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  • Contracciones jiñoteras

    22 de diciembre de 2016

    Estoy seguro que esto ya está escrito porque aquí ya está todo dicho desde hace mucho tiempo pero me itero una nueva vuelta y lo repito. Siempre en la tele y en el CaraCuloLibro y el Tuiterota se habla de las contracciones de las parturientas y pienso que no existe un solo ser humano que no sepa que se ponen a pujar como burras y a respirar y tarde o temprano insultan al chamo que las impregnó. Esas no me interesan. Aquí se viene para hablar de otras contracciones, que me niego a creer que yo soy el único ser humano que las padece. Son las contracciones jiñoteras.

    Estas no son diarias ya que cada uno tiene su propio horario y suele respetarlo. No, las contracciones jiñoteras son esas otras que a lo mejor, por un exceso de comida previa o por cualquier otro motivo, llegan de improviso y casi siempre te pillan fuera de casa. Es la manera que tiene tu cuerpo de anunciarte el nacimiento de tu jiñote. La caja de la mierda es como un músculo que se contrae y relaja y cuando hace lo primero, empuja el jiñote hacia el orto y todo tu cuerpo se pone en estado de emergencia porque sabe que tu creación quiere nacer. La señal es meridianamente clara y suele venir acompañada de pánico o terror cerval si estás en algún lugar en el que no quieres meterte en el baño a jiñar.

    Uno de los grandes misterios que tienen las contracciones jiñoteras es como llevan un sensor de posición incorporado y saben la distancia que hay hasta tu casa. Por ejemplo, yo estoy en la oficina, felizmente, trabajando o haciendo que curro y me entran ganas de echarme un pis, algo normal. Voy al meadero y en ese momento se produce una contracción jiñotera y me detengo a sopesar la situación, ya que lo último que quieres es tener que jiñar allí. Al final dejas salir tu agüita amarilla pero lo haces con mucho cuidado, procurando no alterar el delicado equilibrio. La contracción jiñotera espera y diez minutos más tarde te manda otra señal, esta vez más fuerte. Tu miras tu reloj y decides que tiene que esperar, que en cuarenta minutos estarás en casa. Sales del trabajo y la caja de la mierda lo sabe e incrementa la frecuencia para recordarte que es muy importante que tengas claras tus prioridades. Vas en un tren, más quieto que una estatua griega y ella te manda un mensajillo de cuando en cuando. Llegas a la estación, haces el transbordo de trenes y las contracciones jiñoteras comienzan a sucederse más regularmente, cada cinco minutos. Sales de la segunda estación, pillas la bicicleta para hacer los últimos tres kilómetros a tu casa y las contracciones jiñoteras ahora vienen cada tres minutos. Por desgracia has comprado algo en China y tienes que pasar por la oficina de correos a buscarlo y mientras haces la cola sabes que en ese instante una parte de tu cuerpo está luchando contra ti. Vuelves a montarte en bici y ahora las contracciones jiñoteras se suceden cada minuto, una tras otra y tú muestras los primeros síntomas de sudor frío, ese que independientemente de la temperatura exterior, que en este ejemplo es fría, sirve para recordarte por si estás despistado que hay un jiñote que clama por su libertad. Llegas a tu jardín y las contracciones jiñoteras ahora son cada treinta segundos, el sistema sabe que estás a unos metros del trono y grita ¡QUEREMOS SALIR! Corres a la puerta, entras, tiras la mochila y ya son contracciones cada cinco segundos y el cabezote del jiñote está poco menos que afuera. Trepas por las escaleras sin importarte nada ni nadie y pensando que no llegarás a tiempo mientras te estás desabrochando el pantalón y aflojando el cinturón y es entrar en el baño, sentarte en el trono y la caja de la mierda, que pese a no ver nada sabe con una precisión milimétrica que estás en el lugar adecuado, lanza una contracción final y el jiñote toma vida propia y nace.

    Ayer tuve uno de esos días con contracciones jiñoteras, las cuales me pillaron por sorpresa porque tampoco es que me encochinara el día anterior y además ya había soltado lastre abundante por la mañana y la consecuencia de toda esa energía usada para la contención y finalmente la liberación trajo como resultado que esta mañana pesaba mil doscientos gramos menos que el día anterior.

  • Centro de eventos políticos y culturales Khanh Hoa

    22 de diciembre de 2016
    Centro de eventos políticos y culturales Khanh Hoa

    Justo al lado de la avenida y en la zona más céntrica de la playa hay un edificio que parece que lo inauguran cada día. La pintura brilla y se ve impoluto, deben tener como cienes y cienes de pintores de brocha gorda asegurándose que el edificio resplandece. Tiene aspecto de edificio de la época colonial francesa y en todos los días que estuve allí no vi un ser humano entrando o saliendo del mismo. La foto engaña un montón, aquello era el infierno y el suelo derretía la suela de las chanclas.

  • El cambio

    21 de diciembre de 2016

    El sistema ferroviario holandés es centenario y uno de los más complejos de Europa. Tenemos un sistema que te permite prácticamente ir de cualquier lugar a cualquier otro y con una frecuencia que como mínimo te lo permitirá dos veces cada hora. En un país pequeñito, cada hora hay cientos de trenes yendo de aquí para allá, cruzándose, en una coreografía increíble y que se puede observar, aunque hay que hacerlo en hora punta para saber apreciarla en el Actuele spoorkaart Nederland, que yo traduciría como truscoluña ni es ni será nación. Hay que hacer zoom hacia afuera para flipar con este bailoteo de trenes, todos con información ondeline y por ejemplo, un servidor que conoce el número de su tren, usa este mapa desde veinte minutos antes de salir del trabajo para saber la hora de llegada del tren a la estación.

