Pese a la guerra y a la de bombardeos que recibió la ciudad de Hanói durante la misma, todavía quedan edificios con arquitectura colonial repartidos por la ciudad y junto al lago Hoan Kiem tenemos un buen ejemplo de los mismos, ahora convertido en oficina bancaria del Vietinbank. Como todos los bancos se llevan unas generosas comisiones cuando los extranjeros usan sus cajeros automáticos, loa anuncian con grandes carteles. Allí no son de ponerlos en la calle sino más bien dentro del edificio. Imagino que con las trombas de agua que caen cada dos por tres, los ordenadores de los cajeros no se lo deben tomar muy bien cuando están a la intemperie.
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Regreso a la trilogía del futuro
Ayer cerca de las seis de la tarde en la puerta del cine Pathé Rembrandt eramos legión. Había una multitud que acudía para ver la trilogía de Regreso al futuro. En un cine con más de cuatrocientos cincuenta asientos, estaba prácticamente todo vendido. Al recoger la entrada, nos pedían disculpas porque la tercera película no tenía subtítulos en ningún idioma, solo se escucharía en inglés, algo que a mí me la trae al fresco porque yo no leo los subtítulos y dudo que ninguno de los que estaban allí se viera afectado por ese drama. Los precios del festival iban de los cinco leuros que pagamos los que tenemos el abono mensual a los catorce leuros de los otros, un precio razonable por tres películas. Además, al entrar nos daban una botella del refresco ese de cola que tiene una chispa. Mientras esperábamos, en la pantalla del cine teníamos la imagen que encabeza esta anotación.
Ya hablaré de las películas pero lo que sí que me gustaría comentar es lo mucho que ha cambiado el formato cinematográfico desde que se pasó al mundillo digital y dejaron los rollos de película. Estoy tan acostumbrado que según comenzó la peli, me daba la sensación de que la imagen estaba granulada. Hoy en día todo es mucho más claro, con más detalle. Aparte de eso, las películas han aguantado el pase del tiempo fabulosamente y aplaudimos a rabiar cuando comenzó cada una, cuando acababan y en momentos puntuales, como cuando viajan hacia el futuro y llegaban al día de ayer, a nuestro presente. Fue un momento increíble.
Hablando de las tres películas como un todo, al verlas seguidas te das cuenta de todo el trabajo que hubo para enlazarlo todo, para que las referencias sean precisas y para que haya una sensación de unidad. Hubo cuatro años entre el rodaje de la primera y las otras dos (que se hicieron de un tirón) y sin embargo, todo está cuidado hasta el más mínimo detalle. Hoy en día no se hacen las cosas así. Aluciné con lo joven que era Michael J. Fox en esas películas, aunque tenía veinticuatro años, pasaba por un adolescente imberbe sin más problemas y con el tamaño compacto que tiene, era aún más creíble. Otra cosa que me vino a la cabeza mientras veía la trilogía es en como antes se cuidaba muchísimo más las bandas sonoras, la música instrumental que suena en las películas y que todos conocemos aunque no sabemos los nombres de las canciones. Podemos tararear las tonadas e inmediatamente se crea un enlace en nuestra cabeza entre el sonido y la película que le corresponde y sin embargo, no sabemos el nombre del compositor. La música de la trilogía es fantástica.
Salí del cine bien pasada la medianoche, con un nivel de adrenalina épico y creo que fui gritando hasta mi casa la musiquilla de las películas. Fue un evento histórico.
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El lago Hoan Kiem visto desde el templo de la Montaña de Jade
Después de pagar tu entrada para ver el templo de la Montaña de Jade y cruzar el puente, lo más bonito del lugar es la vista del lago que hay desde allí y lo animado que está el sitio. Los locales, después de echarse sus rezos y quemar su incienso, charlan por la zona y los turistas le hacíamos fotos a todo. Hoy en día, con el cambio social que ha sucedido en los últimos dos años, la gente se hará selfies sin parar ara que se vea que han estado allí. No habían explicaciones sobre la estructura que se ve en la imagen pero supongo que era un lugar para rezar o para meditar.
