Siguiendo mi paseo alrededor de la isla de Siquijor pasé por la playa de Minalulan y resultó que pese a ser un lugar teóricamente idílico, yo era la única persona y no me bañé. La culpa la tuvieron las algas que se pueden ver oscureciendo el agua, ese día la enorme playa estaba petadísima de algas verdes que seguramente son inofensivas pero a uno le siguen dando grima. La motocicleta la dejé en la zona donde está la cabaña y las barquitas que hay en el agua y que creo que eran un par de familias de pescadores que vivían allí.
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¡Feliz Navidad!
Por quinto año me quedo con un árbol de Navidad en las escalinatas de la Piazza di Spagna en Roma con la iglesia Trinità dei Monti al fondo para felicitar las navidades, aunque este año estuve a punto de cambiar la imagen por una que hice en Cascais hace un par de semanas. Esta es una anotación tradicional que se repite por décimo tercera vez. Todos sabemos que ahoritita mismo estoy en Gran Canaria y que llegué aquí el viernes pasado ya que para mí las navidades no tienen nada que ver con el frío, la oscuridad y la lluvia y prefiero el sol, la playa y palmeras iluminadas con luces de esas agitanadas. Que cada uno disfrute su correspondiente empacho.
Feliz Navidad
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Una razón para vivir – Breathe
No veas tú las ganas que tenía de ver la película que voy a comentar hoy y lo mucho que se me resistió que por más que lo intentaba, no me cuadraban los horarios del cine con los laborales o tenía que verla y regresar a casa de madrugada y con la temperatura cercana al cero ese que cambia el agua en hielo, no me molaba nada hacerme ocho kilómetros y pico en bicicleta a la medianoche junto a un canal bastante profundo y probablemente jugándome la vida. El fin de semana pasado por fin la pillé a medio día y fui a ver Breathe, la cual se estrenó en España en noviembre con el título de Una razón para vivir. A una julay el marido le sale defectuoso del copón
Un chaval joven y que tiene una prometedora vida por delante se va a África con su hembra a la que se la empetó y la preñó. Estando allí, con veintipico tacos, le da un mal yuyu y resulta ser la polio, esa cosa que siempre nos vacunamos para evitar. El chamo quiere morir pero la pava calcula que puede sobrevivir divinamente mientras los supermercados tengan pepinos e insiste en que sufra unas décadas más y en ese tiempo el chamo tendrá un montón de ideas geniales como sacar a estos pacientes del hospital, ponerles sillas de rueda con respiradores y cosas así. Iba a decir que criará también a su hijo pero vamos, que solo mueve los ojos y la boca con lo que más bien fue ella la que lo crió y él como mucho lo vio crecer.
Esto es un dramote positivo del copón, una historia de amor y además está basado en hechos reales y no me extrañaría nada si Andrew Garfield pilla una nominación al Oscar porque borda el papel y se lo merece. La película está muy bien narrada, los vemos cuando se conocen, cuando se enamoran, cuando se van a África y estamos allí cuando la enfermedad se muestra en el cuerpo de él y la forma en la que tanto él como ella se lo toman. Después regresan a Inglaterra y el colega está porque lo maten y ella quiere que sufra y sufra y vuelva a sufrir. A partir de ese punto es una historia de superación, con el colega mejorando su vida gracias a las ideas que un cuñao amañado le soluciona y como esas cosillas acabaron por cambiar la forma en la que el sistema médico ve a ese tipo de pacientes que lo único que pueden hacer es esperar a morir. La esposa la interpreta Claire Foy a la que no recuerdo de otros papeles pero que parece ser que es super-frecuente en series de televisión. El espíritu positivo de la historia está muy bien llevado y tiene hasta un disgusto enorme para todos los truscolanes ya que en una parte viajan a cataluña, se les escoña el coche en una carretera de tierra con gran riesgo de que el chamo muera y los españoles que aparecen a ayudar son como gitanos que montan allí la feria de abril, todo el mundo se pone a palmear y al final lo salvan sin pagar el correspondiente tres por ciento a la escoria y la gentuza truscolana y con mucho ¡QUE VIVA ESPAÑA!
Definitivamente no es cine para los miembros del Clan de los Orcos pero sí que es algo que puede gustar a los menos talibales de los sub-intelectuales con GafaPasta. En mi caso funcionó y me gustó bastante.
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Gek van Geluk
Algún día algún ser humano o inhumano creará múltiples onomatopeyas para celebrar mi contribución a la lengua española comentando todo tipo de películas neerlandesas que ni los locales van a ver, bueno, salvo las hembras, que en este país las mujeres parecen ser más sensibles al cine en su propio idioma y por eso casi todas las películas están muy orientadas a ellas. La última que he ido a ver es una comedia romántica (como siempre) titulada Gek van Geluk que jamás se estrenará en España pero que de hacerlo se titularía truscoluña no es nación o chiflada de felicidad. Una julay necesita el chimpún muy pero que muy malamente
Una madre soltera con hija de dieciocho tacos está desquiciada pa’l coño con la pre-menopausia o la post-menopausia y ahora que se le va la hija de casa a la universidad está que no vive mirando la sección de pepinos del supermercado. Su amiga, una cantante a la que ella le escribe las canciones, necesita un nuevo éxito y como ve que en realidad a esta le hace falta un revolcón y lo que hace es pagarle a un actor para que haga el papel de su vida seduciéndola y que la empolle hasta los pelos de los güevos. El problema es que el pavo se encoña de la vieja y cuando ésta descubre el chanchullo, se rebota con todos y se le ponen los pezones como garras de urraca o algo así.
Otra comedia romántica y en este caso es como folclórico-holandesa porque la protagonista escribe canciones viejunas, de esas que le mola a la gente mayor y habla del amor, de los disgustos que trae y todo eso mientras cría a su hija a la que le contó una mentira que no veas sobre su padre. Toda esa bobería en la que nos presentan a la protagonista es un poco empalagosa. Cuando su amiga, cantante que sería el equivalente de la Pantoja pero sin novio corrupto ni haber estado enchironada le contrata a un macho para que le de candela, la otra descubre que pese a que las ubres ya no le producen leche, sí que puede friccionar la zona esa de los bajos que está cubierta con un felpudo y se pone toda romanticona y arrebatada cada vez que pilla cacho de carne con ojos. Esta es la mejor parte de la película pero por desgracia todo se acaba y cuando descubre la trama, se emputa y se amula y el tipo se deprime porque él tenía una novia a la que no quería pero que le servía para tener casa en la que vivir y ahora ha descubierto que el amor de su vida es una chama ya mayor y que no quiere ser actor sino biólogo, que fue lo que estudió y con la depresión organiza marcharse al polo norte o algo así a hacer investigaciones de biología, que aquí uno cambia de trabajo en dos parpadeos (o eso parece). Por supuesto hay final feliz y otro novio antipático que se echó la vieja corre a buscar al chamo porque ese segundo novio se ha encoñado de la cantante, que es borde como él. Terminan todos cantando en un teatro del INSERSO y bien contentos y claro, sin negocio añadido a las empresas que fabrican la píldora, los condones u otros métodos anticonceptivos porque ni el Espíritu Santo consigue que esas dos vuelvan a quedar preñadas. O sea, que te ríes en algunos ratos, te aburres en otros y tiene un final tonto y positivo. Algo flojilla.
Esto mataría del disgusto a cualquier miembro del Clan de los Orcos y mataría del disgusto también a cualquier sub-intelectual con GafaPasta. O sea, que sea quien sea muere del disgusto si paga entrada y como jamás se exportará a España, nadie se tiene que preocupar.




