Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • El día de la bilonga

    24 de mayo de 2019

    Lo de bucear es un deporte de riesgo y no porque te pueda pasar algo debajo del agua sino más bien porque a poco que te descuides, te puedes quemar las retinas con las cosas que uno ve, que son muchas y variadas. Hoy nos tocaba de nuevo salir temprano, a las seis y cuarto, o sea, una cantidad dantesca de minutos antes de la hora Virtuditas que parece ser el inicio oficial del día para muchos de vosotros. La razón del madrugón es que íbamos más lejos y así, salimos del pantalán y comenzamos sin prisa pero sin pausa a desayunar y después me subí a la cubierta terraza a tomar el sol en la hora de ruta. Nuestra primera inmersión era en Sebayur Kecil, súper conocido por Genín al ser tan ancestral. Era una inmersión fácil, de tirarnos al agua y bucear en arenales buscando bichos pequeños, esos que llaman macro que más bien deberían llamar mínimos. O sea, una hora rastreando el suelo para encontrar un cangrejo minúsculo, o una babosa de dos centímetros super-hiper-mega-especial y similares. Creo que lo más especial que vimos fue un bicho que emitía unas pulsaciones eléctricas o así y no le hice ni vídeo ni foto y después al salir el Dive Master me preguntaba y le dije que yo soy de macro, macro, igualito que las Jinameñas con las trancas de sus novios, cuanto más grande el bicho, más hermoso. Durante esa inmersión tuve un problema super-raro porque tenía como una bolsa de aire en el BCD, que es el chaleco ese tan chulo que nos ponemos para parecer más fastuosos y que igual hasta tiene alguna utilidad y por más que usé las trés válvulas de vaciado, no logré sacar el aire y como que me iba todo el tiempo para arriba, con lo que me pasé una hora como si fuera una pelota de goma, rebotando, algo muy molesto. En un momento determinado nos acercamos a una pareja canadiense, muy amenos y agradables, que eso sí que tienen los canadienses comparados con los gringos y cuando los veo, se me empiezan a fundir las retinas de los ojos porque el chamo estaba buceando con la chimichanga al aire, llevaba la bilona al fresco, como si dijéramos. Esto es por culpa de una leyenda urbana que siguen muchos acarajotaos que dice que al hacer la inmersión número CIEN, tienes que bucear en pelotas y hay tanto tonto en el mundo que se lo cree y lo hace. Yo espero recuperar la vista antes de la próxima inmersión con mantas.

    Para la segunda inmersión regresamos a Crystal Rock y de nuevo, bajamos a todo meter para poner el gancho y después a flotar y esta vez vimos además de los tiburones de punta blanca, al menos dos tiburones grises, uno de ellos E-NOR-ME. Después en la parte superior, más cerca de la superficie, vimos un montón de corales y cosillas así, unos tiburones bambú escondidos debajo de una roca durmiendo y cienes y cienes de millones de trillones de peces. Después de la segunda inmersión almorzamos y tuvimos que esperar como dos horas hasta que comenzó la marea baja, ya que la tercera inmersión era de nuevo en el Calderón y solo se puede hacer con marea bajando porque cambia el sentido de la corriente entre las dos islas. De nuevo, esta comienza como un garbeíllo con los colegas y poco a poco te vas acercando al Calderón y después lo sobrevuelas como un helicóptero y finalmente llegamos al final y ahí se lanzó nuestro Dive Master a coger la posición y clavar los garfios y después, nos ponemos de culo, porque hay que llegar de culo para poder aletear hacia abajo y salirte de la corriente, entramos reculando y a toda máquina, nos agarramos a los garfios y uno de ellos se soltó. En milisegundos, yo me agarré a la pezuña del Dive Master, la japonesa se le cogió de los pelos de los güevos y él consiguió mantener un garfio, que nos sostenía a los tres y después puso el otro y finalmente, nos colocamos en posición. La corriente era menos fuerte que dos días antes cuando lo hice por primera vez y me permitió hacer vídeos en los que se puede ver a toda la gente. Me pude poner más elevado y disfrutar más de la corriente y delante de mi, dos tiburones de punta blanca buscando pez tonto para comérselo.

    Cuando nos soltamos salimos disparados y al llegar al recodo de la izquierda nos pusimos a rondar la zona y en nuestro caso encontramos una sepia escondida en un alga super-chula y un pulpo que yo quería llevarme para adoptarlo pero que estaba super-empatado porque lo acosábamos laboralmente. Al final, entre el cachondeo de la montaña rusa del Calderón y lo del pulpo y la sepia nos lo pasamos muy bien. Estábamos en el quinto coño así que el regreso nos tomó como dos horas. Al volver, primero un aperitivo, después ducha y después bajar a cenar y la tertulia, conocer a los nuevos, reírnos de los viejos y hacer llorar a los otros con mis vídeos de mantas, que son, y lo digo yo, que no hace falta que me lo diga nadie, ES-PECTA-CULARES. En total fue un día muy ameno, aunque sin mantas.

