La empresa pierde talento 2018

Aunque creo que no lo he comentado por aquí, durante los últimos dos meses hemos tenido en mi empresa una reorganización que ha comenzado a culminar hoy y supuestamente acabará mañana. No lo comenté porque esta vez sabía desde el principio que no me podía tocar a mi, ya que determinaron las personas que echaban por grupos y en la lista no había ninguno del mío. Pese a no estar nominado, mi actividad en estos dos meses ha sido frenética ya que yo no pierdo una oportunidad para joder a la polaca de recursos INhumanos y le he hecho la vida imposible con gran ilusión y fantasía. He puesto todo tipo de piedras en su camino y he distribuido tanta información en la empresa que los he obligado a jugar al quite, a responder a aquello que se propagaba por las cuatro plantas y que siempre sabían que detrás estaba yo o uno de mis compis. El número total de gente despedida ha sido de ocho, aunque son cifras muy relativas porque también se jubilan seis este año, no se renuevan los contratos de tres y desde el mes de enero hasta el de abril, cada mes una persona ha renunciado, con lo que en total serán unos veintiuno, a día de hoy y quedaremos unos ciento veinte o así.

La polaca mandó un correo a todo el mundo diciendo que entre hoy y mañana sería la gran gala de La empresa pierde talento 2018, que fue como llamé yo al evento parafraseando un programa televisivo muy popular en los Países Bajos. Como estamos en oficinas abiertas y repartidos en ocho salas en cuatro plantas, el operativo ha sido complejo, ya que se trata de mover la información lo más rápida y eficientemente posible. Creé núcleos de distribución en cada zona y esta mañana arrancaba el despliegue tecnológico, ya que mientras se ejecuta el tema no nos dejan movernos por el edificio. Usamos dos programas de mensajería corporativo, correo electrónico, güazap y un grupo creado en la mensajería con gente de cada zona y colegas en el Reino desUnido, Bélgica, Emiratos, Francia, Dinamarca y Suecia. En ese grupo, mayormente yo ponía la información que me llegaba por mensajes privados o con llamadas y desde ahí se distribuía a todo el mundo, alimentado además con rumores y curiosidades sobre la empresa, ya que me lo curré, cogí todos los datos económicos que hemos recibido en los últimos cuatro años, los metí en una hoja de cálculo y he sacado unas gráficas que han provocado el sonrojo de más de uno en el consejo de administración, ya que muestran de manera concluyente que mienten como bellacos o no saben de números. Cuando se acercaban a una persona para pedirle que los acompañara, en los siguientes veinte segundos yo recibía la información, la propagaba como no-confirmada y disparaba las redes de cacería para confirmarla. TODA la empresa conocía en prácticamente tiempo real lo que estaba sucediendo y toda la estrategia de la polaca para hacerlo de tapadillo se fue a tomar por culo. El bombardeo y el acoso al que sometimos a los de recursos inhumanos ha sido tan efectivo que por la tarde uno de los vicepresidentes venía a pedirme información a mi afirmando que a esas alturas, yo era la persona con una imagen más certera de lo que estaba sucediendo. Cuando vio mis dos pantallas lo flipó, cuando vio como entraba y salía información y como yo estaba haciendo mi trabajo con más de veinte conversaciones separadas de mensajería, el colega me terminó felicitando. De los ocho que echaban, solo han conseguido informar a cinco, les faltaron tres que seguramente escaparon porque estaban al loro y desaparecían del lugar en el momento oportuno y tendrán que decírselo mañana. La polaca no contaba con mis contactos entre los amarillos y entre todos y cada uno de los clanes. Yo conozco a todo el mundo dentro del cada vez más pequeño mundo que me paga mi nómina. Todos sabemos que esta reorganización no resuelve nada, es solo los previos del gran mazazo que está por venir y que yo apuesto que será en octubre aunque la mayoría de compañeros cree que tardará un año.

Como en ocasiones anteriores, hice una apuesta con un compañero y cada uno creó su lista de candidatos. El siguió la que denominó como regla social y su selección se basó en gente que se retiraría en dos o tres años. De los cinco que se saben, acertó dos. Yo seguí, en base a una pequeña reorganización que ya hubo este año, la que he bautizado como la regla del COÑO y que dice que cuando hay un chocho en un departamento, ese es el candidato independientemente de su edad, su trabajo o su talento. He acertado también dos, en dos grupos en los que echaban a una persona y tenían una hembra en su plantilla. En mi empresa, hemos pasado a tener un siete por ciento de hembras, son una especie en peligro de extinción y sus baños pronto serán para uso y disfrute de todos. Cuando me preguntan, se lo cuento a todos, la polaca no quiere competencia alguna, quiere que el suyo sea el único piporro en el trabajo y no parará hasta deshacerse de las que nos quedan, que son pocas y cada vez serán menos.

El viernes nos explicarán la nueva organización aunque un vicepresidente ya me ha soplado cuál será mi puesto y el tipo que me toca de jefe es uno por el que tengo un desprecio infinito y al que le haré la vida un calvario, ese cabrón va a gozar del purgatorio en vida y o se va él o hará que me echen en la próxima ronda.

Por sulaco

Maximus Julayus

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