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Distorsiones

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  • 10000

    7 de junio de 2018

    En el año 2004, mientras muchos se especializaban en hacerse una pajilla sin derramar la leche mangorra, yo, que de siempre fui mucho más sub-intelectual sin GafaPasta me metía en un universo nuevo y asombroso, el de las bitácoras o los blogs o los cuadernos personales o así y de mis entrañas salía una invención tan grande, tan grande, que cambió la historia del universo conocido e incluso de aquel por conocer. Vuestro amado CaraCuloLibro se lanzó el 4 de febrero, demasiado tarde porque yo ya había lanzado el veinticinco de enero el mejor blog sin premios en castellano, Distorsiones, como se puede comprobar perfectamente visitando la PRIMERA anotación, el origen de todo, Robo frustrado, aunque en realidad para llegar hasta allí estuve como dos meses currando, configurando, apañando y sudando sangre, que esto parece que lo hago con la punta de la polla pero en aquellos días, todo era muy complicado.

    El diez de enero del año 2017 celebramos el paso por las 9000 anotaciones, un hito increíble y que nadie creyó posible porque se dice que soy inestable y dejo las cosas según las empiezo, algo que se vuelve a demostrar que no es así ya que mientras estaba de vacaciones en Asia y con todo atado y bien programado, superamos los cuatro dígitos de anotaciones y entramos en el universo de los CINCO DÍGITOS, hito fuera del alcance de prácticamente todas las bitácoras personales y únicamente conseguido por los blog de copiar+pegar, esos de fritanga y refritos con noticias que vemos una y otra vez en mil sitios. Por supuesto, hice un pantallazo hoy para demostrarlo, uno igual a otros que ya hemos visto:

    Este hito épico, es la culminación de una sucesión de anotaciones que si miramos hacia atrás, se ha celebrado al superar las 9000, 8000, 7000, 6000, 5000, 4000 y 3000, ya que esta genial y original idea no se me ocurrió cuando pasé por las 2000 y 1000.

    Como el mundo todos sabemos con certeza que está lleno de malagradecidos y el noreste de la Península Ibérica además los tiene del tipo de chusma y gentuza truscolana, me felicito a mí mismo por mi perseverancia y por mi constancia que han hecho posible que el libro de catorce años de mi vida siga creciendo.

    El próximo hito, los 11000 deberían llegar alrededor de octubre del año que viene, si sigo con mi frecuencia habitual.

  • Molen de Ster

    7 de junio de 2018
    Molen de Ster

    Hoy tenemos una de las fotos más épicas y legendarias que se puede hacer en Utrecht y que los turistas ignoran. A muy poca distancia de la estación central de Utrecht hay un molino en perfecto estado de conservación y en el entorno en el que se construyó. Es además un molino único en el país. Se llaman Molen de Ster y es el único molino usado para aserrar madera que queda en los Países Bajos. El molino, en su parte más alta, llega a los veinte metros de altura y con las aspas se pone en los veintinueve metros. Este molino se construyó en 1739 y en la actualidad pertenece a una fundación y está abierto al público como café entre las diez y las seis de la tarde de miércoles a domingo. Los sábados, entre la una y las cuatro de la tarde se puede visitar el molino y verlo en funcionamiento si hay viento. Más asombroso es que la visita en esas horas es guiada y gratuita (a menos que quieras donar algo de guita para el mantenimiento de esta maravilla). Por suerte, el molino está fuera de la órbita de orcos y bestias de las que rondan por Amsterdam cada fin de semana y es un lugar de paz y tranquilidad. El molino está en una pequeña isla, totalmente rodeado de agua y la parte a la izquierda del molino en la que se ve un edificio más grande fue convertido en una zona de juegos abierta para niños, un pequeño parque fantástico. Esta parte de la ciudad es una de las más vistosas. El canal que pasa por allí es el Leidsche Rijn y ya hemos visto fotos de puentes y casas en esta serie.