    La compleja red holandesa se ha hecho a base de parches. Dos veces al año se parchea a lo grande y en otras dos ocasiones se ponen parches más pequeños. Así han ido añadiendo estaciones y con cambios mínimos, arreglar la totalidad. En cuatro momentos de la historia del universo conocido comenzaron de cero, es decir, tres veces descartaron la programación e hicieron una nueva teniendo en cuenta la red ferroviaria y las necesidades. La quinta ocasión con un cambio revolucionario fue el domingo once de diciembre. Ese día reinventaron toda la programación ferroviaria holandesa con impactos para el mil por cien de los usuarios. Líneas con gran tradición fueron eliminadas o alteradas, algunas estaciones vieron como la frecuencia de trenes en ellas aumentaba y otras como perdían trenes. El cambio se comunicó desde dos meses antes y como todos nos preparamos a conciencia, yo ya tenía mi plan de actuación.

    En la quinta era ferroviaria, salía de mi casa a las siete de la mañana y podía pillar el siete y trece o el siete y dieciséis desde la estación en la que me subo al tren (Utrecht Vaartsche Rijn, os deseo buena suerte pronunciando esto) hasta Utrecht Centraal y allí cogía el tren de las siete y veinticinco y llegaba a mi parada en Hilversum a las siete y cuarenta y dos, con lo que antes de las ocho menos diez estaba en la oficina. En la recién estrenada sexta era ferroviaria, si elegía salir de casa a la misma hora solo tenía un tren a las siete y catorce minutos y malamente tres minutos para correr desde un extremo de la estación al otro y seguir hacia Hilversum o tenía que esperar y acababa llegando a Hilversum a las ocho y cuatro minutos. Yo soy de comenzar temprano. No creo en la hora Virtuditas y mi productividad es escandalosa por la mañana. Mirando la planificación descubrí que ajustando mi sueño y adelantando el despertar quince minutos, podía pillar un tren a las seis y cincuenta y siete y tengo casi diez minutos para cambiar a otro y llegar a Hilversum a las siete y veinticinco, con lo que puedo estar en la oficina a las y media. En caso de fallarme el primer tren, tengo otro a las siete y cinco con carrerón gratuito en Utrecht Centraal y si falla, esperar doce minutos y seguir ruta en un tren que hace menos paradas y llega a Hilversum a las y treinta y cuatro, con lo que incluso en ese escenario negativo, llego a la oficina antes que en las eras pasadas. El regreso también se movió unos tres minutos con lo que salgo de trabajar ciento ochenta segundos antes.

    En la semana y media que llevamos con los nuevos horarios, solo un día perdí la conexión y fue culpa mía por salir muy tarde de mi casa. Las conexiones en el regreso son mucho más perfectas y ahora sobre las cinco menos veinticinco ya he pasado la página laboral y me dedico a las cosas que me interesan de verdad, que yo trabajo porque es la forma más cómoda de prostitución, que quede claro que lo hago por el dinero y a la empresa no le doy ni cinco segundos extras. Los diecisiete millones de ciudadanos holandeses nos teníamos todo lo peor, esperábamos un domingo negro y un lunes de pesadilla y al final resultó que todo funcionó mejor que con vaselina, no hubo retrasos, no hubo cancelaciones ni grandes dramas. Entre las ventajas para mí del nuevo sistema está que ahora tengo un tren directo desde la estación cercana a la keli del Rubio a mi casa, el cual ya probé el viernes por la noche. Mis otras rutas, ir a los aeropuertos o al cine en Amsterdam o Amersfoort solo han sufrido cambios en el horario, con algunos minutos de diferencia, pero siguen durando lo mismo.

    Para minimizar los retrasos, en el nuevo sistema y en líneas muy largas, los trenes tienen una o dos paradas intermedias en las que se detienen durante cinco o diez minutos, con lo que si traen retraso allí lo recuperan. En mi caso eso es perfecto, el tren de las cuatro y seis a Utrecht Centraal desde Hilversum era uno que prácticamente todos los días tenía cinco minutos de retraso y ahora salgo con puntualidad impensable.

    Y en la segunda semana, lo de levantarme y salir de casa antes que la gente comience a pajariar me está gustando un montón, va a resultar que soy un animal mañanero.

  • Mujeres con ropa bañándose en Nha Trang

    21 de diciembre de 2016
    Mujeres con ropa bañándose en Nha Trang

    En el tramo final de fotos de Nha Trang tiramos por cosas más mundanas, como la playa que es lo que realmente atrae a los visitantes. Es bastante larga y en esta foto la vemos desde su comienzo. La zona turística está un kilómetro a lo lejos. Cuando pasé por allí, dos mujeres vietnamitas se quitaban los calores en el agua, antes de salir y seguir haciendo sus tareas. En varios países del sureste de Asia, ven como algo normal lo de enchumbarte o directamente entrar al agua y después seguir. Como ahora todos tenemos nuestros telefoninos, espero que los de las pavas de la foto tuviesen protección contra el agua o quizás están en la pila de cosas que hay en la arena junto a la orilla.

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