    El relato continúa en Con dos kilos sí que no

  • Barcos junto al jardín de Corales de Malwawey

    24 de mayo de 2019

    En estas fotos no vemos aquello para los que paramos porque estaba debajo del agua. Este es otro rinco en el que paran muchos barquillos para que la gente nade y con sus gafitas y su tubito y su chaleco salvavidas si no saben nadar, vean los jardines de corales, que alrededor de Corón están relativamente bien conservados. En la foto también se puede ver la jaima que son los barcos. La caja azul del que está en primer plano es el cagadorrio, ahí entras, te acuclillas y meas o sueltas el jiñote. Si meas de pie, la cabeza sale por la parte de arriba y todo el mundo puede disfrutar con tus expresiones faciales mientras lo haces. Si en ese momento estás en el agua, ya sabes lo que compartirá el espacio contigo.

  • El Julay de las Mantas

    23 de mayo de 2019

    Si todavía queda algún julay en el universo conocido o por conocer que duda que tengo un Ángel de la Guarda excepcional, quiero que esa o esas personas se laven los ojos con lejía para que no vuelvan a ver nunca más la luz del día porque es lo que realmente se merecen. Hoy llegamos a mi segundo día de buceo en el Parque Nacional de Komodo y el plan era salir más tarde, o sea, a las siete, varias horas antes de la hora Virtuditas por la que se rigen los comentaristas y nuestra primera parada era para ir a un lugar a ver tiburones, los de la punta de la aleta o como se llame esa cosa que tienen por arriba de color blanco o negro. Hasta ahí todo bien, salimos, fuimos al lugar y nos preparamos para la inmersión. Hoy a mi grupo, que somos yo y una japonesa, nos dijeron que saltábamos los últimos, algo difícil de entender porque somos los que más tiempo aguantamos con las botellas de aire y al final todos los demás tienen que esperar por nosotros. En el barco había cuatro nuevos y se había marchado uno, casualmente mi compañero del día anterior. Saltamos para la primera inmersión, que era siguiendo la corriente, todo como muy lolailo y vimos tiburones y particularmente uno de aleta negra que estaba como descansando, posado en rocas y que casi ni se inmutó cuando nos vio. Después pasamos como veinte minutos en un arenal buscando un puto pez rana, que es como una cosa de dos centímetros verde, que yo si paso ni lo miro si no me lo señalan. Salimos y nos informan que ha cambiado el plan y que por culpa de las mareas lunares, vamos a ir a otro sitio, uno llamado Mawan y en el que hay dos estaciones de limpieza de mantas. Preguntando a la basca y sobre todo a la japonesa, que ya llevaba quince días buceando en este sitio, me dijo que en total había visto diez mantas, en seis ocasiones, o sea, una o como mucho dos y uno de los Dive Masters me juró por las bragas más sucias de la madre que lo parió que fuera de la época de apareamiento, que no es ahora, las mantas son animales solitarios y que se ve una o como mucho dos en las estaciones de limpieza y eso, con muchísima suerte.

    Nos tiramos al agua y sabíamos que habían dos en la estación de limpieza del inicio, algo especial. Bajamos y las vemos, una Ninja, que son totalmente negras, por arriba y por abajo y una manta de arrecife, blanca por la barriga. Espectacular y yo ya flipando y mi Dive Master me dejó un gancho para agarrarme y que la corriente no me llevara. Hice vídeos y flipé y finalmente, nos soltamos para que nos llevara la corriente, que era bastante fuerte, a la segunda estación de limpieza, supuestamente pasando por unos corales muy bonitos con tortugas y tiburones bambú durmiendo bajo las rocas. El tiburón lo vimos porque nos seguía pero es que como veíamos más mantas por delante, a tomar por culo con lo demás y de hecho pasé por encima de una tortuga que se había colocado para posar y le hice un vídeo de dos segundos y la ninguneé. Llegamos a la segunda zona y hay tres mantas, prácticamente pasando sobre mí, dando vueltas, jugando entre ellas, girándose, comiendo, limpiándose contra los corales, con los peces, se van y llegan dos más y aún más flipante y una ninja y una de arrecife que parecía que querían follar y todo delante de mis ojitos, que casi me salían lágrimas de la emoción y después vienen cinco mantas y tres mantas y una manta y dos mantas y así y así y así y seguía y seguía y los otros equipos se fueron y las mantas seguían con nosotros y estamos a tres metros de profundidad, ya hemos hecho la parada de seguridad por bucear tan bajo y nos quedaba aire y hasta el Dive Master se pone a nadar como una manta siguiendo a una ninja y vienen dos más y yo ya no puedo ni me acuerdo de contar y como todo el mundo me dice que soy exagerado, decidí decir que vimos como diez. Estuvimos sesenta y ocho minutos en el agua y salí con 50 bares y yo me habría quedado quince minutos más y vaciaba la botella, que estábamos a tres metros y se podía salir en segundos. Salí del agua temblando de la emoción, gritando, me abracé al Dive Master, a la japonesa, los tres juntos, corríamos de popa a proa y todo el mundo mirándonos como bichos raros porque ellos vieron cuatro o cinco y ya era épico, así que lo nuestro era L-E-G-E-N-D-A-R-I-O. Yo ya por mí me podían castigar a no bucear más, puede venir un tifón y yo ya estoy satisfecho. Al Dive Master que me dijo que no son animales sociales, fui y le dije que es un trolero, truscolán y que se merece todo lo peor, siempre, como el Marico Hechicero de Ginebra.

