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  • Peleando en familia – Fighting With My Family

    21 de abril de 2019

    Si hay un trailer que engaña, miente y se descojona de los espectadores que no saben que lo que verán es algo completamente distinto, es el de la película de hoy. Básicamente, casi todos los minutos de la Roca en la película están en el trailer y la historia tiene muy poco o nada que ver con él. Supuestamente esto está basado en una historia real que no me interesa y mi única esperanza al llegar al cine es que fuera una buena comedia. Se trata de Fighting with My Family, película que se estrenará en España a mediados de mayo con el título de Peleando en familia.

    Una julay amargada se hostia por dinero con un puñado de pelanduscas

    Al parecer no había una historia que contar sino varias, así que tenemos que la hija resulta ser la que les mola a los gringos y le ofrecen una especie de beca para que vaya a gringolandia y se entrene para ser una luchadora profesional de las artes esas de lucha espectáculo y medio-falsa. El hijo ve como lo rechazan y se le hunde su vida hasta que se da cuenta que a él más que dar hostias le gusta chingar y mientras la novia se despatarre y le deje comer el potorro los domingos, él puede ser feliz. Los padres son dos desgraciados que no valen ni para reciclar la carne y dársela de comer a musulmanes, asumiendo que se les de un final jalal-jalal. La Roca estaba ahí porque vio un cheque en la mano de alguien y fue corriendo a trincarlo.

    La historia de la niñita esta es patética y previsible. Media hora antes de que suceda algo ya te lo imaginas, es todo tan previsible que te dan ganas de centrarte más en buscarte las ladillas y quitártelas. Lo del hermano es lo único interesante, con su patetismo cuando ve que por más que tenga un sueño, la realidad es una pesadilla y nadie lo quiere porque no vale para ello. De los padres y el famoso mejor no hablar. Esto es como un docu-drama o un telefilm de esos de Antena Triste que se hacen para poner el fin de semana tras el almuerzo y que a nadie le importan un carajo. Vale para matar un rato que también puedes matar durmiendo o jugando con tu móvil o tu iPad. Toda la historia de la familia de perdedores de la que sale un campeón es muy tediosa.

    Con gente hostiándose y unos diálogos que parecen sacados del libro gordo de los Orcos, esto igual mola a los miembros del Clan de los Orcos. Definitivamente, no es el producto que buscan los sub-intelectuales con GafaPasta.

  • Cementerio de animales – Pet Sematary

    20 de abril de 2019

    Creo que no debe haber muchos libros de Stephen King que yo no haya leído, incluso de los que escribió con otros nombres. Si hay alguno, seguramente es reciente y está en mi despensa esperando que le llegue la hora. Este escritor puede irse a la cama tranquilo cada noche sabiendo que por una diferencia abrumadora, es mi favorito y del que he leído más libros. En algún lugar de la casa de mis padres en la Garita, esa que se vendió en noviembre, en mi cuarto, estaba la copia del círculo de lectores de este libro y es probable que haya visto la película que se hizo hace la tira de tiempo, aunque no me acuerdo de nada y también es posible que no la haya visto. Siendo un producto basado en una historia del gran maestro, fui a ver Pet Sematary, película que se estrenó en España hace un par de semanas con el título de Cementerio de animales.

    Un julay la caga bien cagada por comprarse una keli en una barriada periférica

    Una pareja con niños se muda a un poblacho y al lado de la keli tienen una carretera por la que pasan camiones a todo meter y en su propiedad hay un cementerio de animales y algo más allá un sitio más chungo y emponzoñado. Cuando el gato de la familia es atropellado por alguien que como yo le tiene manía a esas putas bestias asquerosas, el padre lo entierra en ese sitio y el gato resucita, aunque malaje como truscolán y hablando de independencia, república, reconquista y cosas así. El gato se las apaña para matar a la niña, que el padre resucita y después ya la niña y el gato van liquidando al resto de conocidos o algo así.

