
Esta es más bien una peli de filmoteca pero que pusieron en mi ciudad un solo día y en una única sesión, con lo que me ahorraron la visita a la filmoteca. El universo estaba decidido a impedir que la viera y teníamos una alerta amarilla por vientos fortísimos y lluvia, pero justo en el instante en el que yo tenía que ir al cine, que está a veinticinco minutos de mi keli en bici, mi Ángel de la Guarda dio muestras de su poderío y pude llegar al cine bien sequito y el viento tampoco me molestó mucho. A la vuelta el viento lo tenía de espalda y lo que hacía era empujarme y empujarme y en un punto determinado conseguí llegar a los treinta y ocho kilómetros por hora durante unos segundos. La película se titula Familiar Touch y pasó por un festival en España, pero como que no les apetece estrenarla y eso que lo de truscoluña no es nación atraería multitudes a los cines.
Una julay las pasa putas y canutas en el ocaso de su vida.
La peli arranca con la vieja haciéndose el desayuno y con coñas raras, como poniendo una tostada como si fuera un plato. Después aparece un pavo a comer con ella, al que no reconoce y que resulta ser su hijo y se la lleva a una residencia porque tiene demencia. Ella está incómoda en el lugar, sobre todo al principio, pero poco a poco va creando relaciones con los trabajadores y con los otros ancianos, aunque su memoria se desvanece y de la misma manera, cada vez menos cosas le resultan conocidas.
Las historias con demencias son siempre terribles, pero en esta película podemos ver como la mujer que la sufre va disfrutando de las pequeñas cosas de la vida y en los momentos de lucidez, que cada vez son menos, los disfruta enormemente. Hay un momento en la peli en la que su hijo la viene a ver y por primera vez en la historia la vemos reconocerlo y bailan juntos y es una escena de una belleza sublime. Todo está hecho con muchísimo cariño, vemos a las personas que la cuidan y a los familiares y lo difícil que es esta enfermedad para todos, es una de esas en las que no hay ganadores, todos pierden en un final muy duro. La actriz protagonista está fabulosa. No se regodearon y la peli dura noventa minutos, aunque eso sí, el final es extremadamente brusco, no sabemos como acaba, aunque nos lo podemos imaginar, porque en un momento determinado cortan en seco y ponen los títulos de crédito, que es algo que en cierta manera me molestó.
Me puedo imaginar el terror cerval de algún miembro del Clan de los Orcos expuesto a esta película. Sí que puede interesar a los sub-intelectuales con GafaPasta y a cualquiera a quien le guste que le cuenten una historia. Si el final no hubiese sido tan brusco, le habría puesto algún punto más.