    Después almorzamos, que yo no hice ni la foto de la comida de lo enrolado que estaba, es que saltaba muchísimo más que la compresa de una coja, es que pensaban en llamar a un exorcista porque no paraba. La tercera inmersión era en un sitio llamado Siaba Kecil y le dicen el Súper-man porque es una corriente endiablada y vas de un lado de la isla al otro extremo en ocho minutos a una velocidad de vértigo, volando, pasando corales duros, corales flojos, peces y más peces y tortugas y tiburones pero todo volando y al final se llega a una zona menos profunda y allí puedes ver con calma los corales y al parecer hay vacas marinas o algo así (Sea Cow), que son unos bichos enormes, pero no lo vimos y realmente, me la S-U-D-A-B-A totalmente. El agua estaba helada, a veinticuatro grados y mi Dive Master me obligó a quedarme cincuenta y seis minutos. En mi cabeza lo que seguía era las mantas y la experiencia vivida. Volvimos al complejo, llegamos, nos dieron tiempo para echar una meada y volvimos a salir quince minutos más tarde para ir en barco a una isla cercana en la que hay como un mangral y desde donde, tras la puesta de sol, salen miles y miles de murciélagos gigantes, todos juntos, durante unos veinte minutos en los que ves cientos en el aire y se van hacia las islas grandes a comer durante la noche. El espectáculo es épico, pero no son mantas. Lo disfrutamos como bellacos y volvimos y corriendo a ducharme en cinco minutos para no perderme la cena y tras la cena, la japonesa comenzó a revisar todos sus vídeos uno a uno, tomar notas y llegó a la conclusión de que en realidad vimos QUINCE mantas diferentes, al menos tres ninja. Yo pensaba que fueron más pero es que según el Dive Master, ella no llegó a hacer vídeos de al menos cinco que teníamos siempre en la periferia, con lo que el total es más cercano a las VEINTE y eso sin haber mirado mís vídeos ni comprobar cuantas eras, que al parecer las marcas de la tripa son únicas. Y aquí volvemos al inicio del relato del día. Llega el ELEGIDO, the Chosen One, de Uitverkorene, il Scelto, con su Ángel de la Guarda y lo que vivimos hoy en Mawan fue un milagro, porque ni siquiera íbamos a ir allí, porque ni siquiera había otros barcos y así, con alguien que cambia los planes porque le tiene miedo a la corriente que quizás sea muy fuerte para los seres inferiores que iban conmigo, acabo viviendo sesenta y ocho minutos que fueron milagrosos. En el complejo todo el mundo lo tiene claro, soy el Julay de las Mantas.

    El relato continúa en El día de la bilonga

  • Playa de CYC

    23 de mayo de 2019

    Pasando cerca de la playa CYC se pueden ver la miriada de barquillos con turistas que paraban allí para el chapuzón de rigor. Lo de esta playa, como todas las excursiones salen a la misma hora y está cerca de Corón, es algo muy temporal, si le pides a algún capitán de chalana que te lleve y vas fuera de la franja horaria de las excursiones, allí no hay ni dos gatos. Está a menos de tres kilómetros del poblacho de Corón.

←Página anterior
1 … 1.088 1.089 1.090 1.091 1.092 … 3.767
Página siguiente→
  • sulaco
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Igual en otros océanos o mares. El afric…
  • Genín
    en Hungry
    Que cagada, pasando a toda leche… 🙁 S…
  • Genín
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Yo tenia a los caballitos de mar como tr…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 5
    Los pececitos se bañan, que lindos… Sa…
  • Genín
    en La mielda de empresa de ladrones truscolanes
    Yo tengo cuenta en ese banco desde siemp…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 4
    Mas humedades con pescaitos… 🙂 Salud
  • Genín
    en Veintiséis
    Se ve que te estás haciendo viejo, pero …
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 3
    Está muy húmeda esta entrada… 🙂 Salud…

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR