones de punta de aleta blanca, muy chulo. Después de eso, ya íbamos hacia la esquina y la corriente cada vez era más y mas fuerte, con lo que mantenernos los tres juntos se complicó bastante y tuvimos que aletear una jartá porque la corriente nos empujaba hacia el canal. En esa lucha vimos tiburones grises, peces ballesta por un tubo, con los que tuvimos un montón de cuidado porque esas malas bestias pueden ser puñeteras, vimos una cantidad ingente de tortugas, un pez trompeta, que creo que es el primero que veo en este viaje por aquí, vimos también barracudas y un cangrejo pequeñito en una anémona. Esta ha sido la inmersión en la que más aire he consumido, salí con cuarenta bares después de cincuenta y un minutos.
Después de descansar, para la segunda inmersión elegimos un sitio relajado, Dhan?di Giri, o sea, una montaña sumergida y que se quedó a tres metros de crear una isla. Aunque yo buceaba con mi Dive Master, vinieron también tres chinas con dos Dive Masters adicionales que lo que querían era fotos y vídeos debajo del agua, es decir, no querían bucear, querían las fotos y los vídeos para sus redes sociales. Lo flipé. Nosotros nos tiramos y estuvimos allí cincuenta y cuatro minutos, dimos varias vueltas a diferentes profundidades y en el paseo vimos peces payaso de las Maldivas en sus anémonas, dos morenas pequeñas, cangrejos, gambas, corales, peces león, un pez globo grandísimo y bancos de pececillos de todo tipo y color. El lugar está en una zona en la que recibe un montón de corriente y están levantando una nueva isla y la impresión es que toda la arena que está llegando está asolando el lugar y matando los corales, con lo que el gobierno del país sacará dinero de un consorcio hotelero que tendrá un hotel de lujo con isla propia aquí y el precio a pagar es la destrucción de un entorno natural que sobrevivió miles de años.
Después de almorzar, fui al barco, como el único que buceaba. Íbamos a buscar tiburones Leopardo y de esos se pueden ver en Guraidhoo Corner. La idea original era cruzar el canal, que la probabilidad es mucho mayor de verlos en el medio, pero de nuevo, las corrientes con luna llena tienen su propia idea y aquello era imposible, así que optamos por hacer la inmersión habitual allí. Entramos en el azul, nos acercamos al arrecife y la corriente nos empujaba hacia la esquina, que es donde están los tiburones. Por el camino, el agua nos empujaba con saña por detras y avanzábamos ligeritos, pasando peces Napoleón, meros enormes, y algún tiburón que parecía ir en nuestra misma dirección. Cuando llegamos a la esquina, pusimos los ganchos y la corriente era bestial, era como estar en un túnel de viento y ni los tiburones podían hacerle frente, aunque lo intentaban. Había unos cuantos, pero lo estaban pasando mal. Después de un rato nos soltamos y salimos disparados, literalmente, como si nos hubieran puesto en un cañón y nos hubieran disparados. Íbamos como superman, o en mi caso como super-julay y toda mi atención estaba puesta en mantener la misma profundidad que el Dive Master porque si nos separamos, las corrientes nos llevarían por caminos distintos, ya que allí lo que había era una sucesión continua de lavadoras en centrifugado y cada una nos lanzaba en dirección a la siguiente. Para mantener la profundidad del Dive Master, en al menos cinco ocasiones tuve que llenar el chaleco de aire porque mientras él estaba a un nivel a mí me empujaba hacia abajo y después sucedía al revés y tenía que vaciarlo para no irme hacia arriba mientras él lo llenaba para no irse hacia abajo. Creo que estuvimos entre torbellinos durante cerca de un kilómetro y medio, siempre a profundidades entre los veinte y treinta metros. Pasábamos atunes, morenas, peces ballesta y otros peces a velocidades de infarto. Después de esa distancia, encontramos una pared en la que estábamos protegidos y procedimos allí a ascender, poco a poco, hasta los cinco metros y aprovechamos para hacer allí, asocados, la parada de seguridad, junto con un par de tortugas que también habían encontrado aquel lugar y no querían irse. Por la parte de arriba la corriente era mucho menor, pero todavía teníamos que entrar en el azul para que el barco nos pueda recoger, asi que salimos en esa ruta y delante de nosotros vemos un tornado bajo el agua, perfectamente visible, asi que tuvimos que dar un rodeo porque si nos pilla aquello, seguramente nos devuelve a los treinta metros de profundidad. Fue una inmersión muy técnica y divertida y una que tengo claro que solo se puede hacer asi, con dos personas, si hubiéramos ido en un grupo, es mas que probable que la gente hubiese acabado en lugares distintos.
Con estas tres inmersiones, mi total está en las trescientas veinticinco inmersiones. Y así acabó el tercer día.
2 respuestas a “Guraidhoo día 3. Tremenda corriente, cristiano”
¡Madre mía!…Inmersión entretenida. Un vídeo de toda ella, estaría interesante.
Lo del consorcio hotelero de lujo, no lo comento para no enturbiar esa inmersión tan interesante.
No yo no cuento nada, veo que es un «Baño Maria» mas por si me interesa algo y paso de largo alegremente… 🙂
Salud