  • Un pedazo de regreso de que te cambas

    6 de junio de 2018

    El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

    Mi último día en Asia comenzó desayunando tostadas kaya, a las que estoy más enganchado que varias perras en celo y que ya he encontrado la pasta en mi supermercado chino favorito, así que las incorporaré a mi dieta próximamente. Ese día por la tarde tenía que ir al aeropuerto y como Kuala Lumpur lo tengo bien visto, no me apetecía hacer turismo y darme un baño de calor, que en esa ciudad parece que viven en los treinta y un grados de día y de noche. Después del fracaso de la tarde anterior buscando una funda para mi iPad, me fui al centro comercial que hay junto a KL Sentral y lo rastreé como un perro de caza, sin suerte alguna. Volví al hotel, que está como a doscientos metros, saqué el equipaje de la habitación y lo dejé en la recepción e hice lo que haría cualquiera en su sano juicio. Me fui al cine, por supuesto, en el mismo centro comercial ese a doscientos metros. Por un leuro más podía ver la película en Dolby Atmos así que pagué los cuatro leuros y quince céntimos de la entrada y me fui a ver Han Solo: Una historia de Star Wars – Solo: A Star Wars Story. Después de acabar la película, me quedaba dinero y elegí almorzar por allí en alguno de los mil millones de restaurantes que tienen y acabé en uno con comida típica de Penang en donde comí muy bien y después en otro local me jinqué un helado. Con eso más o menos me había quedado sin moneda local y cuando regresabaal hotel para recoger la bolsa, pasé junto a una especie de chiringuito de venta de fundas de móviles, le pregunté a la pava y resultó que tenía dos tipos de funda de iPad y uno me molaba y cuando me dijo que costaba cinco leuros en moneda malaya, se me puso la sonrisa esa diabólica de Genín, sonrisa que se me torció cuando la chama me dijo que no aceptaba tarjeta. Esta debe ser la única vez en la historia del universo que alguien sacó diez leuros en un cajero de otro país para comprar dos fundas, ya que de paso le agencié una a mi madre, que también ha cambiado su iPad y tiene uno como el mío. Una vez en el hotel, pillé la bolsa, regresé a KL Sentral y tomé el primer tren al aeropuerto y vine llegando allí sobre las cuatro y algo de la tarde.

    Como en los sótanos del mismo hay una especie de tiendas supermercados, hice una batida sin suerte buscando mango seco. Visto el fracaso, subí y facturé la bolsa, con cuatro kilos de peso y me dieron las dos primeras tarjetas de embarque y me dijeron que la tercera la conseguiría en un futuro cercano. Pasé el control de inseguridad y el de pasaporte y después fui hasta la terminal satélite a esperar la hora de salida del avión. Como cierto comentarista tiene una fijación enfermiza con vídeos despegando y aterrizando, me agencié asiento de ventana en la parte trasera del avión y tras un estudio muy completo de los que había disponible, pillé el que tenía la máxima probabilidad de conseguir que al lado mío no se sentara nadie y tuve tanta suerte que sucedió como esperaba. El embarque fue eficiente y salimos en hora. Por delante nos esperaban como siete horas de viaje pero mi objetivo era acostumbrarme a la hora europea, así que opté por no dormir y me dediqué a ver episodios de algunas series y jugar con el iPad en su flamante funda nueva. Creo que no grabé el despegue porque allí no se veía nada, pero no se lo digáis al ancestral que se enrabieta. El aterrizaje sí que lo grabé, en Abu Dhabi y después tenía unas tres horas de conexión, que aproveché para buscar un mostrador de la aerolínea y que me dieran la tarjeta de embarque que me faltaba y en la que no podía cambiar el asiento y me tocaba en el medio.

