Hasta ahora he tenido un montón de suerte con mis contratos de energía, sobre todo contando que en el año 2022, o más bien en el tramo final del 2021, firmé un contrato fijo de gas y electricidad por tres años, con lo que llegó la guerra suciolista, podemita y truscolana de los josdeputa-rusos contra Ucrania y a mí no me afectó durante tres años. Cuando se acabó el contrato y como puedes solicitar el cambio noventa días antes de que acabe el que tienes, me puse una alarma en mi telefonino y desde las mismísimas Maldivas busqué la mejor oferta y me cambié y ese contrato, hecho en octubre, no era tan malo como uno hecho en enero y este año se supone que todo iba a ser igual pero llegó el jodelagranputa orangután-naranja-de-mielda, ese íntimo de los josdeputa rusos, se montó una guerra contra Irán que no ha podido ganar y jodió el mercado de la energía y básicamente, una semana antes de poder saltar de operador la energía que ya estaba carísima, estaba unos céntimos más barata que cuando por fin pude hacer el nuevo contrato. En el nuevo, ya firmado, ya aprobado y esperando que llegue el día de enero en el que se activa, lo único bueno que hay es que me darán, al final del contrato, trescientos leuros por ser cliente nuevo, con lo que al menos tengo ese descuento que llegará con retardo.
Lo que no he evitar son los subidones y el precio de la electricidad se incrementará y para elegir mi operador tuve que hacer números porque ahora que tengo el contador ese que no es inteligente, he descubierto que en base a mi consumo habitual, yo gasto más en las horas que se consideran de tarifa alta, que van, de lunes a viernes, de siete de la mañana a once de la noche, y consumo menos en las horas de tarifa baja, que son las nocturnas y los fines de semana. Sabiendo eso, al final el contrato que tengo hace que en horas normales, pagaré un veinticinco por ciento más que este año y en horas bajas, pagaré un treinta y uno por ciento más. Escandaloso, pero no tanto como el gas, que subirá un cuarenta y ocho por ciento respecto a lo que pago este año y me saldrá a 1,8 leuros por metro cúbico y el gas lo uso para cocinar, para ducharme y para la calefacción, que es la que lo usa a destajo, así que mi amigo el Moreno y otra gente empezó a hacer cálculos y ahora todos estamos regresando a las estufas y radiadores eléctricos, porque, por ejemplo, el día que trabajo desde mi keli, si tengo que tener la calefacción de toda la casa encendida, eso será un montón de gas y me sale que puedo usar casi 6 KW de energía eléctrica por el precio de un metro cúbico de gas, con lo que teniendo un radiador que caliente la habitación con la que trabajo todo el día, me ahorro una pasta.

En este punto, todo el mundo tiene sus sistemas preferidos y todos me aconsejaban y al final opté por un ventilador cerámico, como los viejunos, que puedo poner a tres potencias distintas y que uno de mis amigos usa cuando va de camping con su auto-caravan y también los tiene en su keli, así que me lo compré ahora y ya lo tengo. La razón para comprarlo tan pronto es que esto es como los aparatos de aire acondicionado en verano, cuando llega la ola de caló y la gente corre a las tiendas y ya no están disponibles. Con las calefacciones pasa lo mismo, o compras ahora que todavía no hace mucho frío o cuando llegue el frío, no lo vas a conseguir y acabarás teniendo que pagar un montón o que esperar hasta la primavera.
Hoy hice la prueba y usándolo a su potencia más baja durante gran parte de las ocho horas laburales, que estuve trabajando en mi keli, mi consumo de electricidad fue de setenta céntimos de leuro y para hacernos una idea, con la ducha y un momento que abrí el agua caliente durante el día, consumí 0,2 m3 de gas y el coste de eso fue de 30 céntimos de leuro, así que si hubiera tenido la calefacción en marcha posiblemente habría llegado a los dos m3 y estaríamos hablando de 2,4 leuros.
Todos estamos transformando nuestras rutinas para este invierno, las mantas vuelan de las estanterías, la gente está comprando radiadores y otros artilugios, los que tienen chimenea están apilando madera y la esperanza de todos es que sea un invierno flojillo y todo se quede en un susto.