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El día que el presente alcanzó al futuro
Hoy es un día muy especial. Hoy celebramos que llegamos al día en el que la película Regreso al futuro II alcanza al presente. Aunque se estrenó en las navidades de 1989, la película comenzaba en el año 1985 y desde allí saltaban hasta el veintiuno de octubre del 2015 o sea, hoy. Mientras esto aparece en el blog gracias a la magia de la tecnología que lo mantiene vivo, yo estaré en un cine viendo la trilogía al completo, un cine que ha puesto el cartel de no hay entradas en una sala con más de cuatrocientos cincuenta espectadores. Por todos los Países Bajos, hoy celebramos la magia del Cine y somos miles los que veremos las tres películas. Aquellos con grandes dotes premonitorias pueden adivinar el título de tres de las cuatro películas que comentaré el fin de semana.
Una de las cosas únicas y especiales de Regreso al futuro II es que el futuro no era negativo. En el Cine, siempre que miran hacia adelante se ensañan con las cosas negativas. La Tierra ya no es lo que era, hemos desaparecido o estamos a punto de desaparecer como especie, siempre hay un montón de cosas malas y casi siempre es culpa de los truscolanes, esa raza de escoria que surgió de una mala corrida . El presente al que llegamos hoy desde el pasado que hablaba del futuro no es como se lo imaginaban, no tenemos ropa que se apaña solita, ni máquinas en casa que hacen la comida como por magia, ni nos movemos por el aire con vehículos increíbles. Básicamente, lo más asombroso que hay en este presente y que no había en aquel pasado es el Güindous Fone de cien leuros, son las cámaras como esa que está en MI LISTA DE DESEOS y que nadie me quiso regalar y uno de los avances más grandes de la humanidad es que cuando voy a la página del gobierno holandés y pongo mi fecha de nacimiento, me informan que mi edad para jubilarme es onbekend, palabra que es como un castigo divino y que significa DESCONOCIDA con un pequeño matiz añadido que nos recuerda que truscoluña no es nación. El presente que estaba en el futuro de aquella película es tan lejano de lo que pensaron que cualquiera que vivía en aquel tiempo y le dices que Airbus seguirá vendiendo el A320 y Boeing el B-737 no lo podrá creer pero así es. No han habido avances dramáticos en la aviación, por no decir directamente que el único avance es que Ryanair y otras compañías similares hicieron posible que pague menos dinero por el vuelo en avión que por el transporte desde y al aeropuerto. Ahora tenemos Internet y Telajinco para enterarnos de todos los chanchullos de gente que en realidad no debería interesarnos y en aquella época teníamos la tienda de Gregorito en donde Carmita la Burra, MariLola la tetúa, Julia y las otras despellejaban sin piedad a las que se les ponían en su camino. En 1985 Ramiro, que en aquella época era maricón y ahora es homosexual, ya tenía tetas rellenas de silicona y además, pelo en el pecho, realzando sus lados femeninos y masculino. Ahora te puedes ir a la playa de las Canteras a pasar el día y si ves alguien con pelo, o soy yo o es una alemana porque en las Canarias, lo del afeitado completo parece que es un mandamiento obligatorio. En 1985 íbamos al banco de manera regular y en este presente, la última vez que fui a una oficina bancaria en los Países Bajos fue en el 2010 y en la misma no tienen cajeros automáticos ni caja fuerte, es una especie de tienda en la que venden conceptos.
Hoy hemos llegado al futuro. Mañana, cuando recordemos la película Regreso al futuro II, estará en el pasado y gracias a nuestros procesos mentales, cada año que pase hará de ese pasado algo mucho mejor de lo que ya nos parece y añoraremos aquellos tiempos que por descontado, fueron mejores.
Bienvenido al presente, Marty McFly



