Mi segunda visita a la isla de Kakaban

El relato comenzó en Desde Utrecht a Bali pasando por Doha

Si hay algo que tengo claro es que mi sitio favorito de los que suelen ir en Scuba Junkie Sangalaki es la isla de Kakaban y particularmente las inmersiones en Barracuda Point. Esta mañana como siempre a las siete era el desayuno y los buenos días a todos y después a las ocho menos cuarto todos llevábamos a nuestro barco los plomos, trajes, botines, aletas, máscara, ordenadores de buceo y cámaras para otro día épico y legendario y otra vez, iba con los chiquillos canadienses, que nos hemos adoptado mutuamente y cuando los malayos no me acaparan, me estoy riendo con ellos, recién graduados como médicos y ahora dispuestos a empezar su especialidad en julio durante años y vamos a tener un cirujano de medicina interna, otro de alguna coña de los oídos o las entrañas del cabezón y el tercero uno de medicina general.

Salimos exactamente a las ocho y llegamos a las nueve en punto y fuimos directamente a el muro de la meditación, que para mí es la peor de las que se hacen allí porque es mirar una pared vertical petada de algas y corales, petadas de peces y más peces pero chacho, yo soy de bichos grandes y si te digo la verdad, es que no me acuerdo ni de lo que vimos, pero medité un montón contando los minutos hasta la hora para salir e ir a donde yo quería ir.

Primero paramos de nuevo para visitar el lago de las agua vivas y de nuevo lo vimos gratis y nos reímos y disfrutamos como bellacos nadando con esos adorables bichos. Cuando estábamos volviendo a nuestro barco comenzó un chaparrón brutal pero como ya estás mojado y el agua es a treinta grados, ni lo notas y como todo lo llevamos en bolsas a prueba de agua, pues ningún problema. Después de allí enfilamos a el punto de las Barracudas, mi inmersión favorita y que ya había hecho dos veces la primera vez que estuve allí y lo flipé en casi todos los colores. Ya yo le había dicho a los niños que aquello iba a ser el acabose y que no lo olvidarían nunca. Saltamos, bajamos a unos veintiseís metros de profundidad y de repente apareció el tiburón gris de arrecife, los tiburones de punta de aleta blanca enorme y nosotros nos agarramos al suelo como pudimos y aquello era una fiesta de tiburones enormes alrededor nuestro, una raya águila y nosotros flipando. En eso que mi Dive Master, que está cerca, me dice que vaya hacia él, agarrándome de unas lianas que crecen en el fondo y que son fortísimas y me pide la cámara y debajo de un coral a su lado hay dos tiburones de punta blanca bebés. Flipé y cuando volví a mi zona, vi que debajo de todos los corales estaba infectado de tiburones bebé. Aguantamos allí diecisiete minutos antes de tener que subir porque nos bebíamos el aire y además, nos acercábamos peligrosamente a la línea en la que es necesaria la descompresión. El resto de la inmersión fue en una pared, a unos diez metros de profundidad, viendo corales, algas y bancos de peces pequeños de todo tipo y justo al final también vi cuatro tortugas. Cuando salieron los chiquillos, no paraban de gritar y flipar y hasta nos tiramos todos al agua juntos y meamos todos allí mismo, en lugar del sistema cortés de mear de uno en uno. Yo ya había amenazado a mi Dive Master y le había dicho que queríamos repetir allí pero él tenía otros planes y quería una inmersión en algún otro lugar sin peces grandes y que dependía de lo que quisieran los otros. Está claro que ese no me conoce así que le expliqué a los chiquillos que las dos opciones eran repetir o ir a una mierda de sitio a ver peces pequeños y ellos por unanimidad pidieron regresar allí para la tercera. Antes de eso almorzamos y caminamos un poco por una playa de la isla.

No tuvieron ni que rogarnos para que nos preparáramos, nos pusimos los trajes super-rápido y estábamos todos super-hiper-mega excitados. Nos lanzamos, bajamos y en el mismo lugar, de nuevo un festival de tiburones y nosotros alucinando y hasta hice un vídeo en el que se puede ver a todo el mundo y dos tiburones enormes como un truscolán obeso. Estuvimos allí dieciséis minutos y cuando nos íbamos vi unos peces enormes que creo que eran el Napoleón. Después subimos a la zona de la pared vertical para ver nudibranquios y cangrejos diminutos y cosillas así, que están bien pero no es lo mismo. Vi una tortuga en la zona y salimos a la hora. En el barco todos flipábamos y según volvimos apalabramos volver al siguiente día, así que mañana será más de lo mismo en mi penúltimo día buceando en Derawan.

Por la noche, quedé para ir a cenar con los chiquillos y apalabré con los malayos que pidieran comida para nueve el día siguiente y cenaríamos todos juntos, que como ya he dicho, esta actividad crea fuertes vínculos entre la basca.

El relato continúa en Cerrando el ciclo con una nueva visita a Sangalaki

Una respuesta a «Mi segunda visita a la isla de Kakaban»

  1. Bueno, con tanto médico, en caso de necesidad, estarías bien atendido, aunque estén verdes todavía, mas que yo, seguramente, saben… 🙂
    Salud

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