Puro vicio – Inherent Vice

Hay directores que sigo por el rastro de calidad que han ido dejando en el blog a lo largo de los años. No son muchos y tampoco me preocupo demasiado en averiguar si están trabajando en algún proyecto nuevo ya que de ser así, tarde o temprano lo nombrarán en Filmspotting, el podcast de cine que escucho desde hace casi una década y me enteraré. Uno de esos directores es Paul Thomas Anderson, hombre al que le debemos las fabulosas The master y There Will Be Blood – Pozos de ambición. Sabiendo que tenía algo nuevo en la filmoteca y aunque el trailer era como un imán que me repelía intensamente y me empujaba a no ir, fui a ver Inherent Vice, película que se estrena en España en dos semanas con el título de Puro vicio.

Honestamente, no tengo ni puta idea de que maquinaba este jodido julay

En este párrafo normalmente explico la trama pero en este caso es que no tengo ni idea. Sé que había un detective, que había un montón de gente que aparecía y desaparecía, que todos decían frases rimbombantes y ponían poses sofisticadas pero nunca llegué a absorber el concepto que querían transmitir. Tampoco ayudó que me pegara una serie consecutiva de sobadas épica, en muy pocas películas me he aburrido hasta estos extremos. Si no es por el ruido, creo que no me despierto ni con los títulos de crédito.

La película no tarda ni dos minutos en entrar en la fase más profunda del sueño más terrorífico. Es así de extraña. No hay conexión alguna y tienen una lista interminable de famosos conocidos y conocidísimos que querían salir en pantalla y por ello, a cada uno se les da dos frases tontas y una escena superflua y los tenemos allí, sin que se sepa muy bien por qué o para qué. Joaquin Phoenix ha conseguido que lo odie, su interpretación me producía un asco instantáneo por lo falsa que resultaba, su pinta de gitano que no se ha duchado en décadas no era actuación, era guarrería. Su hablar cansino costaba entenderlo y parecía estar actuando drogado o a cámara lenta, siempre le faltaba energía para hacer las cosas. Aún peor que él fue Josh Brolin, una especie de maniquí roto y plastificado que salía y entraba en pantalla y que nunca aportaba nada. Ambos joden la película de principio a fin. El interés se pierde desde el inicio y solo te queda despertarte, ver veinte o treinta segundos de una escena con un nuevo cameo que no vale para nada antes de caer de nuevo en los brazos de morfeo. La trama se retuerce tanto que en algún punto deja de tener sentido y no creo que ni el director mismo sepa lo que quería rodar. Esto se puede ver claramente cuando vas a IMDb y en la sección de la misma, lo que la gente ha escrito no tiene ningún sentido. En fin, que es una puta mierda del copón.

A esto entra algún miembro del Clan de los Orcos y es casi seguro que le dará una embolia en el cine. Los más pedantes de los sub-intelectuales con GafaPasta hablarán maravillas de la peli pero a escondidas, vomitarán por el asco tan grande que les dio. Aléjate de cualquier cine que la tenga en cartelera por tu propio bien.

01/10
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Por sulaco

Maximus Julayus

4 comentarios

  1. Gracias Sulaco, no me acordaba.
    Por cierto, hoy he visto «El francotirador», la verdad es que esperaba mas de ella, sin que esto signifique que no me ha gustado…
    Salud

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