    No funcionó. El libro es muy bueno pero la película falla. No hay terror, no hay tensión y el tipo que hace de protagonista, Jason Clarke está mal elegido, no encaja para nada en la historia y cada vez que sale en pantalla le pido a uno o varios dioses que lo liquiden, que no lo lleven al cementerio ese de san Lázaro, que lo revienten y quemen sus restos y después aplasten las cenizas y las tiren en el alcantarillado o algo peor porque el colega destruye todas y cada una de las escenas en las que aparece. Está claro que el gilipollas que leyó el libro para adaptarlo debió emplear menos tiempo comiendo pollas en la universidad y más tiempo aprendiendo a hacer su trabajo. De los dos directores se puede decir lo mismo. En fin, que esto es un telefilm.

    No puedo imaginar un mundo en el que haya un miembro del Clan de los Orcos al que le guste esta película. Tampoco creo que sea del agrado de los sub-intelectuales con GafaPasta.

  • En la playa

    19 de abril de 2019

    Acostumbrado a la playa de la Garita, que es muy tranquila y en donde muchas veces tomaba el sol sin nadie más en la playa o con otros bañistas a una distancia considerable, ir a la playa de las Canteras es una experiencia como la de acudir a un concierto, hay siempre multitudes, tienes siempre a alguien a unos pocos metros de ti y cuando te descuidas o estás inmerso en un audiolibro o te quedas dormido, al despertarte te encuentras un montón de gente nueva a tu alrededor y prácticamente poniéndote los pies en la cara, ya que en la playa de las Canteras no hay playa pa’tanta gente y el espacio, sobre todo en marea llena, es limitado. Cuando yo era pequeño, a esta playa se iba a jugar, tomar el sol, bañarte, montar un bingo bajo sombrillas o echar una partida al envite o hacer una comilona de familia y amigos. Ahora, todo el mundo va con sus teléfonos y la lista de prohibiciones es eterna, ya no se puede jugar a la pelota, no se puede fumar, no se puede poner música alta, no se puede esto o aquello y por la megafonía, en lugar de esos mensajes entrañables que teníamos anunciando que habían encontrado un niño de cuatro años y el chiquillo quería volver con su mamá y habían muy pocos detalles sobre la misma hasta que todos observábamos una mujer desquiciada que corría hacia el puesto De la Cruz Roja, ahora los mensajes son recordándonos prohibiciones, diciéndonos que la playa está llena de mangantes, y mensajes generales que además, dan en inglés. La playa ha perdido el lado salvaje y se ha convertido en otro producto de la sociedad actual, uno para las fotos en las redes públicas y ya no tiene aquel punto de lugar social en el que te tropezabas con viejos conocidos. La avenida de las Canteras es aún más exótica, ya que la fiebre de los corredores los ha llevado a circular por una avenida llena con miles de visitantes a la playa y esquivan la gente como pueden, en ese paripé de correr que hacen ya que van a la misma velocidad que una babosa por mi jardín cuando sabe que la voy a aplastar y se la comerán los cuervos.

    El momento en el que la playa de las Canteras sigue siendo mágica es antes de las diez de la mañana, cuando está vacía y puedes recorrerla de punta a punta y si no miras hacia los edificios, casi que es un viaje al pasado, aunque a la playa le falta un montón de arena que al parecer se llevó el mar en un temporal de hace un par de años. Quizás el presidente gringo esté equivocado y el cambio climático exista de verdad, ya que lo del mar rompiendo contra el muro de la avenida es algo nuevo, siempre pensamos que llegaría un día que se podría ir andando a la barra de la cantidad de arena que tendría la playa y ahora más bien parece que el mar reclama el terreno.

  • La vista de postal al subir al lago Kayangan

    19 de abril de 2019

    El lago está bien, pero el premio gordo cuando subes para llegar al lago Kayangan lo tenemos en un mirador desde el que hay una vista espectacular de la bahía. Tenemos el islote que la bloquea al frente, a la derecha se puede ver el embarcadero y al fondo la isla de Busuanga. Añade las ramas que encuadran la imagen y los colores del agua y esto es lo más de lo más. Creo que tengo otra foto prácticamente idéntica a esta y probablemente la ponga.

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