    En la idea original iba a dormir en el segundo avión pero resultó que a mi lado se sentó una psicópata, neurótica, chiflada y en necesidad de un pollote para relajarla un poco. De lejos parecía un ser humano normal pero fue sentarse y comenzó con las neuras. Lo primero fue que allí apestaba y tanto yo como la vieja que iba por el pasillo nos olíamos con disimulo el sobaquillo pero no, ninguno apestábamos pese a las horas viajando. La tipa cuando pasaron con la comida dijo que no, después sacó una bolsa con su propia comida, que igual era lo que apestaba y montó un número para que le trajeran cubiertos y una bandeja vacía. Tras esto se fue al baño como veinte minutos porque no podía aguantar el hedor y volvió con un perfume y casi nos mata a todos los que estábamos en las cuatro filas de la zona echando una cantidad ingente de perfume. Tras eso perdió la tapa del perfume, encendió el flash del teléfono para usarlo como linterna y comenzó a gatear y rastrear básicamente el avión entero buscando la preciosa tapa de su precioso perfume. Allí no durmió nadie gracias a esa #HIJALAGRANPUTA. Cuando aterrizamos, se quedó en el avión buscando la tapa de su perfume. Espero que el mal de ojo que le eché ya haya florecido y que esté a tres metros bajo el suelo bien pronto. El avión iba a Belgrado, capital de Serbia y ciudad y país por la que no había pasado nunca. Tengo un aterrizaje épico que igual hasta veremos algún día. En el túnel de conexión entre el avión y el aeropuerto se puso la policía para controlar pasaportes y allí se montó una pelotera, con todo el mundo histérico porque muchos, como yo, teníamos una conexión de cincuenta minutos y nuestros embarques ya habían comenzado. Los polis iban a por pasaportes no europeos o serbios, con lo que me dejaron pasar y corrí hasta el otro extremo del aeropuerto, en el que tenía que pasar un nuevo control de inseguridad para entrar en la sala de embarque. Me hice el lolailo, dejé la botella de agua de medio litro en mi mochila, la pasé por la máquina y NO LA VIERON. Por eso no tengo fe ninguna en esos controles, en este viaje he pasado en tres ocasiones líquido por tres aeropuertos distintos sin problema alguno. Después tuve que esperar un rato hasta que nos llamaron para embarcar. Mi asiento era en la segunda fila.

    El vuelo final era con Air Serbia o algo así y no veas con las azafatas. Parecían madrastras malas de películas de dibujos animados, eran todas unas bordes, como si se les hubiese agriado la leche en las ubres. Trataban a la gente a gritos, que igual es lo normal en Serbia, pero vamos, que te encoges y te quedas quieto no sea que una de esas saque el machete y te de el finiquito. El vuelo era de unas dos horas así que la sesión de abusos de las chamas fue más bien corta. Vinimos llegando a Amsterdam sobre las ocho de la mañana. De nuevo, control de pasaporte en el túnel de salida del avión ya que los holandeses no se fían de los serbios, igual que estos no se fían de los moros. Tras este nuevo control, fui a la sala a recoger mi bolsa facturada que solo tardó una hora en salir. Con esto del ahorro lo de la recogida de equipaje en algunos aeropuertos es eterno. Cuando por fin nos encontramos, que yo la daba por perdida con tanto salto, bajé a la estación subterránea de tren del aeropuerto y pillé el siguiente a Utrecht. Desde la estación de la ciudad pillé la guagua a mi casa y alrededor de las nueve y pico de la mañana del lunes había llegado a casa.

    FIN

  • Casa flotante vieja y destartalada

    6 de junio de 2018
    Casa flotante vieja y destartalada

    El autor del mejor blog sin premios en castellano elige las fotos que vemos por aquí y por eso siempre aparecen casas flotantes fastuosas e increíbles pero también las hay cochambrosas como la de hoy, que parece más bien el escenario para una película de terror en la que Puerkagón te persigue para matarte con repúblicas inventadas y mucha truscoluña, que no es nación. En este caso tenemos una casa flotante que es de madera en sus paredes, aunque la base parece hormigón. También da la impresión que el dueño debería limpiar los canalillos por los que va el agua en el tejado porque los tiene petados de mierda de los árboles que están por encima. A la izquierda hay dos ventanucos que probablemente revelan que alli hay dos literas en un dormitorio.

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