La caló africana


Las Islas Canarias, hasta donde yo recuerdo, estaban en una zona de clima subtropical y además, rodeadas por el océano Atlántico. Aquí, en la capital de Gran Canaria, la ciudad de las Palmas, al norte de la isla, los inviernos eran de temperaturas entre dieciocho y veinte grados y en los veranos las altas se ponían en los veinticinco. Eso se acabó. Esta semana, las mínimas nocturnas muchos días están en los veintidós y por el día, ayer mismamente en la playa había treinta y nueve grados y un calor infernal, tanto que puse mi pulsera mágica en la bolsa de playa para que no me quede marca en la mano y cuando la saqué se había apagado, totalmente vencida por la caló brutal que había en la arena. A eso añadimos luna llena y unas mareas del Pino gigantescas y el agua está ya llegando a la altura de la avenida de la playa por la zona del hotel Reina Isabel, la española y no la otra que la diñó la semana pasada. Yo no recuerdo en ningún momento del pasado haber visto el agua tan arriba, básicamente la playa Chica, en marea llena, desaparece, pero es que todo lo que viene después, por la zona De la Peña la Vieja, también es mar sin playa y el agua golpeando la avenida y subiendo incluso a la misma. Esto debe ser eso que no existe y que llaman cambio climático.

En la playa de las Canteras, cuando pasamos de los treinta grados, la arena se vuelve carbón encendido, es imposible caminar sin zapatos por la arena y como las mareas son tan fuertes, la gente se acerca al agua con sus cholas, se las quita para bañarse y al volver han desaparecido y es posible que ya estén a medio camino de Venezuela. En las calles, el asfalto se convierte en un radiador y el calor por las calles es brutal y por suerte, aquí no se derrite, como en Holanda, que el asfalto que se usa se pensó para que drene el agua muy rápidamente y para otro tipo de clima y ahora es que se derrite, no solo el de las calles y el de las carreteras, también el del aeropuerto, que se pasan el día regando las pistas de despegue y aterrizaje para que no se les derritan y bueno, multitud de puentes en Ámsterdam y en otras ciudades se han dilatado y no los pueden abrir por miedo a no poder cerrarlos.

En estos días por España he visto que la movida esa que se han inventado para el ahorro energético con el aire acondicionado a veintisiete grados lo único que hace es espantar a la gente de los negocios y a los empleados APESTAR a sudor macerado, que hoy mismamente entré en una tienda y las dos empleadas tenían un aura maligna de peste a chocho podrido y secado al sol que no veas, que una de ellas se me acercó para preguntarme si podía ayudarme y yo pensé que perdía el conocimiento allí mismo y jamás me despertaría y si tenemos que las Islas Canarias son ISLAS, que aquí prácticamente no se usa el gas para generar electricidad porque es muy caro desde siempre y que lo que se usa de toda la vida es el petróleo, o combustibles que se obtienen del mismo, aparte de un arsenal de molinos de vientos y paneles solares, no se entiende por qué aquí, un lugar en el que habrá sol y viento los doce meses del año, hay que poner las mismas reglas que en el lugar más frío de la península y en el que sin calefacción no se sobrevive.

Entre las cosas conseguidas en la semana en Gran Canaria, me han cortado el pelo y ya no parezco una seta, he podido ir a bucear dos días y tengo un arsenal de vídeos y hasta fui a ver tres películas españolas al cine, lugar en el que me da la impresión que estaban haciendo trampas porque el aire acondicionado estaba fresquito. Esto se acaba. Mañana por la noche comenzará la pesadilla del regreso en un vuelo charter, que imagino que será tan terrorífica como el vuelo que me trajo y por lo que he leído hoy, tanto el lunes como hoy en el aeropuerto de Schiphol han tenido problemas masivos, con colas de muchísimas horas y mucha gente perdiendo sus vuelos. Al parecer, el bono que le daban a los trabajadores por el verano para incentivarlos se acabó y ahora que ganan lo mismo por hora que trabajando en un supermercado reponiendo estanterías, prefieren ese trabajo, que les pilla al lado de su keli, tienen horarios más humanos y hasta pueden librar en fines de semana y mientras tanto, el gobierno neerlandés quiere poner una tasa de aeropuerto de más de treinta leuros para las personas que viajen por los aeropuertos neerlandeses.


2 respuestas a “La caló africana”

  1. En fin, leyendo buenas y relistas entradas como la tuya, se acuerda uno del bicho ese llamado Trump y su negación rotunda del cambio climático, enseguida el recuerdo es para los inútiles de los políticos, a continuación viene a la mente la Revolución francesa, la guillotina, y seguido, casi alegrarse uno de estar caminando a por los 82, con lo que el inevitable palme, con estiramiento de patas incluido, está a la vuelta de la esquina, si no fuera por los jóvenes que dejará uno atrás y ama tanto… 🙁
    Salud

  2. Genín, con el comentario anterior sí que me has sonado viejuno eh? Todo se acaba, voy a palmar…. no te fíes, aunque el africano sea más joven, y yo sea todavía más joven que él, no significa que cualquier día lo atropelle una bici de una de esas sin bragas y lo deje en el sitio, y con ese calor que describe, el cadáver se descompondrá antes de que lleguen los servicios fúnebres, con lo que acabarían antes tirándolo a un canal…. vaya, hoy soy todo positivismo, ya me has contagiado!

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